jueves, 4 de octubre de 2012

Como conocer a un hombre y quedar fatal...



Tercer capítulo, y último, de la historia de la semana. Prometí que contaría como nos conocimos, porque desde luego da para un post. De hecho, para uno de la sección de "Historias increíbles", "Murphy", o similares. Poco me faltó para liarla parda, y de hecho, yo no se como no me mandó a paseo tras la primera frase que le dirigí a la cara. Creo que es porque tiene sentido del humor, o porque una rubia borde queda muy graciosa. En fin...

Mayo de 2004, entro a trabajar en una conocida empresa de alarmas (que por cierto hace unos anuncios espantosos). Era mi segundo trabajo "de verdad", pero al fin uno bien pagado, en el que pasé de aguantar clientes absurdos a la cara, a hacerlo por teléfono. La entrada sobre las perlas telefónicas está pendiente. Por aquel entonces yo tenía 20 años, era rubia, tenía una cara de niña que no me la quitaba nadie, y era imposible sacarme de mis vaqueros y mis sudaderas. Toda una joya. Pero el caso es que me molaba mi trabajo, me lo pasaba bien, tenía una jefa la mar de maja y mis compañeros, todavía, se portaban bien conmigo. Trabajaba en un departamento pequeñito, solíamos ser unas 4 o 5 personas al día (turnos rotativos), aunque tenía bastante trato con otros 3 departamentos (central de alarmas, a la que oficialmente pertenecía, pero estábamos divididos por "tareas", atención al cliente, y el llamado "filtro", que básicamente era la asistencia técnica). Lo del "bastante trato", se reducía a los 20 segundos de conversación que manteníamos cuando nos pasábamos a un cliente, pero incluso en 20 segundos se traban amistades. Amistades la mar de curiosas, porque éramos capaces de reconocer la voz de casi cualquier trabajador de los otros departamentos, pero como nos lo cruzáramos por el pasillo no teníamos ni puñetera idea de quien era. Deformación profesional del teleoperador, hablamos mucho pero nunca nos vemos las caras. 

Un día, al salir de trabajar, bajaba yo las escaleras a toda leche (el ascensor siempre iba hasta arriba y mira que el edificio solo tenía 2 plantas), cuando me cruzo con un pedazo de moreno de 1,80, que llevaba colgado del brazo un casco de moto. La leche, menudo tío. Me quedo en la puerta fumando un cigarro como cada día, él vuelve a bajar, se sube en su moto y se pira. No tengo ni idea de quien es, no le he visto en la vida, estoy segura de que ese hombre no trabaja en mi planta, pero desde ese momento queda bautizado como "el chico guapo de la moto". Entre tanta tía (quitando Filtro, que si que había mayoría aplastante masculina, el resto de departamentos estaban plagados de mujeres) no venía mal alegrarse la vista. 

Pasan los meses, y yo tengo curso por la tarde. Durante la comida, comentamos el panorama masculino de la empresa. "Pues yo he visto a un chico muy guapo, moreno, que tiene una moto". Todos los ojos de la mesa se dirigen hacia mi, con cara de espanto. "Drew, ni se te ocurra, ese tío tiene a media empresa detrás, ya ha estado con unas cuantas, y todas acaban fatal. Es el Don Juan del edificio, ni te acerques." Y yo, que tengo un problema serio con los Don Juanes, le puse automáticamente en mi lista negra y decidí no mirarle nunca más. Habrase visto, se creerá éste que yo voy a babear detrás de él como todas... 

