viernes, 30 de marzo de 2012

San Google XXXIII


No, no se me ha olvidado escribir San Googles. Y la verdad es que ya tenía yo ganas de soltar un poco de acidez y de mala leche, que no me viene nada mal. 

Como comprenderéis, se me han acumulado un montón de barbaridades. Además, hay 2 personas que me pasaron sus colaboraciones, y tengo que decir que ambas son tremendamente buenas. El caso es que nos podría quedar el San Google más largo de la historia y como no es plan, hoy voy a publicar las mías + la colaboración habitual, y la semana que viene incluiré la colaboración de "la nueva". Así os tengo con la intriga de saber quien es, jeje. Dicho ésto, vamos allá:


- Los cabrones de google: Esos que procesan todas las barbaries que metéis en el sufrido buscador. Que paciencia tienen....

- Premio murphy: De darle un premio a Murphy nada de nada, creo que sería un premio para los que sufrimos a Murphy, os parece?

- Imágenes de enfado con mariposas: Con mariposas o sin mariposas, el cabreo va a ser el mismo....

- Que ahora dices que me quieres luego no te acordarás que me...: Me encantaría saber el final de ésta búsqueda. Tienes toda la razón muchacha, no hay que confiar en los que te regalan el oído, que luego pasa lo que pasa (no preguntéis, que eso ya vendrá)

- Puede alguien morir de psoriasis: Pues mira, no que yo sepa, pero desde luego ha sido una búsqueda de lo más alentadora. 

- Cortar pijamas a trozos para manta: A ver, porqué confundimos conceptos??? El pijama por un lado, la manta por otro, y así todos calentitos, no?

- Coche q sale en xxx 2: Especifica, porfa, que en esa peli salen mogollón. 

- Foto poni azul: Mira que tuve ponies, pero no recuerdo ninguno azul... Preguntaré a Santa Madre..

- Santamadre: Mi madre se hace famosa!

- Cupido me falló: A ti y a mucha gente por lo que veo!

- Bienvenido al aeropuerto de madrid barajas: Que ganas de volver a ver ese cartel... 

- Quien dijo que tenia estres: Si te lo dicen será por algo

- Drew and cara minney: Lo siento, pero no me gusta disfrazarme, y menos de Minney!

- Dependientas pez hombres: Dependientas que venden caramelos pez a hombres? Hombres que están pez en cuanto a dependientas? Dependientas que están pez sobre moda de hombres? Me pierdo...

- Desayuno cachonda: De que buen humor se levantan algunas...

- Cuando le sonries a alguien mas yo me hago a un lado: Mujer, sonríe tu también...

- Sexo y sofa: El día que apareció ésta búsqueda era un mal día para hablar de ello :-P

- Castillo de jack skeleton: Dónde está, que yo voy!!!

- Billetes de avión hasta el centro de la tierra: Lo de volar a través de sólido... como que no lo veo, eh???

- Dibujos que gustan a las niñas de 11 años: Hacemos una encuesta?

- Gato de agua o nutria: Ya estamos mezclando la velocidad con el tocino. Como decía el Sr. Sanz, yo creo que no es lo mismo....

- Las neuronas de homero: Ah, pero tiene???

- Pantaneando con mi toyota: Por mucho que sea Toyota, yo no lo metía en el pantano...

- Mi desayuno tiene el hospital: Pobre desayuno, se ha puesto enfermo?

Y hasta aquí mi aportación. Ahora vamos con la siempre genial Eva de Opiniones Incorrectas, que también ha estado sembrada:

- Que come el ornitorrinco: Si quieres tener uno, te advierto que sueltan veneno por los poros de la piel. Y no metafóricamente. Creo que la moda de tener animales exóticos en casa se está saliendo de madre...

- Niña bikini 9 año piscina fotos: Esto sería lo que Tritón, el hermano de Pérfida (perfidacanalla.blogspot.com) llamaría "un ponderazta". Yo lo llamaría pervertido. Punto. 

- El culo de Ana Botella: Caído y con celulitis, imagino. Los años no perdonan. La señora alcaldesa no tiene los despistes de la Merkel, eso seguro

- Quienes son las otras 2 esposas del jeque qatar: A esas no las saca, que no son tan elegantes como doña Mozah. Lo que podemos esperar de un país machista, vamos. Viene en la Wikipedia, aunque efectivamente ellas no tienen página propia...

- Chiki y su adorno del pelo: Chiqui me horroriza con y sin adorno. Copiar outfits puede tener un pase, pero ésto ya me parece demasiado...

- Sin pies ni cabeza chiste irene villa: ¿Porqué no los haces sobre ETA y sí sobre las víctimas? ¿A eso no te atreves? Si lo que buscabas era el libro, por aquí ni está ni se le espera (Sin pies ni cabeza es un libro escrito por un ex-guardia civil)

- Ariana gran hermano tiene agujeros en las orejas: Como la mayoría de las mujeres. No será más fácil buscar una foto de la chavala?

- Pepe da patadas a torso gh: Le dio un manotazo el muy... Para que quieres ver semejante momento lamentable?

- "Parir a los 50": Puedes llamar a Ana Rosa, ella te aconsejará mejor. Y a un buen ginecólogo, please. 

- Roperos baratos Sevilla: ¿Armarios roperos? No sufras, en Sevilla hay Ikea. No sabéis lo imprescindible que se puede llegar a hacer Ikea. En breve abre uno en El Cairo, menos mal!

- Escenas de la pelicula de un hombre atractivo estrangulado: Como no des más datos... Muerte a los guapos!

- Busco moza joven y guapa: ¿Qué te crees que es el Google, una sección de contactos? Puedes hacer como un conocido mío, que paga 9 euros al mes para buscar novia por E-darling. Dios, qué cosa más triste... En fin... ¡Mejor me callo! Y con estudios, no te jode??? Luego que vas a hacer, mirarle los dientes como a los caballos??

- Christian galvez guardia civil: Ignoro la relación entre ambos conceptos y lo único que se me ocurre, me recuerda a Antonio Recio. No puedo sacarte de la ignorancia, sorry. 

- Cortados de lengua: A mí de pequeña, mi madre me daba lengua para comer. A día de hoy se notan bastante las consecuencias. Yo me "corté" la lengua con un clavo. Muy desagradable.

- Gorras de ferny el ornitorrinco: Que es un gato y su imagen sólo la exploto yo. Eva, te paso precios de merchan???

- Pilar de Borbón te callas tu: Mejor que le hubieras mandado una carta, así se enteraba fijo. Certificada, por si quieres estar seguro

- +gocho +gato: Mi gato no es gocho. Me encanta el optimismo del buscador, pensando que San Google va a saber interpretar el signo +... 

- Ver el calenton de ochoa y el cura de gran hermano 12mas 1 de españa: Qué asquito me dio, por favor... Gracias a dios me lo perdí. 

- Pilar de borbon-coca cola: Ignoro los gustos de esta fina dama, pero con lo superior que es, beberá y miccionará lo mismo: champán. Oye, a lo mejor como prota del siguiente anuncio de Coca Cola quedaba curiosa...

- Cura retrasado: Sorry? A ver, tampoco hay que insultar, eh? Que hay alguno majo...

- Gh 12+1 cura empalmado: Pon el 24 horas y muy probablemente lo verás, porque está en un no parar. De verdad, que estómago tienen algunos para regodearse en imágenes escabrosas...

Y hasta aquí ésta semana. La que viene, colaboración estelar y novedosa. 

FELIZ SAN VIERNES!!!

jueves, 29 de marzo de 2012

Quien tiene un vecino tiene un tesoro...


... o no. De hecho, si esta entrada la escribiera mi vecino, podría titularla "Como humillar a una mujer y encima quedar bien". 

Pues eso, que tengo un vecino muy majo. Alguna vez os he hablado de él de pasada, pero hoy os lo presento oficialmente: Se llama Skiter y le podéis leer aquí. Nos conocimos sacando a nuestros respectivos perros y desde entonces, pues tenemos una relación de lo más normal: Que si un café, que si te arreglo el ordenador, que si hago tortirtas (que engordan un carajo, por cierto) para ver la F1, que si te saco a Oso cuanto estás en Egipto, que si te compro el coche cuando te mudas a otro continente... Vamos, lo que viene a ser la típica relación vecinal de toda la vida. 

Ayer pasamos toda la mañana buscando presupuestos para cambiar las ruedas de mi/su futuro coche. Si, habéis leído bien, toda la mañana. Valió la pena, porque de un taller a otro había diferencias de más del 50%, y ya de paso nos quedó una mañana la mar de curiosa. Que narices, que pasar la mañana de taller en taller comiendo nubes, regaliz negro y platanitos es mucho más divertido que currar, se mire por donde se mire. Finalmente, sobre las 19:30h terminamos la operación "ruedas" y nos fuimos a pasear con los respectivos canes. Entre pinos y pajaritos, con un bonito atardecer de fondo y mientras hablábamos de lo insoportables y arpías que pueden ser muchas mujeres, va y me suelta:

Vecino: Te puedo hacer una pregunta personal?
Yo misma: Dime
V: Que talla de sujetador usas?
YM: 00X (Permitidme que ese dato quede en la intimidad)
V: Pues a lo mejor tengo un regalo para ti en casa
YM: Se puede saber a quien le compraste ropa interior y te dejó antes de que pudieras regalársela?

