martes, 12 de octubre de 2010

Quiero querer.... o no. 1º parte

Llevo un par de días dándole vueltas a como escribir sobre el verdadero motivo de este blog: Mí busqueda de un futuro con amor y lo dificil que me parece. Despué de un año dándole vueltas espero que ponerlo por escrito me ayude a enterarme de una vez de lo que quiero.
De pequeña era una niña rara: Lígeramente gordita, muy tímida, con muchos complejos y muy acostumbrada a estar sola. No tengo hermanos, y fui la primera hija, la primera nieta y la primera sobrina hasta los 11 años. Aprendí a leer sola a los 5 años y desde ese momento mi fiel compañero siempre fue un libro, leía todo lo que pillaba y me podía tirar horas enfrascada. Y cuando no eran los libros era la música, desde los 3 o 4 años podía estar horas sola metída en mi habitación escuchando una canción tras otra mientras inventaba historias. Podría decirse que tenía muchísima imaginación, y muchos de mis juegos ocurrían en mi mente.
Todo esto implica que no era precisamente una niña popular, ni con muchas amigas. Y menos en una clase con mayoría de chicos (en 1º de EGB eramos 5 chicas por unos 18 chicos) y con 5 compañeras que eran totalmente lo contrario a mi, altas, guapas, extrovertidas, y muy deportistas. Digamos que yo era el patito feo, el objeto de burlas, la niña a la que pegan en el patio del colegio. Y todo fue igual hasta la preadolescencia, todas las chicas eran populares, le gustaban a los chicos, y yo era la que tenía que correr por el patio socorriendo los ataques de nervios de mis amigas cuando recibían un regalo en San Valentín (por si alguien tiene dudas, a partir de entonces me negué a celebrar San Valentín y no he cambiado de idea hasta hoy, de hecho, por mi borraría el día del calendario). Todo esto se junta con que no tenía ninguna amiga íntima, o al menos de forma durardera. Yo siempre era una más de la pandilla, mientras que las demás siempre tenían a su íntima de la que eran inseparables. Por supuesto también tenía un talento, escribía realmente bien para mi edad, pero eso solo me hacía popular ante mi profe de Lengua. Resumiendo, sentía que no pertenecía a ningún sitio. De todas formas no sufría demasiado, era una persona bastante independiente y seguía divirtíendome mucho sola.
A los 11 años murió mi padre. Lo pasé fatal, fue una muerte repentina e inesperada, mi y shock fue tal que me negué a hablar del tema. Apenas después de darme la noticia me cerré en banda, no quería aceptarlo, no quería sufrir, y por tanto, opté por hacer como si no hubiera pasado: puse mi mejor sonrisa, le dije a todo el que me preguntaba que estaba bien, como si me estuvieran preguntando por el cole, y no volví a hablar de él. Al cabo de un año creo que me empecé a dar cuenta de lo que había pasado, pero no podía romper mi mutismo autoimpuesto y mi dolor se transformó en mala leche: Me convertí en una borde de libro, antipática y enfadada. Mis pocos amigos del cole no entendían nada y me dejaron de lado, hasta que mi tutora, que se dió cuenta de lo que pasaba, les pidió que por favor fueran amables conmigo, que yo lo estaba pasando mal y que me dieran una oportunidad.
A los 14 años cambié de colegio y me eché mi primer novio. Seguí sin ser la más popular del reino, pero estaba algo más comoda. Y debe ser que algo cambio, porque las reacciones que suscitaba eran algo diferentes. Como dijo un amigo mío: "O te adoran, o te odian, pero no dejas indiferente a nadie" Supongo que mi independencia se radicalizó, hacía lo que me daba la gana, no daba explicaciones a nadie y encima siempre había sido un poco marisabidilla (supongo que producto de tanto libro, porque encima yo no leía libros infantiles, le robaba las revistas y los libros a mi madre. Vamos, que con 9 años me leía el Cosmopolitan de arriba a abajo).
Pero mi escudo de independiente tenía agujeritos: En el fondo mis complejos y mis inseguridades seguían ahi. Yo quería que me quisieran, quería una amiga íntima, quería un novio que me cogiera de la mano (si, vale, tenerlo lo tenía y le adoraba, pero es que vivía en Alemania.... Que duró hasta casi los 20 años? Vale, pero se pasa fatal), quería que mi familia no me viera como un bicho raro, quería destacar en algo. Quería aceptación.
De todas formas, no tuve una infancia triste. Hice mogollón de cosas, jugaba al volley, montaba a caballo, patinaba sobre hielo, leía libros, di clases de guitarra, fui Scout, pasaba los veranos en Alemania... Me divertía un montón y aprendí muchas cosas que luego me han sido últiles. Podríamos decir que fui una niña feliz, independiente, un poco rebelde, muy curiosa y activa, pero con una inseguridad y un deseo de cariño que a día de hoy parece que sigo arrastrando.
(Continuará)
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PD: Quiero dejar una anécdota que me contó Santa Madre hace un par de semanas y que me hizo mucha gracia. Expresa muy bien la niña pasota que era.
Cuando tenía unos 2 años, aunque mi madre me dijera que no hiciera algo, yo pasaba olímpicamente de ella. Para que la hiciera caso, mi madre me amenazaba con "ponerme cara de perro" (ha intentado recordar como era la famosa cara, pero ya no le sale, jeje). Las conversaciones durante unos meses fueron más o menos así:
-"Niña, no hagas esto, o te pongo cara de perro!" (Seguida de lo que podríamos llamar la "mueca materna pre-cara de perro")
- "No, mami, no me pongas cara de perro!" (Drew con 2 años haciendo pucheritos)
Hasta que de repente un buen día pasaron a ser así:
- "No hagas esto, o te pongo cara de perro!" (Seguida de la "mueca materna pre-cara de perro")
- " Pues vale" (Drew se da la vuelta y se va a hacer aquello que se supone que no debe....)