Pasan los meses y yo empiezo a hacer amigos en la empresa. Sobre todo, con los chicos de Filtro, que tenían fama de bordes, pero con los que yo me llevaba genial. Sobre todo con uno, S., con el que solía salir a tomar café, pero también con los 2 J., con los que me traía mucho cachondeo, P. que era muy majo cada vez que me contestaba al teléfono, y alguno más que todavía no tenía muy identificado. Con S. solía quedar en mi descanso para tomar un café (yo los tenía programados, pero ellos tenían más libertad) y creo que alguna vez se unió alguno de los 2 J. Un buen día de algún mes cercano a Septiembre (creo) yo salía como siempre a tomarme mi chocolate caliente y fumarme mi cigarro, esperando encontrar a S., tal y como habíamos quedado. Y efectivamente, ahí estaba, pero acompañado... por el chico guapo de la moto. Mierda, espero que se vaya pronto, que si no me toca pasarme el descanso sola. Por supuesto, yo no me acerco a ellos, que mi lista negra es inquebrantable... Así que me quedo en mi esquina, con mi chocolate caliente y mi cigarro. Al cabo de un rato, S. se marcha, despidiéndose de mi con un "Hasta luego". Hala, aquí me quedo, con el chico de la lista negra y unos cuantos más pululando por ahí. Un par de minutos después, el susodicho también se marcha. Y al pasar por delante de mi... "Hasta luego, Andrea" ¿¿¿PERDONA???

Yo pongo mi mejor cara de borde, y no tengo mejor idea que saltarle un "Y tu quien coño eres?", con tono de desprecio incluido. El pobre chaval se queda anonadado, me mira con los ojos abiertos de  par en par... "Tía...que soy P. de Filtro!!!" Genial, resulta que el chico guapo de la moto y el majísimo P. de Filtro son la misma persona. Puñetera deformación profesional del teleoperador. Creo que me puse de todos los colores. 

Me saludaba y me vacilaba mucho, pero poco más, yo estaba demasiado avergonzada por la metedura de pata, y desconfiaba de su fama de Don Juan. Pero él seguía intentando hablar conmigo, por mucho que mi jefa lo intentara evitar por todos los medios. Un día salí a la cafetería para que mi jefa me pusiera en antecedentes sobre una chica a la que tenía que entrevistar (yo hacía las pruebas de idioma), ahí andaba él, por lo visto escuchando la conversación. Cuando mi jefa comentó que la chica hacía Snowboard, al igual que yo, a P. le faltó tiempo para comentarme que él también se lanzaba a la nieve. Si las miradas matasen, mi jefa hubiera acabado con él allí mismo. Al día siguiente, un mensaje por el servidor interno "Eres tu, surfera?". Entre las varias Andreas de mi empresa (mínimo había 2 en mi departamento) me había encontrado. A partir de ahí las conversaciones fueron eternas. Y así descubrí también que P. tenía novia. 

Era mucho berenjenal, así que decidí sacarme al maldito P. de la cabeza. Pero él no me lo ponía nada fácil, entre visitas a la fotocopiadora que estaba delante de mi mesa (como si el no tuviera otra delante de la suya) y roces accidentales en la cafetería para coger el paquete de tabaco (más que roce accidental fue mucho roce, y yo casi vuelvo hiperventilando a mi mesa). El punto crítico, cuando me dice que se quiere despedir de mi, ya que yo me iba una semana a Alemania. Me planta un beso en una sala de descanso desierta. Yo le quiero matar. Me voy de cañas con sus compañeros de departamento, todavía temblando por dentro. Al día siguiente, mientas descongelaba la luna delantera de mi coche para ir al aeropuerto (era noviembre) mi madre encuentra un papelito en el parabrisas de mi coche. Mierda, una multa. Pues no, es una tarjeta de P. "Pásalo genial, pequeña. Más de esos". Lo mato, juro que lo mato. Casualidad o no, la tarjeta había sobrevivido en mi parabrisas desde el mediodía anterior, la puso mientras yo estaba de cañas. A día de hoy, sigue guardad en mi cartera. 

Al poco de volver del viaje me harté, y en una conversación de 2 horas vía móvil (le llamé porque no vino a trabajar, estaba enfermo), se lo dejé muy claro. Podía seguir resistiéndose a verme fuera de la empresa, pero al final iba a ser inevitable. Mal por mi parte teniendo novia, lo se, pero tras 3 meses intentando sacarle de mi cabeza, yo ya no podía más. A los 2 días me propuso quedar para comer, pero a mi se me pasó, acerqué a otro compañero a la estación de tren y dejé mi móvil en silencio. Casi me da un pasmo cuando llego a casa y encuentro unas 5 llamadas perdidas. Mil disculpas, me ducho y voy. Llegué para el café. Volví a mi casa a las 10 de la noche. Al día siguiente empezaba el puente de Diciembre y yo me iba a Palma de vacaciones, esperando que la distancia me hiciera olvidar la tarde que pasé con él. 