Efectivamente, resulta que mi vecino, en sus años mozos, tenía una follamiga a la que le regaló un bonito sujetador negro. La follamiga en cuestión confundió el sujetador con un anillo de pedida, se agobió, y abandonó a nuestro pobre vecino, que se quedó compuesto, con un sujetador la mar de inútil y sobre todo con las ganas de vérselo puesto. Pero como hombre precavido vale por 2 y su generosidad no tiene límites, no dudó en guardarlo para una ocasión mejor. Ahora me lo ofrece a mi, que como estoy tirando casi toda mi ropa con motivo de mi inminente mudanza, no vaya a ser que me quede sin nada. Hay que reponer, oigan. 

En fin, que nos dirigimos a su casa, y me da la bolsita: Del Corte Finlandés, y dentro un sobre de esos plateados muy monos que sirven para que las dependientas no gasten su tiempo en envolver con papel de regalo y celo (o wasi tape, si son muy estupendas). El sujetador está bien, y aunque no es de mi talla, se acerca. (Para las malpensadas, NO, no me lo probé, eso en la intimidad de mi casa y en solitario, gracias). Según me veo con el sujetador en la mano, me entra la risa. Ésto es la mar de humillante, y es que tiene narices que la primera vez que un hombre me regala ropa interior sea porque otra lo rechazó. Así es mi vida, siempre recogiendo los restos...

Una vez encuentro mi ego debajo del sofá, agarro la bolsa dispuesta a ir a mi casa. "No pierdas la bolsa plateada, no vaya a ser que no te valga". Claro, pedazo de cabrón, no vaya a ser que lo tengas que envolver para regalárselo a la próxima follamiga. Lo que yo diga, humillante. 

Para arreglar un poco el desaguisado, querido vecino me invitó a cenar al McDonalds. Me llevó en moto, en plan macho alfa. Dio un rodeo para coger un tramo de la M-40 y así poder acelerar, en plan macho alfa (por cierto, si, en Pozuelo somos así de pijos, podemos ir al McDonalds del barrio por autopista). Cuando tocó pedir, le dijo a la cajera que "para ella, un Happy Meal", en plan macho alfa. El papel le estaba quedando de puta madre, me lo estaba tragando y todo, menudo vecino machote que tengo... hasta que se le ocurrió pedir la Coca - Cola... SIN CAFEÍNA. Gracias McDonalds y gracias destino, por volver a poner mi ego en su sitio... 

lunes, 26 de marzo de 2012

Hasta siempre Bas


Siempre quise un perro. Aunque no lo pidiera cada navidad, porque sabía que SantaMadre no cede por insistencia, pero yo siempre quise un perro. 

Yo tenía unos 14 años, era reyes, estaba con unos amigos en casa. Mi madre me llamó para que bajara al garaje y la ayudara a subir la compra, como muchos otros fines de semana. Bajé, abrí el coche, empecé a mover bolsas... Y ahí estaba ella. Pequeña, asustada, mirándome con unos ojos brillantes debajo de esas cejas marrones. Era preciosa, la perra más guapa del mundo. Y era mía, mi Bas. Mi mejor amiga llegó a casa bajo una bolsa del Carrefour. 

De pequeña fue una perra trasto. Le encantaba morder mis peluches, dejarles sin ojos ni nariz. También destrozó mis calcetines, y la colección de CD´s de mi madre. Si, sacó los CD´s, los abrió, y se los comió. Todavía me pregunto como no se destrozó el estómago. 

Siempre se sentaba en la misma esquina del sofá. Y si alguien se sentaba en su sitio, ella se sentaba encima. La gente comentaba que era muy cariñosa, mírala, sentada encima de la gente. Los cojones, lo que quiere es que te quites de SU sitio. Eso si, con mucha educación y delicadeza, que ella, como buena perra inglesa tiene buenos modales. 

Por entonces paseábamos, jugábamos, mimoseábamos. Era una perra normal, una cachorrita, un cielo de perra que tenía carácter, pero que era más guapa que nadie, de esas perras que hacían que la gente te parara por la calle. Todavía recuerdo las fotos de esa época, de mi perra joven, contenta, sana... Dormía conmigo, a los pies de mi cama, y esperaba a que el despertador sonara por 3º vez para reptar hasta la almohada y levantarme a lametones. Más lista que nadie. 

Una mañana de Semana Santa, Bas no se levantó como siempre. Estaba triste, le costaba andar, tenía la espalda algo torcida... Maldita hernia de disco que se llevó la movilidad de Bas, pero no pudo con ella. Fueron muchas peleas, muchas lloreras, mucho esfuerzo, pero finalmente se la pudo operar. Ahí comenzaron años de dura rehabilitación, pero salió adelante. No podía caminar bien, a veces se hacía pis... Pero no importaba, ella se manejaba bien, corría como podía, subía escaleras, jugaba, era feliz. Mucha gente me preguntaba si valía la pena tenerla así, que si no hubiera sido mejor haberla dormido. No, mi perra estaría conmigo mientras tuviera calidad de vida. Bas tenía por entonces 2 años, y los veterinarios auguraban que no cumpliría los 8.

Soportó conmigo cada mudanza, cada piso, con otros perros, con otra gente, siempre conmigo. El día que suspendí el carnet de conducir, me dormí llorando en el sofá, con ella delante mirándome fijamente. Cuando me desperté, no se había movido. Si alguien me gritaba, ella atacaba. Éste verano, cuando Oso y Rei ya andaban dando vueltas por la casa, ella seguía a mi lado cada vez que me despertaba. Años durmiendo al lado de mi cama, sin moverse, siempre fiel, con sus ronquidos (porque la muy cabrona ronca como si lo fueran a prohibir) ambientando la banda sonora de mis sueños. Ha aguantado y consolado lloreras, metiendo el morro entre mis manos para darme besos. Cuando estuve enferma no se despegaba de mi lado. Ella siempre ha estado, sobre todo cuando no había nadie. 

Pasaban los años, cumplió y superó los 8, luego los 10, los 12... Tuvo achaques con la espalda y los superó. Pasó una semana con un drenaje en una herida y no pasó nada, tuvo un quiste ovárico y no pasó nada, tuvo cáncer en las mamas y no pasó nada... Siempre que pensábamos que se acercaba el final, ella sacaba fuerzas de flaqueza y seguía adelante. Nos dio mil lecciones de vida, de lucha, de superación, de no regodearse en el dolor y seguir adelante. Las lecciones más importantes de ésta vida las he aprendido gracias a ella. 

En junio tuvo un achaque, parecía que ésta vez se iba de verdad. No se llegó a recuperar del todo, y parecía que ésta vez si, encarábamos su último año. Yo lo intentaba asumir con la cabeza, pero es imposible hacerlo con el corazón. En el fondo no está tan mal, no?

Tras el achaque físico, vinieron los cambios de carácter, poco a poco, pero imparables. A veces ya no reconocía a mi perra, ella siempre había tenido carácter, pero a veces parecía enfadada, dolida, desorientada... "Está mayor, es normal". Empezó a perder peso, se le notaban los huesos de la cara "Está mayor, es normal". Cada vez controlaba menos sus necesidades "Está mayor, es normal". Intentos de disculpa de algo que no quería ver, que es demasiado duro de ver. 

A mi me encanta hablar de mis perros y por supuesto en Egipto hablaba de ella, enseñaba fotos... Y me escuchaba a mi misma hablar de su situación. Fue la primera vez que dudé de si estaba cumpliendo la promesa que le hice cuando la operaron de la hernia "estarás conmigo mientras tengas calidad de vida". Que si mujer, que está muy bien....

Al volver a España, tocaba vacunar a Rei. Y en una conversación casual con el veterinario, salta la alarma sobre la situación de Bas: Tiene claros indicadores de tener "Alzheimer". "No alargues esto más, Andrea, tu perra no está bien, está desorientada, no te reconoce, tiene miedo, no sabe donde está. Tendrá momentos mejores o peores, pero eso no es vida." Mi cabeza sabe que es lo correcto, pero es imposible que el corazón lo entienda. 

Los días se hacen eternos y a la vez muy cortos, mientras yo intento despedirme de mi mejor amiga, de mi compañera durante 13 años, de la que estuvo cuando nadie estuvo. No se como hacerlo, no quiero hacerlo, no soporto hacerlo, busco mil excusas para pensar que la perra está bien, pero sus gestos, su actitud me demuestran que no, que no hay ningún clavo al que me pueda agarrar. Pasamos más de 2 horas en un parque y aunque me encanta disfrutar del sol con ella, me mata ver que no se mueve, no olisquea, no interactua, no disfruta, no hace nada. Solo me mira, mira a los demás, no se si buscando atención o intentando orientarse. No se si está o no está. No se que pasa por su mente y eso me mata. 

