lunes, 12 de diciembre de 2011

Historias increíbles: Porque nunca se debe alquilar una barca


... a no ser que sepas remar, claro. Y saber remar no significa haber visto a mucha gente remando, o haber tenido un novio que una vez alquiló una barca. Hay que saber remar de verdad. 

Supongo que muchos esperaréis que el escenario de ésta historia sea el lago de El Retiro, ya que geográficamente creo que es el "punto barqueril" más conocido de mi comunidad. Os adelanto que no, gracias a Dios nunca me dio por alquilar una barca en El Retiro, si no seguramente habríais visto un artículo en el periódico del tipo "Bloguera muere devorada por Carpas radioactivas. Deja huérfanos a 3 perros". Y yo no tengo ningún afán por aparecer en la prensa. 

En fin, que nos tenemos que remontar a abril - mayo de 1999, por entonces yo tenía 15 años. Me acababa de cambiar de colegio, del Alemán al que había ido toda la vida a un colegio español cercano a mi casa. A esas alturas ya tenía mi pequeño grupo de compañeras con las que me llevaba bien. Vamos, que me sentía lo suficientemente integrada como para apuntarme a un viaje que ofrecía el cole. 

El plan? Un viaje a Sevilla, que incluía ruta turística por la ciudad, pasar un día en "Isla Mágica" y 2 noches en El Rocío, con visita incluida. Todo ésto, para alumnos de 13, 14 y 15 años. Vamos, adolescentes y preadolescentes metidos en un parque temático. Y nosotr@s siendo los mayores. Peligro. La cuestión es que no nos hizo falta ni llegar al hotel para liarla, porque tuvimos la capacidad de hacerlo en cuanto pusimos un pie en Sevilla. En nuestra defensa diré que los monitores tuvieron muy poco ojo. Hay objetos que no se deben dejar al alcance de adolescentes, y las barcas son uno de ellos. 

Los viajes en autobús con tus compañeros de clase pueden ser divertidísimos, o una verdadera tortura. Pero por muy divertidos que sean, cuando llegas al destino en cuestión estás deseando salir si o si. Y ese es el problema, que la adrenalina acumulada no te deja pensar con claridad y haces cosas absurdas:

Primera parada en Sevilla: La Plaza de España, que para quien no la conozca, es la de la foto de arriba. Y si, tiene un "riachuelillo" al rededor, con barquitas y todo. Me bajé del autobús mis compañeras N., A. e I., que iban a ser también mis compañeras de cuarto. No se quien de las 4 tuvo la idea lúcida de la tarde, pero el caso es que una preguntó "Alquilamos una barca?" y al resto nos faltó tiempo para apuntarnos. Fuenteovejuna, todas a una. 

No había nadie esperando, así que llegamos, pagamos y nos subimos a la barca. Creo que fue A. la que se puso al mando de los remos, con mucha seguridad y convencida de que ésto de remar tenía que ser algo genético que todo ser humano lleva escrito en su ADN. Nos costó unos 2 minutos descubrir que no era tan fácil. 

Creo que las 4 pasamos por el puesto de los remos con más o menos éxito, aunque fue suficiente como para conseguir girar la primera esquina. Para entonces incluso varios compañeros más pequeños nos habían imitado y estaban remando también, con bastante más efectividad que nosotras. Los chicos de nuestro curso, en cambio, habían encontrado un plan mucho más divertido: Salpicarnos desde la orilla. 

Lo de salpicar con arte y fuerza si que tiene que estar escrito en el código genético de los hombres, porque en medio minuto nos empaparon enteras. Que les hizo parar? Que los monitores empezaron a llamarnos porque teníamos que ir al siguiente punto de nuestra excursión, el parque de María Luisa. Y nosotras seguíamos subidas en la barca. Hala, a ponerse las pilas, que hay que volver. Eso si, antes de volver, había que inmortalizar el momento: Juntamos la barca con otra de unas compañeras más pequeñas, intercambiamos cámaras, sacamos fotos... Vamos, como si fuéramos expertas remadoras. Pero en el momento en el que las compañeras se alejaron remando, empezó nuestro desastre. 

No se si serían los nervios, el hecho de estar empapadas, las prisas porque eramos casi la única barca que quedaba... pero de repente ninguna sabía remar. Empezamos a dar vueltas sobre nuestro propio eje, sin saber que hacíamos mal, y por tanto sin ser capaz de solucionarlo. Llegamos al punto de que se nos cayó un remo, y ahí ya si que no había nada que hacer. En ese momento vimos como el barquero se subía a una barca y venía a nosotras cual rescatador en Cangurolandia, justo en el momento en el que nuestros 96 compañeros ya estaban reunidos esperándonos para continuar la excursión. Genial, rescate con público y todo. 

El señor barquero tuvo la amabilidad de remolcarnos hasta el muelle, en el que nos bajamos de la barca entre los aplausos de nuestros compañeros y unos 20 turistas que esperaban su turno para subirse a la barquita del demonio. Creo que ha sido uno de los momentos más vergonzosos de mi vida, y además sabía que iba a ser algo que nos iban a recordar en todos los recreos que quedaran hasta fin de curso. Efectivamente, fuimos el hazmereir de todos nuestros compañeros, que no perdieron un segundo y recorrieron todo el parque de María Luisa repitiendo la frase "Que, alquilamos una barquita?" cada vez que veían cualquier fuente o superficie donde se acumulara agua. 