Yo pensé que ahí terminaba la historia, él tenía novia, me sacaba 12 años, los 3 trabajábamos en la misma empresa (ella en otro turno, solo coincidíamos media hora y yo tardaría todavía mucho tiempo en ponerle cara). Vale, habíamos quedado, ese hombre me encantaba, pero era imposible. En eso andaba yo pensando mientas hme preparaba para el viaje, mi vuelo salía esa noche. Mi madre se fue a hacer unos recados y yo me metí en la ducha. Cuando estoy saliendo, suena el timbre. Miro desde la ventana de mi cuarto y veo un coche plateado, como el de mi madre. Algo se habrá olvidado. Abro la ventana, recién salida de la ducha, con el pelo hecho un cristo y medio envuelto en una toalla. No, no era mi madre. Era P., que venía a regalarme 2 libros de Paolo Cohelo. Yo le mato, de nuevo. 

Con los dos libros me fui a Palma, durante 5 días en los que el teléfono soltó humo. 3 meses de quedadas a escondidas, de llamadas, de mensajes... Hasta que el señor P. me montó la que me montó. 

Algo pasaba y yo lo sabía. Un par de semanas antes, P. había escapado de la vigilancia de su novia para acompañarme a la boda de mi tío en Cáceres, aprovechando que él tenía familia allí y con eso tenía excusa. A la vuelta estaba claro, quisiéramos o no, lo nuestro era una relación, y la suya con la "oficial" se había terminado. Pasar a ponerle punto final era algo que tenía que pasar, pero hacerlo era harina de otro costal, no iba a ser fácil. 

Era Marzo, 13 o 14, si no me equivoco. Yo volvía a estar de vacaciones, y aprovechando que a el le sobraban unos días, me propuso que mirara ofertas, a ver si encontraba un viaje chulo. La intención, reservarlo ese día e irnos al siguiente. Al levantarme por la mañana, lo primero que hago es llamarle, no vaya a ser que haya cambiado de idea. Al segundo tono me rechaza la llamada. No me llama de vuelta. Mierda. Lo veo claro. Se ha dejado el móvil en casa, la susodicha ha visto que la que llamaba era yo, y la vamos a tener. Llamarle a la empresa no es una opción, porque tengo muchas papeletas de que esa misma tarde le vayan con el cuento a ella, diciendo que he llamado preguntando por él, y a tomar por saco el viaje. En fin, que me voy a la agencia de viajes a ver que encuentro. 

Ya con varias opciones, no se que hacer. Si nos queremos ir mañana hay que reservar YA, y yo no se como localizar a éste hombre. Al fin, se me enciende la bombilla, y desde mi móvil le mando un mail a la cuenta del trabajo, pidiéndole que me llame y adjuntando mi número, porque claro, si el móvil lo tiene la susodicha, a ver como me localiza. A los 5 minutos, suena mi teléfono, desde el móvil de él. Ya verás, se va a armar. "Diga?" "Se puede saber porqué me mandas un mail al trabajo en vez de llamarme???"

Resulta que cuando llamé, él estaba con un cliente. Rechazó la llamada y luego ni se acordó. Cuando le conté mi teoría conspiratoria se descojonaba. "Pero oye, has sido original buscando una solución". Después del estress que he pasado, no se si matarle por tercera vez o o sentime aliviada. 

Total, que me dice que no nos vamos de viaje, de momento. Que no me viene a buscar para comer, pero que me viene a buscar para cenar. Perdona??? Y tu novia??? Yo flipo en colores, me suena raro. No, es que ésta noche hace una fiesta en casa y a mi no me apetece porque no me llevo bien con esa gente. Así que voy a dormir en casa de mis padres, y así aprovechamos y cenamos. Venga vale. 