Mi querida Bas, las mejores lecciones de ésta vida, las he aprendido gracias a ti. Los mejores y peores momentos los he vivido a tu lado, porque tu siempre has estado conmigo. Espero haberte podido devolver solo un 1% de todo lo que me has dado. La mitad de mi vida la he pasado contigo, todos mis recuerdos están ligados a ti, y lo estarán siempre. Mañana nos tenemos que despedir, no quiero decirte adiós, pero siento que te lo debo, que no puedo ser egoísta, que tu ya no estás bien, y yo no puedo hacer que te quedes a costa de tu bienestar. No quiero despedirme de ti. 

Gracias por hacerme más humana, gracias por ponerme en el camino de Rei y Oso, gracias por cada mirada, cada lametón, cada golpe con el morro para llamar mi atención. Gracias por toda tu vida a mi lado, gracias por no haberme dejado nunca sola . Espero que mañana vayas a un lugar mejor, a uno donde no tengas miedo, donde sepas quien soy, donde te puedas rascar las orejas, donde corras feliz sin dolor, sin limitaciones. Espérame al final del arcoiris, porque si Dios existe, nos tendrá guardado un sitio para que algún día volvamos a estar juntas. 

Te quiero, mi vida, y te querré siempre, porque tu has sido lo más bonito que he tenido. Nunca te olvidaré, eres parte de mi. 

Gracias a mis taradas por acompañarme
Gracias Mo por tu consejo, tu apoyo y tus palabras. Sin ti, todo hubiera sido más difícil. 
Gracias Irene, EvaGatuneada y Pep por apoyarme y entenderme. 

jueves, 22 de marzo de 2012

Crónicas de Romy: Volviendo


5 días he tardado en poder hablar de la vuelta... Pero todo lo que empieza se acaba, y las crónicas de Romy no estarían completas sin éste capítulo. 

Amanecí 2 horas después de escribir éste post, con unas agujetas del carajo y deseando una ducha caliente. Mi gozo en un pozo, no hay agua caliente porque alguien ha confundido el botón de la presión del agua con el del calentador (me juego una mano y no la pierdo a que fue M., pero bueno....) y por tanto el calentador está apagado. Espero y espero,  pero el agua sigue saliendo fría y a mi ya no me da tiempo, así que me aguanto, la ducha y mis pobres agujetas tendrán que esperar a Madrid. Me tomo un vaso de leche, un sandwich, cierro la maleta y me despido de la Santa que me ha alojado en su casa. Odio las despedidas. 

Bajar 4 pisos con mi maleta de ¡32!kg no es tan duro como parece. Llego hasta Lebanon Street y en cuanto un taxista me ve con maleta le falta derrapar para parar. La maleta no cabe en el maletero (llevan el depósito del gas) así que la llevo conmigo en el asiento. Son las 7 de la mañana, la ciudad está viva pero tranquila, y yo me voy despidiendo por la ventana. De Lebanon Square, de los puentes, del Nilo (al pasar veo un montón de piraguas, que moral, la leche), de las calles, del tráfico... 45 minutos de trayecto hacia un punto que me da mucha pereza. Recuerdo el día que llegué, haciendo el mismo trayecto en dirección contraria, llena de ganas, de nervios, alucinando con todo lo que veía....y ahora tengo la sensación de despedirme de mi casa.

El aeropuerto es un caos. Me agobio mil, y sobre todo, no estoy acostumbrada a tanto arco de seguridad. Aquí pasas el primero antes de ir a facturar. Que si, que en Alemania también, pero en Alemania nunca he visto que se estropee el arco del detector de metales, ni que tenga que discutir con el señor de seguridad, que no me deja pasar porque no le enseño el billete. Alma de cántaro, es electrónico! Le enseño el localizador en el móvil y al fin me deja pasar. 

En la facturación rezo todo lo que se, y en varios idiomas, para que no me cobren sobrepeso. Debe ser que alguien me escucha, porque no me dicen nada, pero entre tanto rezar no me da tiempo a pedirle al señor facturador que por favor me de una ventana (SIEMPRE viajo al lado de la ventana y además es que si no no puedo dormir. Como comprenderéis, tras haber dormido 2h y con 5 de vuelo por delante, yo necesitaba una ventana como el comer). En fin, seguiré rezando. 

Paso el control de inmigración, y me pongo a buscar la puerta de embarque, porque total tampoco tengo nada mejor que hacer. Localizo la zona de las puertas H, la 1, la 2, la 3, la 4... Y donde está el resto? Si yo tengo la puerta H22? Aquí hay algo que no cuadra... Efectivamente, lo que no cuadra es mi cabeza: H22 es mi asiento, la puerta es la 4. Son las 8 de la mañana, tengo la sensación de haber corrido una maratón, y me quedan 55 min para embarcar. Voy a ver si le robo la Wifi al bar de arriba....

Unos 15 minutos después, llaman a los pasajeros del vuelo de Madrid. Ya??? Voy hacia la puerta, nos piden el pasaporte. A la señora de delante le hacen soltarse el pelo, quitarse las gafas... Me dan ganas de decirle que no se preocupe, que no hay huevos de colarse con el tío del arco de arriba, que tiene muy mala leche. La señora pasa y yo también (no me quito nada, menos mal) para, de nuevo, llevarme un chasco. Yo, que me las prometía muy felices pensando que de nuevo iba a poder pasar con mi botella de agua y mi zumo del desayuno, veo que tengo que pasar otro arco de seguridad. Adiós a mi desayuno...

Me veo sentada en una sala de embarque durante 45 minutos, sin poder hacer nada más que esperar. Empiezo a ver turistas españoles, una enseñando el ombligo (de verdad, la gente no se informa antes de ir a un país???). Me quiero ir de aquí, llegar a España, acabar con ésto de una vez. 

Al fin subimos al avión, en primera clase los asientos H son de ventana, menos mal. Pero al llegar a turista, la H pasa a ser pasillo. Mierda, mierda y mierda. La ventana de mi fila la ocupa una turista con un libro y cara de sosa, menudo viaje me espera. 

Por suerte, los españoles somos como somos, y medio avión pide que le cambien el sitio, lo que hace que la fila de al lado quede libre. Le pregunto al azafato si puedo cambiarme y me dice que si... BIEEEEEN!!! Tengo ventana!!! Por lo visto, mi cambio le viene de lujo a otro pasajero, que en seguida ocupa el lugar que he dejado vacío. Como tengamos un accidente, se lo van a pasar como enanos identificando cadáveres. Que si, que tengo un humor muy negro. 

Resulta que el dueño de mi asiento vuelve, con la intención de ocuparlo. Le digo que no se preocupe, que me vuelvo al mío, pero me dice que no me preocupe, que me lo quede, y se sienta a mi lado. Mi nuevo compañero de viaje es egipcio, pero vive en España, habla castellano y tiene una conversación la mar de interesante. Cuando despegamos estamos charlando, así que no tengo tiempo para mirar por la ventanilla y ver como me alejo de la ciudad de la que no me quiero ir. Menos mal, una llorera menos. 

El viaje bien, gracias. Pude dormir, lo que me dejó como nueva, la comida era comestible y mi compañero la mar de majo. Llegamos a España con 20 minutos de adelanto (si, adelanto, habéis leído bien, pasa una vez cada siglo, pero pasa), parece que no hace mal tiempo, y tengo varios Whatsapp encantadores esperándome. Hay uno que me gusta menos, Gema dice que no viene al aeropuerto, está enferma... Creo que poca fiesta vamos a tener hoy. Al menos mi maleta sale de las primeras, puedo poner rumbo a mi casa y sobre todo, a mi ducha. 

Mis primeras palabras al salir por la puerta? "Que perras sois!" Y es que Gema me había mentido, ahí estaba, con mi madre esperándome a la salida. Ya les vale... Ponemos rumbo al coche, que mi madre ha aparcado en otra terminal por error, mientras nos ponemos al día mutuamente.. Hay tanto que contar....

Pese a que yo ya he comido, nos vamos a un Chino a comer. Que ganas de rollitos y arroz! La verdad es que ésto de poder comunicarme con los camareros es la mar de relajante, y comer con SantaMadre y con Gema, muy divertido. Por desgracia, Gema se tiene que marchar a un concierto, así que no estará en la fiesta.

Me dejan en casa, que raro se me hace volver a estar aquí. Abro la puerta y los perros alucinan, yo creo que ya ni me esperaban. Me huelen, me besan, saltan, los beso. Que guapa está Rei, que rico Oso, que buena Bas... Nos vamos de paseo, están como motos, Oso incluso va corriendo por la calle. De vuelta, me meto en la ducha (al fin!) y oigo como Rei llora al otro lado de la puerta. Pobreta.....

Ya duchada y vestida observo mi casa... me resulta extraña, lejana, ya no es mi ciénaga. Huele diferente y veo algo raro, pero no se que es... Tras 5 minutos mirando, descubro que son las colchas del sofá: SantaMadre ha puesto la roja en el lugar de la blanca y viceversa. Que curioso que semejante tontería haga que todo parezca tan raro...

