lunes, 25 de julio de 2016

De nuevo, la Eco 4D



Era un gustazo que me tenía que dar. Así de claro. Ya conté en su día que con PF la disfruté un montón, y me daba una pena enorme pensar que no tendría la misma experiencia con MN alias “La Faraona”. Así que tras dar mucho el coñazo a Tarek y otro poquito a Frau Madre, conseguí que entendieran mi necesidad imperiosa de que repitiéramos la experiencia.  No os miento si os digo que estaba como loca mirando fechas para hacerla, porque me moría de ganas.

La eco de PF la hicimos en el centro Ecox 4d de Alberto Aguilera y con MN tenía claro que repetía en Ecox 4D sin duda. Pero como esta vez se unía Santa Madre, pedimos cita en el centro de Las Rozas, que nos pillaba a todos mucho más cerca. El día de la eco estaba de 23+2, un poquito menos de lo que estaba con PF (23+6). Aunque realmente es un poco pronto para hacer esta eco, la de PF me traía taaaan buenos recuerdos y me gusta taaaaaaanto volver a ver las fotos, que a mi me parecía la fecha perfecta.

El centro de Las Rozas es más pequeño, quizás no tan llamativo, pero la calidad, que es lo que yo iba buscando, es sin duda la misma. Esta vez tenía mucha curiosidad por comprobar si MN iba a ser otro clon de su padre o si se iba a dignar a parecerse un poco a mi. También tenía ganas de disfrutar un poco más de la experiencia, porque con PF tuvimos que hacer la eco de lado y yo no pude verlo tan claro como lo vi luego en las fotos y en el vídeo.

Esta vez disfruté del show al completo. Aunque MN al principio se resistió un poco porque no paraba quieta, finalmente conseguimos un montón de planos de su cara, en poses varias, desde diferentes ángulos…. La verdad es que el responsable de las Rozas tiene mucho arte para sacar unas fotos preciosas, y yo sin duda se lo agradezco. Me lo pasé genial, y desde entonces me da muchísima ternura volver a ver las fotos, que por supuesto envié a medio mundo durante los días siguientes, en modo madre super orgullosa presumiendo de bebé.

Sobre si la enana se parece a mi o no, pues de momento tengo que decir que no exactamente. Parece que tira más hacia mi lado que hacia el de Tarek, pero a quien realmente se parece…. Es a mi tia. Si, a la hermana de mi madre. Cosas curiosas de la genética. Lo mejor es que cuando le mandé la foto la conversación fue más o menos así:

-          A quien se parece?
-          - Un bebé tan pequeño no se parece a nadie.
-         -  No me fastidies, que es igual que TU!!!!!
-          - Ya, la verdad es que si, pero no quería decirlo.

En defensa de mi tía diré que fue modelo de joven, así que si MN se parece a ella sale ganando.

Así que nada, yo tengo clara mi opinión. La eco 4D es o bien el capricho que toda embarazada que pueda debería darse, o sin duda un regalo magnífico si no quieres salirte un poco de lo habitual. Yo tengo las fotos y los vídeos guardados y me encantará enseñárselo a los enanos cuando sean mayores, me parece un recuerdo impagable y estoy segura de que les gustará verse. Y para tener un recuerdo de calidad y duradero, después de ver varias ecos de otros sitios y compararlo con las mías, no puedo dejar de recomendar Ecox 4D. Además, suelen sacar ofertas que están bastante bien, vale totalmente la pena.

Puede que en unas semanas repitamos brevemente, así que ya os contaré si la enana se sigue pareciendo a mi tia o no. Sea como sea, estoy segura de que moriré de la emoción de nuevo.

Y tu? Te hiciste una 4D en tu embarazo? Al nacer se parecía a lo que viste en la ecografía? Tu hijo se parece a algún familiar que no sois ni tu ni tu marido? Por dios, decidme que no soy la única :-P

viernes, 1 de julio de 2016

La eco 20 o las opiniones que cuentan y las que no.