Pasa el día, me llama por la tarde. Por lo que escucho y me medio cuenta, está recogiendo todas sus cosas del piso. Pero alma de cántaro, si solo te vas una noche. Ya, pero la fiesta, no quiero dejar todo por medio, ya sabes... En fin, que luego voy a por ti. Paso la tarde tomando un café con una amiga, a ella toda la historia de la fiesta le suena a cuento chino. "Y si ha dejado a la novia??" Ni lo nombres maja, que con las ilusiones no se juega. 

Vino a buscarme a las 11. En vez de esperarme en casa, me espera en el parque de enfrente. Al bajar, no veo su coche. Me siento en un banco. Le enciendo un cigarro, el me enciende uno a mi, manía tonta que teníamos. Y empieza a hablar. "Yo se que ésto es muy difícil para ti, lo estás pasando fatal, no se puede estar así, bla, bla, bla". Mierda, éste tío me va a dejar, se queda con la novia. Como todo el mundo me dijo que pasaría. 

De repente, la conversación cambia. "Tu tendrías una relación conmigo?" "Hombre claro, ya lo sabes". "Vale, pues ya soy tuyo" "Bueno, no del todo" (Drew en modo optimista haciendo aparición). "Si, del todo, la he dejado". Drew se pone a llorar como una imbécil, P. se asusta un huevo. "Estás bien?" Creo que tardé más de 10 minutos en calmarme. La BSO de ese día, próximamente en el otro blog, a petición de la Desmadrosa

Efectivamente, ni fiesta ni leches. La había dejado la noche anterior, había pasado la tarde sacando sus cosas de la casa de ella, y me esperaba en el parque con el coche aparcado en otra calle porque no quería que viera las maletas (es imaginación mía o también llevabas una lavadora en el coche?). Vamos, que me engañó con todas las de la ley. Y yo me lo creí todo. 

Al día siguiente nos fuimos a Andorra, ya al fin como pareja. Creo que huimos de Madrid intentando no pensar la que nos esperaba cuando volviéramos ambos al trabajo. Solo diré que durante una temporada, cuando por casualidad ella y yo trabajábamos en el mismo turno, mi jefa me escoltaba a la cafetería. No diré que no me lo mereciera.

Y así empezó todo. Hubo épocas muy chulas, otras no tanto, una ruptura muy mala, y al fin, la superación de todo lo que pasó. Ahora solo queda lo bonito en el recuerdo, un tatuaje, y una amistad, aunque sea a mucha distancia, siempre y cuando tu quieras. Y sobre todo el deseo de que todo te vaya muy bien y que algún día encuentres tu verano y tu reina que lo ocupe. Yo intentaré mantener la primavera. 

27 comentarios:

  1. Qué bonita historia :)
    Tú no tienes culpa de nada, porque el que tenía pareja era él. Y él tampoco tiene culpa de enamorarse de otra persona. Si te fijas en otr@, es que algo con tu pareja falla.

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    1. Yo siempre digo que donde no hay sitio, no entra un tercero. Otra cosa es que yo activamente intente ligarme a un tío con novia, que eso si está feo. Pero en este caso de verdad que pusimos de nuestra parte para que no fuera así, hasta que llegó el momento en que estábamos negando una obviedad. En fin, fue una historia muy graciosa. Besos!

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  2. Grande la historia. Gracias por compartir. Como te han dicho -eres mágica y eres primavera. Nunca se debe perder la esencia aunque la historia es bella. Un beso grande y espero la BSO con ansias para bajarla y llorar un rato pues me da que sabrá a invierno.

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    1. La BSO es la mar de optimista, al menos en parte. Besos guapa!

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  3. Me vuelve a salir lo mismo ohhhhhhhhhhh

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    1. Jo, yo pretendía unas risas, eso es que me ha quedado fatal! :-P

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  4. Las tias guapas y bordes (rubias o no) y las femme fatal han sido, son y serán un puto imán para algunos de nosotros.

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    1. Creo que ese es mi problema, me he vuelto buena...

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  6. Nena, me ha encantado tu historia. Por lo que leo, parece que le recuerdas con cariño, y eso es bien!