Me quedo dormida hasta que me llama Cris, que viene de camino. Me encanta verla, la nena está preciosa, Cris siempre me entiende como nadie...Necesito gente en casa, necesito distraerme, cuando me quedo sola me cuesta respirar. Mi vecino Skiter también se apunta y prepara tortitas, que bien me viene que haga de cocinero porque yo no me puedo ni mover. Fue una velada larga, perfecta, con tarta, velas, comida, tortitas, fotos, historias, consejos... Lo que necesitaba. 

Desde entonces me voy acostumbrando poco a poco. Generalmente no se en que día vivo, me oriento a ratos, no se que poner en la tele. El silencio que adoraba me pesa, las calles me parecen desiertas, nada llama mi atención. Mi rutina consiste en hacer papeles, organizar cosas, llorar por lo desconocido, lo que anhelo y lo que se que voy a dejar aquí. Ésto es como quitar una tirita poco a poco, duele más que si lo haces del tirón. Intento recordar todo lo que allí tanto me gustaba, es lo único que me anima, pero no es fácil. Cada mañana, al despertarme, me doy cuenta de que no estoy allí, recuerdo que estoy aquí, recuerdo que me marcharé. Mierda. Como digo, no es nada fácil...

PD: En www.facebook.com/viviendoenminubeazul tenéis un álbum con muchas de las fotos que no pude subir al blog, para que podáis ver un poco más de éste viaje. 

sábado, 17 de marzo de 2012

Crónicas de Romy: Un día especial que no quería que llegara


(Vistas desde la ventana de la habitación que me ha alojado 17 días)

Contradictoria que es una, verdad? Creo que está claro que el DÍA 17 para mi iba a ser un día duro... pero es que encima ha vuelto a ser un día especial. Y yo ahora que hago? Lloro? Me corto las venas? Ay, Señor de La Sexta, como te pille...

Me levanto algo mosqueada con M., porque el día anterior no dio señales de vida al terminar su partido. A mi no me gusta discutir, pero cuando algo me molesta, tengo que soltarlo, no me lo puedo guardar, así que el día parece que va a empezar con tormenta, o al menos chubascos. Claro, que cuando me manda un mensaje preguntándome si quiero volver a montar a caballo... Me lo quiero comer a besos, a ver quien es la lista que protesta ahora. El diablillo gana al ángel, le llamo algo algo enfadada todavía, pero definitivamente yo no soy capaz de discutir con éste hombre. Es que encima me siento hasta mal, ridícula, si no tiene sentido... En fin, que si, que nos vamos a montar a caballo. 

Quedamos en Haram Street, que por cierto es donde nos subimos a la carreta el día de las pirámides. A mi me lleva el único taxista lento de todo El Cairo, pero finalmente llego, blandiendo en la mano una tableta del chocolate favorito de M., para que me perdone la salida de tiesto de antes. Antes incluso de pedirle perdón me abraza y me da un beso en la cabeza, el beso más tierno del mundo, y yo por un segundo me quiero morir. Bendigo el recato impuesto en la calle, éstas cosas si no, no pasarían. 

Al llegar nos juntamos con S. y una amiga suya, los 4 nos vamos a ir a dar una vuelta a caballo por una zona cercana a las pirámides, la cosa promete. Mientras esperamos, me llama María, y yo no puedo evitar ponerme a llorar cuando me pregunta por mi partida al día siguiente. Creo que va a ser la primera de muchas lloreras. En, fin que me toca un caballo guay, con el que me manejo bien, y comenzamos el paseo. El paraje es de ensueño: Desierto, las pirámides a la derecha, la ciudad a nuestra espalda, en lo alto de la cuesta se ven unas jaimas. Y después de enseñarme ésto pretenden que me quede en España....

Las galopadas son de impresión, me encanta la sensación de libertad, necesito ésta adrenalina para mantenerme de buen humor. Lo que de otra forma se hubiera tornado en un día triste se convierte en un día lleno de sonrisas: La que llevamos todos, la mía cuando miro a M. y veo lo bien que se maneja, la que en alguna ocasión me lanza él cuando me ve, la que me sale involuntaria cuando el caballo le da problemas y me da la oportunidad de ir a ayudarle... Al llegar arriba el ambiente y las vistas son incluso mejores. Pena no haber llevado la cámara, pero la pobre ya no está para tantos trotes. Nos sentamos en un murete, observamos El Cairo desde lejos mientras tomamos un té... Yo no me puedo separar de ésta ciudad. Pienso en Porfin, en la abuela de Aroa y Martiño, ellas que les encantaría estar aquí. Recuerdo a tod@s los que me acompañais en éste blog, a mi familia, a mi gente... Algún día lo veréis y lo entenderéis. 

Volvemos a la cuadra, M. ha cambiado de caballo y parece que va de carreras, no hay forma de seguirle el ritmo. Pero yo lo intento, quiero vivir ésto con él. Ha sido corto, pero intenso, precioso.... Que regalos en forma de días especiales me hace éste hombre, alucino. 

Al llegar, nada mejor que otro té y Sisha para ellos. Descanso mi catarro y mi malestar apoyada en el hombro de M. y de nuevo el mundo vuelve a estar en paz. Los chicos piden comida, genial porque me muero de hambre. Cuando llega, se ve que aquí no tienen límite: 


Por si alguien lo duda, para alegría de los gatos de la zona, sobró pan. Tras otra Sisha (yo no, que sigo sin fumar), toca volver a casa... Yo no quiero que ésto se acabe, así que casi agradezco el mega-atasco que pillamos de camino a casa. Alguna que otra canción me salta las lágrimas otra vez, entre el trancazo y las lloreras no quiero ni saber la cara que tengo. 

De la despedida de M. no os hablo, porque supongo que os lo imagináis. No ha sido fácil, pero saber que es temporal hace que la sobreviva. Gracias a mis taradas favoritas, la maleta la preparo incluso con una sonrisa. Que corto se ha hecho ésto, pero cada día que pasa es un día menos para quedarme aquí. 

Dentro de 3 horas me pongo en marcha: ducha, ropa, taxi y al aeropuerto. En España me espera una madre, una fiesta de cumpleaños con los mejores amigos que se pueden tener, mis perros y sobre todo, muchas cosas que organizar para que la estancia no sea más larga de lo que tiene que ser. Pero eso ya será otra historia....

viernes, 16 de marzo de 2012

Crónicas de Romy: De perros, catarros y cenas


Lo se, lo se, a mi me dicen "perro" y allá que voy, no tengo remedio. El DÍA 15 amanecía dudando sobre que hacer: Me daba rabia no haber comprado nada en Khan al Khalili, pero sigo pensando que no es el mejor sitio como para ir sola (me agobia, hay taaaaanta gente. Y no confío demasiado en mi habilidad para regatear). El caso es que en casa no me iba a quedar, así que mientras me duchaba y me vestía me iba mentalizando "tu puedes, tu puedes". Poco antes de salir, miro el móvil. Lo tenía en silencio, y por eso no había visto una llamada de María del día anterior. Mierda, mierda y mierda, al final no la veo antes de irme, como si lo viera. 

Pero en éste viaje todo sale bien, o incluso mejor que bien: María contesta a mi llamada y me da el sorpresón del año. Ella y su chico se han comprado un perro. 

Resulta que es una perrita de pastor belga, de 2 meses, preciosa, como podéis ver en la foto. Tras varias guerras con el nombre, por lo visto gana María, la enana se llama Lua. Me dicen que la van a llevar al veterinario, pero que hay muchas cosas que no saben (nunca han tenido perro) y que la ven algo triste. Yo me muero por ver a María, me muero por ver a la perra y me encantaría acompañarles al veterinario, así que quedamos cerca de las 4 en la plaza cercana a casa para ir hacia su nuevo barrio. 

Con Mary siempre se aprenden cosas nuevas: Ya había aprendido a moverme por ésta ciudad a pie, luego en Taxi y luego en Metro. Solo me faltaba el autobús, y en ésta ciudad hay unos cuantos: Pequeños y grandes, de colores o blancos... La verdad es que poco os puedo decir, porque es un transporte más bien para locales y yo no soy tan valiente como para lanzarme a la aventura sin hablar árabe, pero con María todo es posible. Nos dirigimos a la plaza, allí esperan varios microbuses (básicamente furgonetas de esas blancas, que tienen unas 8 plazas en la parte de atrás) delante de los cuales, chavales jóvenes berrean su destino. María localiza el autobús correcto, consigue que un hombre se mueva para poder sentarnos juntas, y allá que nos vamos. Parece fácil, verdad? Y cuando se paga? En algún lado tenía que estar el chiste.... 

Resulta que el que se sienta en la fila delantera hace las cuentas. Básicamente se trata de la versión egipcia del "bote" español: Todo el mundo le da el dinero a la persona que está sentada delante, ella hace las cuentas y le entrega el dinero al conductor. El chiste viene cuando uno de los pasajeros solo tiene un billete de 50LE (el autobús vale 5LE) así que te toca recaudar la pasta, darle las vueltas al del billete, pagar al conductor, repartir el resto de las vueltas... Ah, y por supuesto todo ésto en marcha. En fin, una nueva cosa que se para el futuro. 