Yo estaba a punto de matar a alguien hasta que mi compañera A. se acercó por mi espalda y me dijo al oído "Y lo bien que lo hemos pasado?". Y tenía toda la razón. 

16 comentarios:

  1. Jajaja que bueno! Para veros!!!!! Yo tampoco se remar... Ejem!

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  2. jajajaj que buena historia Drew!! El rescate publico lo mejor que te puede pasar a esa edad sin duda jeje yo tambien alquile una barquita en ese sitio por esa edad mas o menos y ademas tambien en una excursion pero no hubo que lamentar ningun desastre jeje

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  3. Jajaja, yo soy también de las de quedarme en tierra, si montara en una desastre garantizado también ;-)

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  4. Jajajaj jajaja jajajaj que risa, te puedes creer que nunca he alquilado una barquita de esas?? posiblemente por miedo a no poder avanzar jajaja!! Un besito guapa!

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  5. "Bloguera muere devorada por Carpas radioactivas. Deja huérfanos a 3 perros" jajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajajaja

    Divina la anécdota xDDD

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  6. jajaja, me parto contigo y tus aventurillas! Aunque, siendo sincera, pensaba que ibas a terminar en el agua!!
    besotes.

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  7. Que chasco Drew ya te estaba yo imaginando en el agua nadando para volver a la orilla jajaja...
    Mis únicas aventuras en barca han sido en el Lago de Sanabria... si caes al agua mueres congelada, afortunadamente Papimelli sabía que debía hacer con los remos....

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  8. Pues eso,que te quiten lo "remao"!
    En otra ocasión búscate un chico con buenas espaldas que te de una vueltecita!

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  9. Seguro que en el momento critico estabas descojonadas de la risa... hasta me he reido yo leyendote... Yo he estado en esa situación, en una barca dando vueltas... qué ridicula te sientes!!!
    Viva las aventuras adolescentes!!

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  10. Drew:
    Que buena la historia!!! jajaja. Nada peor que exponerese de esa manera ante adolescentes masculinos...
    Yo también hubiese querido matar a mi compañera jajaja, pero lo mejor fue que les quedaron unos buenísimos recuerdos.
    Un gran abrazo!

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  11. Jajajajaja! Me has convencido, no pienso alquilar una barca ni de coña! Además, ya me huelo que yo tampoco tengo el gen barquero en mi ADN...Mua!

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  12. jajaja lo que me he reido! Yo hice la misma excursión exactamente, eso si, desde mas cerca, un abrazo

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  13. Jaaaaaaaaaaaaa....me descojono!!

    Fuenteovejuna, todas a una,jajajajjaa...me encanta!!!...es que me veo reflejada totalmente....típica idea de bombero que te apuntas sin pensártelo y luego te cagas en tó lo cagable.....aunque eso sí, lo bien que os lo pasastéis no os lo quita nadie!!!!

    besotes

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  14. ja ja ja es un recuerdo buenísimo, es de los que merecen la pena y te mueres de la risa cuando te acuerdas aunque en el momento maldita la gracia que te hace :)

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  15. jaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
    jaaaaaaaaa como siempre estaba leyendo tu historia y visualizándola perfectamente....con esos gritos histéricos de adolescentes mezclados con una carcajada constante que te impide actuar con sentido común, y el hecho de verse observado por toda la clase, esa vergüenza se mezcla con una risa contagiosa de la que no te puedes apear....
    aysss benditos 15 años, qué felicidad todo que manera de morirse de risa por todo, y la vergüenza que forma más salvaje de vivirla....

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  16. Juliete: Desde luego dimos un buen espectáculo. Besos!

    Rocío: Eso demuestra que tu tenías mucho más cerebro que nosotras!

    Annie74: Ves? Tu al menos no eres una temeraria!

    María: No lo hagas! Besos!

    OI: Ya verás que algún día veremos algo similar...

    Trax: Hubo un momento que yo también lo pensé... Besos!

    MisMellis: Jajaaj, tu me querías ver ahogada! Veo que tu eliges tus compañías mejor que yo...

    Nenica: Si verdad? Tengo que retocar el radar...

    Irene: No te creas, después si, pero durante tuvimos un momento pánico y mala leche bastante fuerte... Pero si, que sería la adolescencia sin éstas cosas? Besos!

    Mama Nortina: Eso, y que fuimos las únicas que no se murieron de calor en el Parque de Maria Luisa!

    Mo: Haces bien! Besos!

    Y por fin mama: Espero que tu empezaras con mejor pie que nosotras!

    Jeza: Lo malo es que yo tengo el gen Fuenteovejuna muy desarrollado.... Besos!

    Siempre mama: Tu lo has dicho! Ahora me parto, pero que ratito pasamos...

    MdB: Más que grititos histéricos hubo tacos por doquier, aunque luego nos descojonamos. El barquero seguro que todavía se acuerda de nosotras... Besos!

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