Una vez superada la eco de la semana 12, el objetivo era sobrevivir a todas aquellas personas que me preguntaban: "Pero sigues igual?" Yo ya no sabía en que idioma decir que, si todo marchaba como en el anterior, que tenía toda la pinta, me tiraría así hasta el parto. 

Al menos en la 13+6, fecha en la que me pasé una preciosa noche en urgencias en el embarazo de PF, ya pude decirle a la gente que algo mejor si que iba la cosa. "Has dejado de vomitar?" "No, para nada, pero al menos hoy estoy en mi casa y no en Puerta de Hierro con una vía". 

Allá por la semana 16 dejé de vomitar a diario para pasar a vomitar unas 2 veces por semana. En la 21 intenté dejar el Caribán y fue una malísima idea. A día de hoy (24+1) se que soy persona única y exclusivamente por la pastillita verde.

En fin, además de contar vómitos Tarek y yo nos entreteníamos con nuestras propias apuestas sobre si Mini-loquesea sería MiniAkenathon o MiniNefertiti. Y digo nos entreteníamos porque mientras la conversación quedara entre él y yo todo iba bien, en el momento que interfería el mundo exterior la habíamos liado.

Vamos a ser honestos: A las madres embarazadas nos importa una mierda si TU piensas que el bebé es un niño o una niña. Por un motivo muy simple: Lo único que importa es los que los padres sientan y quieran, y no tienen porqué compartirlo contigo ni mucho menos darte sus razones. Por eso, comentarios como "Estás embarazada? Seguro que es una niña", "Ay, te veo tanto con un niño", "A ver si es la parejita" SOBRAN.

Lo único que va a ser SEGURO es un ser humano, el resto son posibilidades al 50%. Que tu me veas con un bebé de un género u otro es irrelevante porque lo importante es con que me vea yo. Y lo de la parejita... por dios, superémoslo, de verdad.

Si a mi me apetece contarte mis opiniones, perfecto, pero las tuyas, coincidan con las mías o no, en serio, guárdatelas, sobre todo si no coinciden. Y como es mi casa y mi espacio particular, lo cuento. Para mi, ya que tenía exactamente el mismo embarazo con los mismos síntomas, lo de que era otro niño era blanco y en botella. La opción B era pensar que llevo fatal los embarazos independientemente del sexo del bebé, y, humana que es una, prefería agarrarme a un clavo ardiendo y no pensar que la "defectuosa" soy yo. Además, verme rodeada de niños me parecía una idea estupenda. 

Pero es evidente que el mundo vive obsesionado con las parejitas, así que he pasado 5 meses escuchando lo de "la niña, la parejita", etc. Soy la única que piensa que decir "a ver si esta vez es una niña" con mi hijo al lado resulta un poco despectivo hacia él? El momentazo del embarazo fue aquel en el que, un día que me encontraba particularmente bien, alguien me dijo "seguro que es una niña, porque tienes mala cara". 

Pues bien, se acercaba la eco de la semana 20 en la cual no solo desvelaríamos la X, si no que además tendría que lidiar una de las batallas que se preveían más cruentas en este embarazo. Y es que esta vez me negaba rotundamente a hacerme la prueba del azúcar (el famoso O´Sullivan). Así que además de estar de los nervios por la eco en si, no paraba de pensar cuanto y hasta que punto me iba a tocar defender mi decisión, además de cuantas chorradas iba a escuchar por el camino. No os miento si os digo que la noche anterior no dormí. El 2 de junio nos plantamos en el hospital Tarek, PF, mi prima (que venía a cuidar a PF) y yo misma con mi barrigón, yo mordiéndome las uñas pensando en qué me iba a encontrar cuando abriera esa puerta. 

Lo que me encontré fue una gine bastante parca en palabras, que me dio mis resultados de los análisis, me pidió que me tumbara y ya de camino me dijo "sabes que en la siguiente analítica te toca el O´Sullivan, verdad?" Me hice la loca, porque esa conversación la quería tener después de la eco. 