Llegamos a nuestro destino, el barrio residencial de 6th October. Es un barrio que está aprox. a una media hora de donde nos encontrábamos, por carretera, en las afueras. Es un sitio tranquilo, de calles anchas, con flores y jardines, villas enormes para gente de clase alta y bloques de apartamentos básicamente ocupados  por estudiantes que acuden a la universidad (privada) de la zona. Vamos, como le dije a María cuando llegamos: "Me siento como si estuviera en Pozuelo". 

Al llegar, obviamente la perra ocupa todos mis sentidos. Es una monada, tímida, anda algo asustada pero tiene ganas de cotillear. Parece algo débil, pero nada importante. María me empieza a preguntar cosas sobre perros, y yo intento explicarlas en inglés para que las entienda su chico. Creo que tan mal no se me dio. Básicamente la perra no tiene buen pelo, y se rasca la piel, aunque no se la ven ni heridas, ni irritación alguna. Las encías tampoco son rosas, tiran al gris, y está algo delgada. Todo eso me hace pensar que lo que le pasa a la perra es que no le han dado bien de comer, pero seguro que en cuanto tenga un buen pienso, estará perfecta (Mo, lo he hecho bien?). Les explico sobre comportamiento, sobre adiestramiento en positivo... Cuanto me acuerdo de mis maestras de Galgos 112, que seguro que lo harían mil veces mejor que yo...

Salimos al veterinario, pero el doctor no está, llegará en una hora. Así que nos vamos a comer a un sitio de éstos de calle que tanto me gustan. María me aconseja "su invención", que básicamente es una ensalada (tomate, pepino, cebolla, limón y aceite, no se si algo más) con carne de Shawarma por encima. Está que te mueres. Además compartimos otro Shawarma al estilo tradicional. Por dios, que buena está la comida aquí, creo que me he aficionado a las ensaladas y los pepinos. Tengo que aprender a cocinar así como sea. Entre la comida, María, y la amabilidad de los chicos (vamos con el novio de María y un amigo suyo) estoy en la gloria. Que gente más maravillosa me voy encontrando, menudo lujo. María de repente se levanta y me pide que espere: Vuelve con una bolsa con 2 zumos, uno de mango, que ya tomamos en mi cumple y me encantó, y otro de algo llamado "Guava" con manzana. Me emociona el detalle, el zumo de mango siempre me recuerda a ella. 

A la vuelta volvemos al veterinario. Ésta vez si está, ve a Lua, les explica cosas a los chicos (yo obviamente no me entero de nada) y les receta alguna medicación. Básicamente no me equivoqué mucho, que la perra está baja de calcio y necesita su desparasitante, vacunas, y comer (al día siguiente visitaron a un veterinario mejor que coincidió en el tema de la mala alimentación, así que Lua estará como una rosa en breve). Al salir del veterinario ya es tarde, así que los chicos me paran un taxi que me lleve de vuelta a El Cairo. Que pena despedirme de María, pero estoy segura de que no será por mucho tiempo.... Al bajarme del taxi, otra sorpresa: No he caminado ni 50 metros cuando me encuentro a las chicas que compartían piso con María, aquellas que prepararon esa maravillosa comida el día de mi cumpleaños. Me preguntan por el viaje, se alegran cuando les digo que me encantó Alejandría (ellas son de allí) y me dicen que esperan volver a verme cuando vuelva. Que chicas tan dulces, tan amables, tan educadas, que regalo encontrarlas de nuevo por casualidad. 

Al amanecer el DÍA 16 estoy convencida de que hoy si, hoy me voy a  Khan al Khalili  de nuevo. Pero al levantarme descubro que el dolor de garganta de ayer no era por el polvo, tengo un trancazo de cuidado y la tensión por los suelos, así que toca quedarse en casa. La santa que me ha acogido en su casa también ha vuelto de la oficina enferma, así que aquí nos quedamos ambas, esperando que den las 8 para irnos de cena de chicas. A todos aquellos que me esperáis en Madrid, lo siento, no habrá souvenirs. 

Llegado el momento, no hay nada mejor que el maquillaje como para sentirse mejor. Taconazo, cazadora negra, el ojo bien pintado y un ibuprofeno. Me siento la reina del mambo y nos vamos a cenar. El taxista como siempre nos miente vilmente cuando nos dice que sabe donde vamos, pasamos 2 veces por la puerta hasta que lo descubrimos. Pero es jueves por la noche (aquí se libra los viernes), somos 4 chicas estupendas (2 francesas, una egipcia y yo, se podría hacer un chiste seguro) y hay ganas de pasarlo bien. El restaurante es algo tipo Vips, mucha carne, hamburguesa, sandwiches (hay hasta un Spektra Club, jeje) etc, aunque mejor decorado, y según mi impresión de mejor calidad. Además, es barato, y tal como puedo ver, muy popular entre la gente joven. Pasamos una cena estupenda, en la que aprendo un montón de H., nuestra acompañante egipcia que me cuenta cosas de la cultura de aquí. Poco después se nos une su marido, otro hombre encantador que se alegra al escucharme lo mucho que me gusta éste país. Doy gracias a quien sea por la cantidad de gente maravillosa que voy encontrando en éste viaje. 

El catarro obliga a irse a dormir, por mucho que hubiera apetecido seguir la juerga. Hoy es mi último día... voy a intentar disfrutarlo... 

miércoles, 14 de marzo de 2012

Crónicas de Romy: De japoneses, vistas y días que molan


Tras la visita al museo, mis pies necesitaban un descanso, así que el DÍA 13 fue un día casero, de hacer cosas, mandar mails y descansar. Será una chorrada que podría haber hecho en España, pero me salió en ese momento y me hacía ilusión: He creado una página de Facebook para el blog, así que a quien le apetezca se puede pasar a visitarla pinchando aquí. En la columna derecha de éste blog también tenéis un plugin para uniros a la comuna de la nube en Facebook. Aunque sea por la guerra que me dio ponerlo, usadlo, anda :-) (Por cierto, gracias a Sardinas pero con P, Mi gremlin no me come y Una mamá española en Alemania por el apoyo moral). Como curiosidad, el diseño de la foto de perfil es mío (la rosa de los vientos no, las paridas, por supuesto) y seguramente dentro de nada lo lleve cerca de la piel. Ahí queda...

En fin, que fue un día con poco movimiento, pero en el que la santa mujer que me ha acogido en su casa, su novio y yo, nos escapamos a cenar Sushi. Vale, ella y yo nos pusimos moradas a Sushi, su chico más bien nos acompañó resignándose con una hamburguesa. Invitarles a cenar era lo mínimo que podría hacer tras abrirme su casa, y además pasamos una noche estupenda. 

El DÍA 14 pintaba bien, porque M. no iba a trabajar, así que vendría a recogerme por la mañana y seguramente iríamos a jugar al Frisbee. Si, habéis leído bien, al Frisbee. No, el chico no tiene suficiente con el Volley, por lo visto. Que si yo se algo de Frisbee? Creo que Gema y yo estuvimos jugando una vez con los perros... En fin, como ya he dicho, yo no rechisto. 

Por suerte, se quedó en intención. Estuvimos un rato en casa, pero se nos hizo algo tarde y yo estaba algo (bastante) cansada, así que propuse eso de "tu juegas y yo saco fotos". Lo se, tengo más cara que espalda. En cualquier caso, en ésta ciudad tu planeas y el tráfico dispone, llegamos super tarde, tanto que directamente ni nos bajamos del coche. M. decidió enseñarme un puente con vistas, aunque no se me hubiera ocurrido pensar que lo de las vistas sería tan gráfico: Desde el coche se ve bien, de verdad. No saco fotos porque hay mucho coche en medio y el ángulo no suele ser bueno, pero oye, que yo el recuerdo me lo llevo en la memoria. Por eso literalmente flipé en colores cuando M., ni corto ni perezoso, aparcó su coche en una zona algo más ancha del puente y me llevó andando hacia la barandilla, a ver el Nilo. Para que os hagáis una idea, el puente tendrá unos 3-4 carriles por sentido (aquí eso es relativo), pero nosotros nos lo cruzamos tan panchos. Que si, que estoy acostumbrada y hasta me mola, pero a veces, por un segundo, el Flashback de verme cruzando a pié algo similar a la antigua M-30 me supera. En fin, que la vista moló, moló mucho. 

M. quería llevarme a la Cairo Tower, pero el sentido común dictaba que lo lógico era ir a comer: Eran casi las 5 de la tarde y en unas 2 horas, Él tenía que ir a entrenar. Hacerlo con el estómago vacío no es una buena idea, y yo también tenía hambre, así que se suponía que íbamos buscando algún sitio donde alimentar nuestros pobres cuerpos. Digo se suponía porque 5 minutos después de subirme al coche de nuevo, me vi en la puerta de la Cairo Tower. Éste chico es racional, sensato y coherente hasta la médula, pero a veces me sorprende con puntos como éstos. Ya sabéis, yo no me quejo. 