8 comentarios:

  1. Te lo acabo de decir, pero me siento muy identificada con la niña que describes. Así se forman los grandes amantes de los libros, no? ;) Ya nos contarás el resto, pero te puedo avanzar que tampoco nos ha ido tan mal... al menos no por ser "patitos feos", por otras cosas, tal vez :P
    Besines y sigue!!! Te conozco, pero no tanto jejejeje

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  2. Vamos a ser justas y reconocer hasta ahora te ha ido mejor a ti que a mi :-) Cosa de la que me alegro mogollón!

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  3. Todo llega tesoro! Y además... quien dice que esto ha acabado?? :P

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  4. Nadie, nadie, si no ya habría abandonado la búsqueda no? :-)

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  5. jajaja, no había oido nunca lo de la cara de perro.

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  6. Jajaja, mi madre, que cuando se ponía era muy original ella...

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  7. ¡¡¡Drew!!! ¿Pero por qué no he leido yo antes este blog? ¡¡Cachis...!!
    Me siento realmente identificada contigo, yo tampoco he encontrado nunca mi lugar en este mundo, es como si no estuviera hecho para mí o yo para el. Decidí que lo que deseaba y me daría el amor que tanto deseaba recibir y dar era ser madre... Y aquí estoy, dos nenes maravillosos queme llenan... pero siempre me falta algo... no sé que es... es algo que no consigo encontrar... ¡¡Pero tengo lo que más deseaba, a mis hijos!! así que es un buen comienzo... La única pega es que yo no tengo hombre alguno al que querer... Supongo que no me lo mereceré o que simplemente no estaré hecha para compartir mi vida con ninguna otra persona que no sean mis hijos (y a ver hasta cuando XD) y a los dieciocho ¡¡los largo de casa!! jajaja

    Espero que ya no te sientas así reina. Sigo leyendo ¡¡Me queda demasiado!! y tengo poco tiempo jajaja
    Un beso guapa.

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  8. Hola Mary! Pues si que estás cumpliendo lo de leerte todo, eh? Gracias por el interés :-)

    Ves? Lo que dices del amor incondicional es uno de los grandes motivos que tengo para tener hijos (aunque no el único). También es cierto que al final he decidido que si no encajo, ya seré feliz yo sola, que no pasa nada... Me he sentido mal mucho tiempo, pero menos mal que ya no es así.

    Y claro que te mereces hombre al que querer, como todas. La cuestión es si nos merecen ellos a nosotras.

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