Se sienta. "Voy a ver todo y luego te lo enseño, ok?" Me parece perfecto. Hace una eco super detallada, totalmente en silencio, en la cual puedo ir siguiendo prácticamente todo sin ningún problema. Mira el latido, me da la primera pista sobre el sexo (esas os la cuento otro día si eso). Cuando busca el hueso de la nariz el plano es tan claro que veo la mandíbula superior, los huesos... todo, es una imagen muy impactante. Mira el peso del bebé, 395gr, pista número 2 sobre el género. Termina. 

"Bueno, todo se ve bien. Lo has visto claro? El bebé está tumbado, (él???? masculino???) aquí tienes la cabeza, las costillas, la espalda, el corazón...." Termina el repaso, me mira. "Genial. Se ve lo que es?" "Si, es una niña."

Mis pistas durante la eco no me habían fallado, pero la gine me tenía totalmente descolocada. Además me dijo que era una niña como quien te dice "si claro, mujer, mañana amanece", es decir, como si fuera algo obvio. 

Una niña!!!!!! Dios, que shock!!!!


(Aunque parezca increíble, o no, es la imagen menos cursi que he encontrado)

Me gustaría ponerme a pegar botes de ilusión, pero no puedo porque me queda la batalla del ´Sullivan. Mientras me visto me pregunta: "Bueno, lo dicho, te toca la prueba del O´Sullivan, sabes en que consiste? Te salió bien en el embarazo anterior?". 

"Si, la conozco. En el embarazo anterior salía por debajo de los mínimos. Pero en este he decidido que no me la quiero hacer. "

SILENCIO. 

"Vale, pues te lo apunto en tu historial como que rechazas la prueba, y listo, de acuerdo?" 

(No puede ser tan fácil) "Perfecto, gracias"

"De todas formas, sabes que la diabetes gestacional es algo potencialmente grave y que es importante que lo descartemos, verdad?"

"Lo se, voy a hacer un perfil de glucemia en casa y si hay algún resultado raro os aviso". 

"Te ha dejado el glucómetro un familiar?" "Efectivamente"

"Pues solo te pido que te hagas los análisis justo en la semana que te apunto aquí. Vas sin cita porque si no haces el O´Sullivan no la necesitas. Y en la semana 28 por favor, nos traes los resultados de las pruebas en casa". 

Y con esto nos despedimos y nos vamos. No se que me flipa más, que vayamos a tener una niña o que hayan respetado mi decisión sin llamarme loca ni nada similar. 

De ahí pasamos a la consulta de la matrona, a la que ya conozco y con la que tengo algo de confianza, y nada, consulta de libro. Me informó del protocolo del hospital, me lo dio por escrito, le comenté porqué mi primera opción era otra, le pareció estupendo. Me invitó de todas formas a ir a conocer las instalaciones, no me pesó, y en general fue el amor que es siempre. Adoro a las matronas de este hospital, ojalá todo el personal fuera igual y tuvieran un protocolo a su altura.


De ahí nos fuimos a comer en frente de casa para celebrar la gesta y ya de paso, decidir el nombre de la nena. Igual que nos pasó con PF, la opción que teníamos en mente no fue la elegida, simplemente porque sentimos que su nombre era otro. Y de nuevo, tengo que decir que aunque antes no me convencía, ahora me encanta. 

Sobre las reacciones más divertidas cuando anunciamos el sexo ya si eso hablamos el lunes :-P


lunes, 27 de junio de 2016

Primer trimestre de embarazo, o como no cumplir ni una sola expectativa nunca jamás de los jamases



Y ahí estaba yo, con mi test positivo en la mano, sintiéndome tan normal como siempre, apoyada contra la pared del pasillo y pensando en el embarazo de PF y como me gustaría que ésta vez todo fuera una experiencia diferente.