Tras una discusión con el de las entradas (M. intentó de nuevo convencerles de que yo era egipcia, para no pagar una entrada más cara. Ésta vez no coló), subimos al ascensor que nos llevaría a las alturas. Mira que yo pensaba que había visto muchas vistas preciosas de El Cairo, pero ésta de verdad que me impresionó. 


He estado un buen rato para elegir la foto, porque hay muchas impresionantes, pero me gusta ésta por el efecto del sol :-) 

Nada más llegar hacemos un poco el turista, y es que resulta que te hacen una especie de horóscopo egipcio, con tu nombre, tu fecha de nacimiento y tu color favorito. La gracia consiste en escribir tu nombre en Jeroglífico, y darte un papiro con tu nombre, tu foto, la fecha, y una supuesta descripción de tu personalidad. Lo que digo, turisteo puro y duro, pero no me llevo ni un maldito souvenir y al final me está dando hasta pena. Papiro en mano, admiramos las vistas, y M. me quita la cámara para hacer fotos. El que supuestamente no sabía, ahora saca fotos más chulas que las mías. (La que encabeza éste post es suya)

El atardecer es una pasada, pero el viento sopla y empieza a hacer frío. M. tiene que ir a entrenar, pero seguimos sin comer, así que enfilamos a un McDonalds que hay cerca de casa (somos lo peor y lo sabemos). Yo estoy matada, pero Él más. "Te puedo convencer para que te bajes tu a pedir la comida?" "Ni de coña" (si claro, tu que hablas árabe me vas a mandar a mi que solo hablo inglés, ya te vale) "Venga por favor, te lo pido de verdad" (se parte, pero es dulce en su intento) "Venga va, que quieres?" Soy una blanda y lo se. 

El Menú me queda claro, excepto unas indicaciones algo difusas sobre no se qué rollo de pollo. Sea lo que sea, no lo tienen, así que le pido algo que creo que es similar y que que pega con sus gustos, rezando para que no me lo tire a la cabeza. Cuando vuelvo al coche me lo encuentro casi dormido, no se si será que descansar le pone de buen humor, pero le gusta lo que le he pedido. Misión cumplida. Nos ponemos ciegos en el coche al ritmo de la versión árabe de los 40 principales. Suena Beyoncé a todo trapo "Antes de que me vaya me tienes que pasar música" "Música? Cual?" "La que pusiste de camino a Alejandría, por ejemplo" "Pero si tu odias mi música" (es que el chaval nos ha salido comercial) "Ya no tanto. Y las quiero de recuerdo". Que si, que soy una blanda y lo se. 

Me lleva a casa, llega super tarde al entrenamiento. "Quieres que me lleve la bolsa del McDonalds para tirarla?" "Estaría bien, no las guardo como souvenir" Ja, ja, ja. Me muerdo la lengua mientras pienso lo mucho que le habría gustado esa frase a SantaMadre. 

Una vez tirada en el sofá, soy feliz. Por todo y por nada, por mil motivos y por ninguno, porque la perfección está en las cosas que no esperas. Y yo, sin duda, no esperaba semejante día perfecto. 

PD: La BSO de ese día perfecto la puso Madre de un Bebote y está en mi otro blog.

lunes, 12 de marzo de 2012

Crónicas de Romy: Paseando por Zamalek y visitando el Museo


Como podéis suponer, la vuelta de Alejandría fue dura. El cansancio acumulado antes del viaje sumado a la paliza que nos dimos allí hizo que volviera rota, y reconozco que la separación también me costó un buen rato de asimilación. En fin, todavía quedaban cosas que descubrir en El Cairo. 

El DÍA 11 me levanté tarde. Tenía que recuperar sueño sin falta, así que me olvidé de despertadores y horarios, y disfruté de la mañana de vagancia. Al final, para cuando me hube duchado, vestido, desayunado, mirado el correo, etc. eran casi las 2 de la tarde, así que ya pocos planes podía hacer. No se si lo he dicho, pero aquí la única norma (autoimpuesta y aconsejada por casi todos, aunque realmente es más por precaución que por verdadero peligro) es que si salgo sola tengo que estar de vuelta en casa antes de que se haga de noche. Que si me pilla en el taxi tampoco pasa nada, pero que no sea vagando por calles desconocidas. Aquí anochece a las 6, así que como veis, mis planes tienen que ser por la mañana. 

Ojeé la guía (Cris, la de Lonley Planet, la otra creo que ya la he consumido) para ver si había algún museo interesante por la zona. Me llamaba la atención el museo de Agricultura, pero no sabía si podría indicar al taxista, así que me decidí por el Museo de cerámica islámica, que parecía más fácil de localizar. Además, está en Zamalek, una zona de El Cairo que me tiene enamorada y que solo había visitado en coche, con M. la noche de mi cumpleaños

Zamalek es una isla en medio del Nilo, que conecta a ambos lados por 3 puentes (ese es el motivo por el cual, generalmente, cuando se cruza el Nilo en coche, se hace 2 veces). Se trata de una zona de corte muy europeo, mas tranquila que el resto de la ciudad. Aquí se pueden encontrar la mayoría de las embajadas, y es la zona más cara del Cairo. No lo voy a negar, si finalmente me mudo me gustaría vivir aquí. (La foto de arriba corresponde a ésta zona)

La noche que pasamos con el coche ya me gustó, pero tenía que comprobar si de verdad era tan maravilloso como yo lo imaginaba. Así que con la excusa de visitar el museo, me subí a un taxi y me dispuse, básicamente, a cotillear. El taxista, para no variar, no tenía ni idea de dónde estaba el museo, así que me soltó donde buenamente le dio la gana, aunque ésta vez me venía bien para mi propósito. Empecé a vagar por las calles hasta encontrar un punto en el que orientarme, y con mi mapa de la Lonley Plantet, puse rumbo al museo. 

Las calles de Zamalek son un remanso de paz, cuya banda sonora principal son los trinos de los pájaros. De fondo, muy de fondo, se escucha el tráfico de El Cairo, como un recordatorio constante de la vida real de ésta ciudad. Las calles son anchas, hay árboles, silencio, los edificios la mar de pintorescos, hay tienditas de barrio encantadoras en las que me podría quedar horas...  Fue el primer sitio en el que vi extranjeros, aunque claramente residentes, no turistas. También fue el primer sitio donde vi, no una, si no dos personas paseando con su perro. Creo que me estoy re-enamorando.


Tras una media hora de paseo y una cantidad ingente de embajadas de lo más exótico (pedazo de edificio se gasta Myanmar, oye) localicé el museo. El vigilante de la puerta me dijo que estaba "OPEN", pero resultó que no... El museo estaba cerrado por reformas, pero al menos me pude dar un paseo por los jardines del llamado "Centro de arte de Gezira". Tras volver a cotillear la guía, puse rumbo a la Embajada española (curiosidad patria, que le vamos a hacer) y desde ahí pretendía buscar algo llamado "Gran Biblioteca de El Cairo". La embajada si la encontré (muy chula) pero la librería no. Caminé por toda la calle, así que seguramente pasé por delante sin darme cuenta. En fin, en otra ocasión. Tras 2 horas de excursión, agotada y muerta de hambre me subí a otro taxi rumbo a casa. Por hoy era suficiente. 

El DÍA 12 se suponía que debía amanecer pronto, y sobre todo, descansada. Me esperaba una visita al Museo Egipcio, ese museo enorme e imposible de ver entero (leí en algún sitio que si alguien quisiera ver todas las piezas, deteniéndose un minuto en cada una de ellas, tardaría 9 meses en verlo todo), así que la intención era haberme acostado pronto para así levantarme en condiciones. Por suerte o por desgracia, mi cuarteto favorito de taradas (nos multiplicamos, oiga) tuvo una noche whatsappera de lo más lúcida que me tuvo en pié bastante más de lo que esperaba. Valió la pena, aunque me acordara de toda su estirpe a la mañana siguiente.


8 de la mañana y suena el despertador. Ducha, desayuno, mochila, guía Lonley Planet (sponsored by Cris "LaMamáDeNoa") que tiene un apartado sólo dedicado al museo y que iba a ser mi única ayuda entre sus pasillos. Me subo a un taxi y en unos 10 minutos me deja en la puerta, como se nota que es pronto. Al llegar, primer control, solo para acercarme al edificio me piden el pasaporte. Paso, llego a la puerta principal, la mochila pasa el escaner y yo el detector de metales. Al hombre que va delante de mi le "cachean", pero a mi obviamente me dejan pasar (no había ninguna mujer por allí, y si ni en España te cachea un tío, aquí menos). Compro la entrada, 60LE (no es barato para Egipto, pero no llega a los 10€). Al comprar la entrada, un guía me ofrece sus servicios. Es un guía oficial del museo, acreditado, habla inglés, cobra 80LE la hora (10€, tarifa oficial del museo) y me ofrece una ruta para mi solita. Le advierto que lo que más me interesa es el periodo de Amarna y no tiene problema. Me ha caído bien, y esto no se hace todos los días, así que... contratado. Me paso por el Ckeck In para dejar la cámara de fotos (no se puede entrar con ella. Dentro rabias mil y una veces por no poder sacar fotos, pero visto lo visto es comprensible) y la bolsa de la comida. El sistema del Check In es lo más: Dejan tus cosas en una estantería, y delante ponen un trocito de madera con un número. A ti te dan otra madera igual, y ahí se quedan tus cosas. Es gratuito, te piden la voluntad (son encantadores, una buena propina, porfa), y por si alguien lo duda, recuperé mis cosas en perfecto estado y con una sonrisa del encargado. 