    Feliz viernes.

    Bisous!

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    1. Lo bueno si, se recuerda con cariño. Besos!

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  7. YO soy de las que opina que las novias dificultan pero no impiden jajaja... no, ahora en serio tú no tenías culpa de nada al fin y al cabo el que tenía novia era él.
    Creo que es una historia preciosa... por cierto yo también tengo un pasado de teleoperadora, haber si un día lo confieso jajaja, da para mucho sobretodo porque estube en el servicio de bajas de una conocida compañía telefónica jajaja...
    Es genial que recuerdes esa historia con tanto cariño...

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    1. Amén, hubo un momento en el que yo la llamaba "el elemento molesto", porque básicamente lo único que hacía era eso, molestar. Lo nuestro ya estaba hecho.

      Tenemos que intercambiar historias de teleoperadoras!!!

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  8. Aix, sister, me ha gustado mucho conocer esta historia. Y tienes una memoria prodigiosa, ¿eh? Madre mía, recuerdas cada detalle...
    Un besito sister!

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    1. Joe, es que como para no recordarla, creo que en esos meses viví mis momentos más bochornosos, más divertidos, mas emocionantes, y mas duros también. Recuerdo cada detalle y cada emoción. Besos!

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  9. ¡Vaya historia! Gracias por contarla. Estoy de acuerdo con el comentario de Opiniones incorrectas, no te fijas en alguien si las cosas van bien con tu pareja, así que era el destino! Un besote! (ah, y me ha encantado eso de tia, si soy P de Filtro!! es verdad que a veces no pones cara a las voces o viceversa

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    1. En ésta empresa era una constante, juro que llevaba meses hablando con él y no tenía ni puñetera idea que se correspondía con el chico guapo de la moto. Mi única respuesta en ese momento fue "Ay, perdón!" mientras me ponía como un tomate... Menudo momentazo...

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  10. pelo mojado, habitacion, cara de acojonada...y poco duro el coche plata desde que apareciste, era necesario cambiarlo por tu "sillita la Reina"...a veces pienso que te mime demasiado...

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    1. Ey, ey, que eso no te lo permito :-P Primero, el que se empeñó en cambiar de coche eras tu, el que se enamoró del mostrenco ese que yo no podía ni conducir, eras tu. Y te recuerdo que el coche plateado (que se conducía que te mueres, por cierto) murió escasamente una semana después de venderlo, así que menos mal que llegamos a tiempo.

      Por cierto, no me has desvelado lo de la lavadora... o era un lavavajillas???

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    2. ya claro, pero despues de ver tu cara cuando te subiste en tu sillita la reina...como coño quieres que diga que no!!!!

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    3. La mía???? Sería la tuya!!!

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  11. Cada vez que leo historias que te han ocurrido pienso... pero qué vida mas triste he tenido??? Llevo con mi primer novio 18 años... no me han ocurrido historias como las tuyas!!! Me encantan que nos las cuentes, asi sé que no solo se ven estas cosas en las peliculas...

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    1. Si te sirve de consuelo, hace mucho que no me pasan... Un poco de estabilidad no me vendría mal....

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  12. Ui qué historia!!! Fuiste muy valiente atrevíendote a una relación con él, yo no habría sido capaz, habría estado continuamente pensando que podría hacer conmigo lo mismo que con la novia y desconfiaría todo el tiempo. En caso de haberlo intentado no habríamos durado ni dos telediarios jajaja. Besotes!!!

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    1. Pues no te creas que no lo pensé. Pero como dije, en una relación no entra un tercero si no cabe. Y desde entonces se que engañar a alguien es SUPER fácil, lo que por extraño que parezca, me hace ser menos controladora. No está en nuestra mano evitarlo.

      Besos!

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  13. Y dónde hubo fuego no quedaron rescoldos? No hay segundas oportunidades? Me tenéis en ascuas Mr.P y tú!

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  14. Ayyyy, qué bonito!!! Me recuerda una historia parecida que tuve. Esas cosas no se olvidan nunca. Un besote!!!

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