Recordé todas las semanas vomitando, el ingreso en el hospital en el cual vomité en la puerta de urgencias a los 10 minutos de darme el alta, las noches sin dormir (una en particular la tengo grabada) por el ardor, los desmayos, los 30 kilos que engordé y de los cuales quedaban unos cuantos.... y me prometí que esta vez la cosa iba a cambiar. Que me iba a encontrar bien, que me iba a mantener activa, que no iba a engordar, que iba a hacer algo de ejercicio y seguir comiendo bien... resumiendo, que en este embarazo iba a estar FELIZ y lo iba a vivir de otra manera. Estaba de 5 semanas en ese momento, me encontraba genial y solo quería seguir así.

El sábado siguiente, estando de 6+2, y una hora antes de que Tarek fuera a buscar a su madre al aeropuerto (venía a pasar un mes) le pedí llorando que por dios, que se fuera a la farmacia a por Caribán. Vuelve, abro la caja, me encuentro el blister vacío. Tarek vuelve a la farmacia a toda leche a que se lo cambien. Ahora si, me tomo la primera pastillita. Algo hace, y es lo único que me hace sobrevivir las siguientes semanas, y digo sobrevivir, no encontrarme bien.

El día que cumplo 9 semanas tengo la primera cita en el hospital. "Como estás?" "Pues mira, desde ayer he vomitado la comida, la cena y el desayuno, es decir, lo que he comido antes de venir es lo primero que retengo en 24 horas". 

Me hacen una eco rápida, es uno y está bien, con buen latido y buenas medidas. Se me cae un peso ENORME de encima. Todos los miedos que no tuve en el embarazo anterior los tengo en este.

Paso los días en el sofá, comiendo lo que puedo, que muchas veces es únicamente melón o patatas cocidas. No vivo, sobrevivo. No estoy activa, no estoy feliz, salir de casa es un sufrimiento y la hora de la comida más todavía. Vomito mínimo 2 veces diarias, a veces después de muuuuchas horas de dolor de estómago. Cuidar de PF y llevar la casa y la tienda es un reto y prácticamente me dedico a arrastrarme entre una tarea y otra.

En la semana 10 tengo la primera cita con la matrona. No me encanta pero al menos me parece decente. Le pido que no me pese, me dice que bajo ningún concepto. Le digo que vale, pero que de espaldas. "Quieres que te regañe directamente?" "Pues mira, como no eres tu la que se siente como el culo cada vez que se mira al espejo o se pone un vaquero, mejor te lo ahorras". Se rie. Si es que tenía que haberlo visto venir.

En la semana 12 tengo al fin la eco importante, en la que solo pido 2 cosas:

1. Que tenga latido y esté bien
2. Que el pliegue nucal sea menor que el de PF (2,99. Por encima de 3 se considera marcador de síndrome de down).

Y las 2 se cumplen. Todo está perfecto, y mini-loquesea tiene un pliegue nucal de 1,6, ínfimo comparado con su hermano. El gine que me hace la eco se ha propuesto atravesarme con el ecógrafo y me ha hecho un daño de narices (además de darme mis resultados de los análisis a través de una mampara y no mirarme a la cara, en fin) pero me voy contenta. "Se ve lo que es?" (pregunto con ninguna esperanza y solo para evitar que Tarek me asesine según salimos por la puerta, porque él quiere que pregunte a toda costa). "Pues creo que una niña, pero no me hagas mucho caso" Vamos, resumiendo, que no ha visto nada.

Me receta Primperán para ver si mejora el tema vómitos. Me sienta bastante bien, pero por ir adelantando la historia, al tercer día me da una reacción cruzada y me da tal debilidad muscular que no puedo mover los brazos y a duras penas las piernas. Dejo la medicación y me quedo solo con Caribán, mientras sigo vomitando.