El museo impone. Es enorme, y parece más un almacén que un museo. La numeración de las salas está en "nuestro sistema" y en árabe, y ésta puede llegar a confundirnos a los que no estemos familiarizados (el 6 parece un 7, y el 5 un 0), por lo que puede pasar que pienses que estás en una sala y realmente estés en otra. Además la planta de arriba es como para perderse. En fin, que me alegré un montón de llevar a Mohamed conmigo, que no solo me explicó todo genial, si no que además fue la mar de simpático. Te lo explica todo, te pregunta si te interesa, si te gusta, si lo entiendes, si quieres continuar... Desde luego, acerté de pleno, porque si llego a ver el museo sola, no solo puede que me hubiera perdido cosas, si no que seguro que hubiera tardado el doble y no habría reparado ni en la mitad de las cosas. (Si alguien por casualidad va a viajar a El Cairo y quiere un guía de habla inglesa, tengo su mail y su teléfono, no dudéis en preguntarme)

Por cierto, si me preguntaba dónde andaban los turistas de ésta ciudad, ya lo tengo claro: Están todos en el museo. Veo al imprescindible grupo de japoneses con cámaras y máscaras para respirar, y otro grupo de alemanes que hacen que pierda el hilo un par de veces (a ver quien es el listo que atiende a Mohamed en inglés mientras que el otro guía habla en alemán. Las desventajas de entenderles a ambos..). Me cruzo con unos españoles que comentan la imposibilidad de verlo todo (no fastidies), y alucino con un par de chicas de... ni idea de dónde son, pero alguien debería haberlas explicado que pasearse por ésta ciudad en shorts vaqueros o en tirantes no es precisamente lo más adecuado. Yo de verdad pensaba que es algo tan obvio que ya nadie hace, pero la capacidad del ser humano para sorprenderme es ilimitada. En fin. 

Pude ver a la gran Hatshepsut, admirar el sarcófago de mi idolatrado Akhenaton y la cabeza de su mujer Nefertiti. Vi el gran tesoro de Tutankamón y me acordé de toda la familia de aquél que nos vendió esa "maravillosa" exposición del susodicho que estuvo en Madrid el año pasado. Recreaciones, dijeron? LOS COJONES (con perdón). No tiene ni punto de comparación con lo que yo he visto aquí. La última visita, la sala de las momias (te clavan 100LE por entrar, y se ven en 10 minutos, pero creo que vale la pena) . Impresiona, la verdad. Hay una (perdonad que no recuerde los nombres) que tiene hasta pestañas, otra con unas uñas perfectas, a otra se le ve claramente el pelo... Protagonistas de una de las partes más apasionantes de la historia justo delante de mis ojos. Increíble. 

Han pasado las 2 horas, y me despido de Mohamed. Paseo un rato sola y me doy cuenta de la ardua tarea que hubiera sido ver el museo sin su ayuda. Eso si, vuelvo a la sala de Amarna, tengo que despedirme de Akhenaton. Una vez fuera, recupero mi cámara, saco fotos a los exteriores y me lanzo hacia Tahrir. 


Tahrir ahora básicamente es una plaza llena de coche, con algunas tiendas de campaña en el centro y varios edificios quemados al rededor. Pero yo no puedo evitar pensar todas las noches que pasé viendo esa imagen, y que seguramente si no fuera por lo que aquí pasó, yo hoy no estaría aquí.... En fin, continúo hacia el Nilo, hacia un puente que crucé y en el que me paré con M. la noche de mi cumple. En ese momento no pude hacer foto, pero ahora me la debo. Pese al calor (oficialmente las temperaturas vuelven a ser las que tenían que ser, ya desde luego no paso frío) no puedo resisitrme a un té a la orilla del Nilo. Como todo en ésta ciudad, me da la vida, y continúo mi paseo asada de calor, pero con una sonrisa. El cruzar el puente, mis pies ya no pueden más, me subo a un taxi que me lleve a casa. Cuanto me gusta ésta ciudad.....

PD: Oficialmente, con éste post me he puesto al día, ya que ésto ha sucedido ésta mañana (vale, aquí son las 2 de la madrugada, en España la 1, oficialmente fue ayer, pero nos entendemos, no?), así que a partir de hoy si el tiempo me lo permite, iré posteando al día. 

domingo, 11 de marzo de 2012

Crónicas de Romy: 2 días en Alejandría


Alejandría fue una sorpresa, sobre todo porque hasta unas 4 horas antes no supe que nos íbamos. Dependía de un montón de cosas, pero al final todas parecieron solucionarse, y sobre las 11 de la noche (sin comentarios sobre las horas, es que éste hombre tiene unos horarios de entrenamiento matadores) M. me confirmó que vendría a buscarme sobre las 2 - 3 de la madrugada. Yo, preocupada porque condujera tan tarde, pero el insistió en que estaba acostumbrado, así que a mi no me quedaban motivos para rechistar. Siendo puntual por una vez (yo creo que es imposible ser puntual con el tráfico de ésta ciudad), a las 02:39 M. me recogía en la puerta de casa, poniendo rumbo a Alejandría a través de la Desert Road. 

El viaje no es largo, unas 2 horas, que discutiendo sobre música e intentando mantener a M. despierto se pasan la mar de rápido. Al llegar a Alejandría la ciudad impresiona por lo enorme que es. Una, que está acostumbrada a Benidorm, alucina cuando ve kilómetros y kilómetros de costa, la costa de ese Mar Mediterraneo que tanto me gusta. El mismo Mediterráneo que éste verano observé con dolor durante horas, pensando que Él estaba al otro lado. Meses después, aquí estoy. 18 días estuve allí, 18 días voy a pasar aquí. Que vértigo. 

Llegamos a las mil, y muertos de cansancio, pero eso no quita poner un despertador para aprovechar al día siguiente. El DÍA 9 nos levantamos echos polvo, y yo corro a la ducha para entrar en calor, porque he pasado la noche congelada de frío. La ducha me da la vida, es la primera en 2 semanas en la que el agua sale con presión de verdad (En El Cairo el agua sale flojita, y tarda un rato hasta que sale caliente) y a una temperatura de las que a mi me gustan. Me paso tanto con el calor que cuando rozo por accidente la tubería del agua caliente, me quemo el dedo. Todavía tengo la herida. Salgo vestida y perfumada, y mientras M. ocupa el baño, me pongo a quitar el polvo del salón y la cocina, todo sea por su hipersensible nariz. Cuando media hora después me pilla trapo en mano me medio regaña: "No tienes porqué hacerlo". Suspiro , "A ver, alma de cántaro, puede que algún día entiendas que si necesitas que me tiré 2 horas limpiando para que tu no sufras por el polvo, lo haría hasta contenta, que creo que todavía no lo has asimilado" Pero me muerdo la lengua y respondo con un "Que más da, si ya está hecho". Miramos la guía y me señala los sitios que me quiere enseñar. Cada día un extremo de la ciudad, genial. 

Ese día toca visitar el palacio del Rey Faruk. Hablamos de historia, comentamos el palacio, nos reímos sobre la absurdez de tener tanto espacio en una casa. Paramos en una valla que da hacia el mar, yo podría estar horas mirando el océano. Entre chocolates (al final me vicia, ya veréis, pa´matarle) y patatas fritas disfruto del silencio, de la brisa, del paisaje... Me gusta éste sitio. 

Volvemos a la ciudad, me va a llevar a su café favorito. Por el camino me cuenta cosas de cuando jugaba al volley, de su familia... Da gusto éste chico cuando se pone a hablar. Llegamos al café, nos dan una mesa en la tercera planta, delante de las ventanas. No se que vista me gusta más. Me pide una especie de té de manzana (creo) con canela. Está de muerte. El fuma Sisha, me gusta el olor. Me gusta todo. 

Le recuerdo que tiene que hacer un recado por un tema de su móvil, pero no sabe donde está la tienda, pasamos por una y se la señalo. Allí no lo puede solucionar, vamos a un centro comercial de la zona. Mientras el se ocupa de lo suyo, yo observo a la gente pasar. Cuantos prejuicios absurdos tenemos contra ésta cultura, leñe. 

