miércoles, 27 de octubre de 2010

Primer día en la UMA

Hoy he empezado mi nuevo tratamiento para la Psoriasis. Como ya conté en otro post, mi tratamiento con Metrotrexato falló e iba a empezar con la terapia biológica, concretamente con Remicade. Y la verdad es que ha sido mucho más cómodo y rápido de lo que esperaba.
No tenía ni idea de como iba a ser porque no me habían contado mucho, solo que serían varias horas y que tendría cama o butaca. Así que todo ha sido una sorpresa para bien:

He llegado a las 15:30h, y como no sabía si podía llevar acompañante, me he ido sola con 2 libros para pasar la tarde. Según he dado mi nombre, primera sopresa: Yo esperaba una habitación con butacas y resulta que no, que me daban una habitación con cama. Es un hospital público, así que obviamente las habitaciones son compartidas, pero no sé si es que somos pocos pacientes o que me ha tocado el día tranquilo, el caso es que yo estaba sola.

Las enfermeras han sido muy agradables: En primer lugar me han dicho que me habían dado la cama de la puerta, pero que como estaba sola podía usar la cama de la ventana si quería porque a lo mejor me gustaba más. Cuando les he dicho que era la primera vez que venía me han explicado todo: Donde estaba la habitación, qué tenía que venir el médico a verme para definir la dosis, que me iban a hacer un análisis y que luego tardaría unas 2 horas en salir.

Así que me he metido en la habitación y me he sentado en una butaca en la ventana, porque eso de entrar en un hospital y meterte en una cama en vaqueros cuando te sientes totalmente sana es un poco raro....

Al rato ha llegado el médico, me ha hecho preguntas, me ha explicado los efectos secundarios (Gracias!) y me ha vuelto a hacer fotos de las uñas enfermas. La enfermera me ha tomado la tensión, las pulsaciones y la temperatura (37º, se lo han pensado un poco antes de ponerme la medicación porque por lo visto era un poco alta) y me ha llevado a pesar. Al cabo de media hora ya ha venido a ponerme la vía, segunda sorpresa: Me ha dejado elegir brazo para que estuviera cómoda (se agradece). Me ha hecho algo de daño al pinchar, y la vía me ha estado molestando un poco, pero nada que no fuera soportable. Más sorpresas, me han traido merienda! Estaba muerta de hambre, así que la alegría al ver la bandeja ha sido tremenda. Además no se que pasa con las galletas que ponen en los hospitales que están buenísimas! Por último, la enfermera se ha quedado charlando conmigo un rato, contándome cosas de sus hijos y su vida, muy simpática.

Y por lo demás, he leido un rato, he dormido otro y al despertarme ya he tenido que llamar a mi madre para que viniera a por mi porque casi no quedaba suero por pasar. En cuanto la maquina del suero ha pitado han venido a quitarme todo, he esperado otro rato al médico que me ha dado las citas siguientes, y a casa!

Al salir me he empezado a marear un poco: pensaba que era por el coche, pero al llegar a casa no se me pasaba, así que he pensado que sería por el hambre, porque en ese momento me podría haber comido una vaca entera. De hecho, he pedido cena al chino porque tenía un antojo tremendo. Pero después de cenar vuelvo a estar un poco mareada, no se porqué. A lo mejor solo es cansancio, porque aunque he estado tumbada y durmiendo, he salido como si me hubieran pegado una paliza.

La verdad, ha sido un gusto: He tenido cama para descansar y dormir, y la enfermera, la auxiliar y el médico han sido muy amables. Parece una tontería, pero que el médico te explique todo, que las enfermeras charlen contigo y te informen, que llamen a los pacientes por su nombre como si les conocieran de toda la vida y que cuando te vayas te pregunten que como estás y cuando vuelves, te hace olvidar el engorro que supone tener que ir al hospital a hacer estas cosas. De todos mis ingresos, este ha sido en el que mejor me han tratado.

De hecho, hasta tengo ganas de volver dentro de 2 semanas!

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