Conclusión:

Somos una pareja que ha tenido la suerte INMENSA de acertar 2 veces a la primera, y que ambas veces sean bebés sanos. Pero debe ser que, como todo se tiene que compensar en esta vida, yo paso los embarazos sufriendo. Esta vez no me consuela nada, porque ya se lo que es, lo que me queda, lo que me va a tocar y que poca solución tiene. Cada vez que alguien me dice "has probado....?" me pongo de una mala leche inmensa (35 semanas vomitando en el anterior +  las que llevo en este, me ha dado tiempo a probar muuuuuchas más cosas que tu, seguro). Así que otra de las cosas que tengo claro es que este será mi segundo embarazo y el último, porque no me siento con la capacidad de vivir esto otra vez. La última vez lo achacamos al estrés de la situación en Cairo, etc, pero ahora vivo en la montaña rodeada de vacas, así que está claro que no es el mundo, soy yo. Que no es mi destino disfrutar de un embarazo, así que aguantaré como pueda... y disfrutaré de mis hijos, que es mucho más divertido.

viernes, 24 de junio de 2016

Buscar el segundo


Creo que es la decisión a la que más vueltas le hemos dado desde que nos casamos. Y es que lanzarse a repetir ha sido infinitamente más difícil que decidirnos a tener el primero. Voy a intentar por todos los medios hablar de la decisión tal y como fue, sin tener en cuenta todas las incógnitas ya despejadas a mis actuales 23+1 semanas de embarazo. 

Yo soy hija única y tenía claro que no quería que mi hijo lo fuera. Tarek en cambio es el pequeño de 3 y decía que solo no se está tan mal. El votaba por una diferencia de edad de unos 4 años, yo le decía que lo que me faltaba es volver a empezar cuando PF fuera ya medio independiente. El quería tener una estabilidad laboral mayor, yo argumentaba que la seguridad total no existe y que total, peor que cuando nació PF no íbamos a estar.... En fin, que parecía que no nos íbamos a poner de acuerdo nunca jamás. Así que dividimos los pros y los contras en motivos coherentes y motivos absolutamente chorras, a ver si eso arrojaba algo de luz. 

Motivos coherentes:

- La diferencia de edad: Aunque Tarek estaba convencido de que era mejor que PF fuera algo más mayor y autosuficiente, yo afirmaba que a menor diferencia de edad, mejor relación. La conclusión final fue que basar la posible futura relación entre ambos por la diferencia de edad era una chorrada porque seguramente no tenga nada que ver. 

- Mi edad: Tenía 31 en ese momento. Joven para las estadísticas, pero con fecha cercana de fin para mi. Porque yo lo siento, pero mi decisión personal es que con 35 años me planto. Y como valorábamos la posibilidad de tener un tercero, o tenía el segundo ya o no daba tiempo ni en broma. 

- El realismo: Llamadme gafe, oscura, ceniza o lo que os de la gana, pero yo creo que es ser realista. PF fue fruto del primer intento serio de búsqueda. Cuantas posibilidades teníamos de volver a repetir un embarazo sano y viable a la primera? Yo contaba con la posibilidad de que podía no ser así, y que ese tiempo también había que tenerlo en cuenta. 

- Las ganas: Que yo quería otro y punto y fin. Y Tarek también, lo que pasa es que el no lo reconocería jamás a no ser que le pusieran la situación ideal en bandeja, esa que no existe. 

- La lactancia: Este era un motivo coherente pero hacia el lado contrario, y es que yo me moría de la pena si PF no llegaba a los 2 años de LM y me daba mucho miedo la sensibilidad en el embarazo, la bajada de producción, directamente que no quisiera.... Por entonces PF tenía año y medio. 


Motivos chorras:

- Me daba una pereza enorme tener un bebé que ya coma de todo, esté a punto de dejar el pañal y casi casi le pueda dejar al cuidado de otra persona de noche para volver a empezar. Que al menos el lapso entre uno y otro fuera pequeño. 

- No tengo ninguna gana de parir ni en diciembre, ni en enero, ni en verano (junio, julio, agosto y septiembre). En el caso de diciembre y enero es que me da penita que el cumple se junte con las fiestas. Lo del verano, es que no me apetece nada de nada tener un barrigón enorme en pleno calorazo, que ya tengo bastante con ser hipotensa y sobrevivir. 

Con todos estos puntos, absurdos o no, nos plantamos en noviembre -  diciembre, con PF con 18 - 19 meses, yo a poco de cumplir los 32 y con las fechas metiendo prisa. Cuando finalmente confirmaron que Tarek seguiría teniendo trabajo durante un periodo de tiempo relativamente largo, finalmente le convencí. A finales de diciembre estaba instalando esa APP tan chula que tan bien me predice las ovulaciones y que con PF dio un resultado excelente. 

A principios de febrero estaba convencida de que NO habíamos acertado, depre y decepción incluida. Un 9 de febrero, de camino a un taller de porteo, me di la vuelta y volví a casa a por tampones porque estaba TOTAL Y ABSOLUTAMENTE SEGURA de que me estaba bajando la regla. Un viernes 12 estaba de camino a casa de una amiga a recoger un test de embarazo porque la susodicha seguía sin aparecer y yo no he tenido un retraso en 20 años. Ella me hizo un test de ovulación para confirmar su propia teoría, y no me dio el resultado, pero vamos, que era evidente. Ese mismo viernes 12 por la noche, porque fuimos incapaces de esperar al día siguiente, hicimos el test de embarazo, que dio un positivo alto y claro en apenas unos segundos, a diferencia de el de PF que era una minisombra que había que adivinar. 

Pues nada, como suele suceder en mis embarazos, mi intuición es una mierda. Positivazo al canto, y PF sería hermano mayor al rededor del 20 de Octubre de 2016. Para entonces tendrá exactamente 2 años y 5 meses y medio. El cálculo temporal nos había salido de lujo, ahora tocaba cruzar los dedos y esperar que todo fuera bien. 

martes, 10 de mayo de 2016

La tormenta



Mi tormenta no ha terminado. Ahí sigue. Tras haberse convertido en algo muy semejante al Huracán Katrina, que casi arrasa con todo, va amainando. Digamos que está como el cielo madrileño de hoy, gris panza de burro. Pero ya hemos dado un paso importante respecto a la última vez que me pasé por aquí, y es que sabemos que ha habido una tormenta. 

Sabemos que desde el 14 de agosto de 2013 hay una herida que no cicatriza. Y que se reabre cada poco tiempo, porque hay muchas cosas que vi venir, que predije, que temí... y que veo que se convierten en realidad. También sabemos que los matrimonios que han pasado juntos por semejante mierda a veces tienen que destruirse mutuamente para poder reconstruirse. 

Sabemos que las colas en asuntos sociales, en extranjería y en mil sitios que nunca habría querido pisar te hacen desconfiar del mundo de por vida. 

Sabemos que la montaña es un sitio maravilloso en verano pero duro en invierno. Y que a mi el aislamiento a lo mejor no me viene tan bien como pensaba. 

Sabemos que aunque soy incapaz de separarme de PF, antes o después tengo que salir de casa a hacer algo. 

Sabemos que pasar 11 horas al día sola con un niño y 2 perros es duro de pelotas. Y si tienes 3 trabajos a la vez, más. 

Sabemos que un embarazo chungo a nivel físico y mental a veces es complicado de superar. Que pensar que seguro que fue casualidad y que el siguiente será mejor era, llamémoslo así, optimista. Ahora se que tener 2 exactamente iguales te da ganas de meterte en una cueva y salir allá por invierno. 

Pero también se que ni mi marido, ni PF que cumple 2 años mañana, ni su herman@ que nacerá a finales de Octubre se merecen que su madre no luche por salir de la tormenta. 

Y hasta aquí el tema, de momento. Mañana volveremos a las cosas bonitas y agradables de la vida, como el cumple de PF, o lo tremendamente hasta las narices que estoy de vomitar. 

Me voy a comprar un chubasquero. 

domingo, 31 de enero de 2016

Gracias



Solo una entrada rápida para agradeceros los mensajes, los Whatsapps, los mails y los comentarios. Perdonadme si no os he contestado, pero es que de momento no me apetece hablar del tema. Si os digo que estoy bien, y que le estoy dando vueltas a la solución, por la cuenta que me trae. 

Os echo de menos una barbaridad, pero tengo que volver a encontrar mi hueco en esta blogosfera que a día de hoy me cuesta reconocer. 

Gracias de verdad a los pocos que quedáis por aquí. 

jueves, 31 de diciembre de 2015

Mi muchedad


Llevo semanas planteándome si venir a hacer un balance de fin de año o no. Por un lado, porque dudo mucho que quede alguien que lo quiera leer, y por otro porque me gustaría acabar este año de otra forma. 

Lo reconozco, me cuesta mucho pasar por aquí. Es cierto que por un lado es falta de tiempo, pero por otra, es falta de humor. Este rincón, que ha servido para desahogarme y reirme a partes iguales, nunca pretendió ser un sitio serio. No quiero venir aquí a quejarme, ni a contaros un día a día que apenas tiene ciertos tonos de gris. No quiero entradas insulsas, ni quiero escribir por escribir. 

Llevo meses intentando indagar qué me pasa, intentando descubrir el problema, Será que Murphy me ha abandonado y le echo de menos? Será que no estoy hecha para la vida en Mordor? Será que el día que me hizo volver a España me ha cambiado para siempre? Será que no sirvo para ser madre a tiempo completo? No lo se, lo único que se es que las veces que me río con ganas ya no son habituales, son una excepción. 

Lo de madre a tiempo completo suena a broma. Tengo un negocio, sigo dando clases, tengo una casa que mantener y un niño al que cuidar. De hecho, me paso el día, literalmente, trabajando. Y me gusta lo que hago, me gusta asesorar, me gusta estar en casa y cuidar de mi hijo. Pero me falta la adrenalina. Me falta ser adulta. Me falta la música. Me falta vivir. Me falta tanto, que ayer volví a escuchar música en un equipo en condiciones, descubrí acordes de teclado en los que no había reparado hasta ese momento, y me puse a llorar. Creo que solo alguien muy friki puede entender algo así. 

Si mi hijo no me hace feliz? Por supuesto que si. El bicho es cariñoso y divertido como el solo, hace un mes ha empezado a comunicarse con más claridad (sigue sin hablar) y es para troncharse de la risa. No puedo quejarme ni un solo segundo de lo que me ha tocado en el mundo de la maternidad. Tengo un hijo guapísimo, listo, cariñoso, que come bien, que duerme bien y que no se pone malo casi nunca. Un chollo, vamos.

Respecto a Tarek, tampoco tengo derecho a queja. Ya tiene su NIE, ya tiene trabajo relativamente estable, un buen trabajo que le gusta y donde le valoran. Pasa 11 horas fuera de casa, 11 horas que yo paso sola con el niño, pero el vuelve feliz de la vida. Y yo me alegro por él, porque si es feliz, todo fluye mucho mejor. Al fin está a gusto en España, y parece que la época de horror que nos perseguía cuando llegamos ya ha terminado. 

Por tanto, visto lo visto, no tengo derecho a quejarme. Todo lo que quería lo hemos conseguido. Hace un año hubiera matado por tener lo que tengo ahora. Vivo mucho más tranquila y al fin duermo por las noches (no era culpa de mi hijo, era culpa del estrés), pero no me río. No me levanto con ganas. Todo me cuesta un mundo. No me apetece ver a nadie porque no me siento orgullosa de mi misma. Si leo post de hace un par de años, no me reconozco. Y me jode, me jode un montón, porque yo no quiero ser así. 

Así que este año solo voy a pedir una cosa. Que el 2016 me traiga de vuelta mi "muchedad". Que mi camino vuelva a ser mío, y que solo yo decida por donde continúa. Y que Murphy me visite, aunque sea para tomar un café. 

Deseadme suerte. Feliz año.