A la vuelta decidimos comer algo en la calle. Paramos en un puesto cualquiera, me traduce la carta, cosa que me resulta tan útil como intentar leerla yo misma. Al fin, me decido por algo que me suena, y que finalmente no tendrá nada que ver con lo que se sirve en España con el mismo nombre, pero que por supuesto está mil veces mejor. "Disfruta del show" me dice. "Perdona?" "Ver como lo preparan es un show, ya verás". Y efectivamente lo es, de una masa pequeña van estirando hasta hacer un círculo enorme que luego van rellenando. Todo ésto, en una barra que da a la calle. En España, Sanidad cerraría el chiringuito en menos que canta un gallo (que no un rayo, verdad, Porfin?), y empiezo a pensar que en Europa exageramos mucho. Al cabo de un buen rato nos vamos con nuestro paquetito a casa, que hambre y que ganas de descansar un rato. La comida es espectacular, aunque me cuesta terminármela. M. me pica, y yo me lo acabo todo como niña buena que soy. Tras la cena, sofá, manta y peli. Acabo de descubrir la definición exacta de "estar en la gloria". 

En algún momento me quedo dormida en el sofá. Me despierto, vamos a la cama, que estamos los 2 en coma, y mañana queda mucho que ver. 

El DÍA 10 amanece con menos frío, y sobre todo con la perspectiva de repetir esa ducha tan maravillosa del día anterior. Desayunamos los restos de la cena de ayer (una de las tortas era dulce) aunque por algún motivo desconocido, la nevera tiene tanta potencia que ha congelado la comida. Los zumos y la Coca Cola son puro hielo, y la comida más bien se asemeja a un helado. Que más da, está bueno. 

Recogemos todo y nos dirigimos a Qal´at Qayetbay, que básicamente es un castillo con sus murallas, y sus fuertes, y sus jardines... Pero muy bonito. Como siempre la entrada para extranjeros es mucho más cara, pero no se como M. convence a la taquillera de que ambos somos egipcios. Lo que yo diga, el poder de persuasión de éste hombre no es normal. Entramos y vemos el castillo, Él se divierte imaginando antiguas batallas, yo alucino asomándome a las ventanas y disfrutando de la brisa. Paseamos por los jardines exteriores, me encanta mirar el mar (foto superior). Se empeña en sacarme una foto, me da vergüenza, con lo mal que salgo. De frente al castillo, se sienta en uno de los muros: "Eres capaz de subirte?" Mira que le gusta picarme. "Por supuesto que soy capaz". Cojo impulso y me subo, hace amago de ayudarme pero no me dejo. "Hala, para que veas", "Te estaba picando" No fastidies, no me había dado cuenta. 

Terminamos el paseo entre rocas y muros. Me ayuda a bajar de los sitios altos, yo puedo de sobra, pero me  hace gracia ese alarde de caballerosidad y me dejo. Volvemos al coche. "Me ha encantado el sitio, gracias por traerme". Me sonríe. Me gusta esa sonrisa. Nos vamos a la Biblioteca de Alejandría. 



Me muero de ganas de verla, pero cuando llegamos está cerrada por ser viernes. Mierda. A M. le sienta fatal, quería verla y quería enseñármela. "Para la próxima vez" le digo. Ni me rechista ni me mira raro, no se si alegrarme. En cualquier caso, el edificio por fuera ya da para un rato, se supone que están representadas  las lenguas del mundo. "A ver si encontramos algo en Castellano". Lo dudo, pero nos ponemos a mirar. No encuentro nada, pero la que si está representada es la música. Me encanta, me acuerdo de Gema, saco una foto para ella (Cuando te vea te la paso, mi niña). Bordeamos el edificio, hay una piedra que habla sobre los fundadores de la biblioteca, me la traduce y yo le escucho como una niña pequeña. 

De vuelta, la intención es comer pescado, pero a Él no le encanta y no tenemos muy claro donde ir. Propongo algo fácil, vamos a comer en la calle, como ayer. "Te animas con el Koshari?" "Venga, vale". El Koshari es un plato típico egipcio, que básicamente lleva garbanzos, lentejas, pasta, arroz y cebolla frita. Todo ello aderezado o bien con una salsa de aceite con limón, u otra picante (o ambas). Suena de lujo, solo que jamás se me ocurriría poner todo junto en un plato. Pido la ración más pequeña y paso del picante (no me va mucho), tiene una pinta la mar de apetitosa, y efectivamente, es que está de vicio. Cuando le digo que me gusta parece que se alegra. Me anima a probar el suyo con picante "No es para tanto" "Ya, para ti, para mi seguro que es una pasada". Lo pruebo, pica como el infierno. "Ya te vale, estás loco". 

Tras semejante bomba calórica, toca volver a El Cairo. La carretera es bien bonita, pero curiosamente muy verde. "Hace un año, todo ésto no era así, por algo se llama Desert Road". La verdad es que hay tramos que, si me dicen que estoy en Alemania, me lo creo. A mitad de camino paramos a merendar, como siempre confío en su criterio y nos comemos una especie de torta que se moja en miel y en una especie de crema agria. A mi no me gusta la miel, pero ésto si me gusta, me gusta mucho. Hago amago de cortarlo con cuchillo y tenedor: "No, que eso es muy pijo" Pues nada, con la mano, no hay vergüenza. Me puse morada. M. fuma Sisha, yo disfruto del atardecer mientras miro como unos niños juegan en el parque. No quiero que ésto se acabe. 

Al volver al coche M. pone una especie de House Jazz en la radio. Entre la comida, el sol, la música... me quedo dormida. Me despierto entrando ya en El Cairo, todavía cogiéndole de la mano. Ya me vale, es que ni durmiendo le he soltado. El está muerto, y además tiene cosas que hacer al llegar a El Cairo. Me siento super culpable por haberme quedado dormida. 

Me deja en casa, y me da un abrazo al marcharse (aquí en la calle, pudor, ya sabéis). Como siempre que me despido de Él, necesito un par de horas hasta que recupero el equilibrio. Que duras se me hacen las separaciones...

sábado, 10 de marzo de 2012

Crónicas de Romy: El día que hice turismo con un americano


Día 8: O el día que el Facebook y la suerte me regalaron un día de lo más interesante. 

Antes de nada, aclarar que al americano en cuestión no le conocí ni de copas, ni de ligues, ni nada similar (que se que hay por hay un grupillo de malpensadas que siempre me vuelven locas, jeje). Es que eso del Facebook es la mar de práctico: Hace ya meses, M. me agregó a un grupo de Facebook, que básicamente consiste en unir a los extranjeros que residen aquí, para poder informarse de cosas, ayudarse mutuamente... lo que buenamente se les ocurra. También es un sitio estupendo para buscar piso. El caso es que, una vez dominados los taxis, andaba yo pensando hacia dónde ampliar mis horizontes, cuando vi un anuncio de lo más interesante en Facebook: Un chico americando, llamémosle J., comentaba que tenía intención de visitar la zona de Khan al Khalili, barrio Copto, barrio Islámico... Y que si alguien quería acompañarle. No me lo pensé dos veces y le escribí: Eran 2 sitios que no me quería perder, pero ir sola me daba algo de reparo. El chico en cuestión resultó ser la mar de majo y quedamos a la mañana siguiente en una parada de metro a unos 10 minutos de casa (en taxi, por supuesto). 

J. lleva ya unos meses en El Cairo (se ha marchado hoy) y además habla árabe, así que era un acompañante la mar de práctico. Lo primero que me enseñó, a moverme en metro. La primera impresión fue de Flashback, porque los tornos son exactamente iguales que los españoles, y por lo demás el sistema no difiere casi nada. La única diferencia es que cada tren tiene un vagón exclusivo para mujeres, aunque si quieres te puedes subir en el de los hombres. Yo obviamente no iba a dejar a J. solo,así que como una valiente me subí en un vagón hasta arriba de hombres. Casi estaban ellos más asustados de tocarme por accidente, que yo por meterme en semejante berenjenal. 

Fueron solo 2 paradas, nos bajamos en Tahrir y cogimos un taxi camino a la zona islámica. A partir de ahí vagamos sin rumbo fijo por callejones y callejones repletos de puestos, gatos, basura, gente, tiendas, carros que te gritan para que te apartes... Vamos, lo que mucha gente espera de ésta ciudad. El poder moverme sin miedo a perderme, dejándome sorprender en cada esquina, presagiaba un día de lo más relajante. 

Nuestros pasos nos llevaron a una plaza la mar de turística, pegada a una enorme mezquita cuyo nombre no recuerdo (pa´matarme, y de una forma lenta y dolorosa, lo se), donde paramos a tomarnos un te. Mientras sorbía mi te con leche y observaba las calles, reparé en un cartel al fondo señalando la dirección al Café de Naguib Mahfuz... No íbamos a ir, es un sitio la mar de turístico y por tanto caro con avaricia, pero solo saber que estaba cerca... Como eché de menos sus "Noches de las mil y una noches" (Gracias Cris, a la vuelta te lo devuelvo) en ese momento!

Tras mucho andar, acabamos en Khan al Khalili, otra zona "para valientes". Está repleto de puestos, gente, vendedores que te saludan y te invitan a ver sus mercancías, más gente, más puestos... Pero es un sitio encantador. En ésta semana que me queda espero repetir, porque no compré nada y ahora me da pena. Eso si, a ver si pillo una hora en la que no esté tan lleno! Vagando entre las calles que ocupa el mercado, acabamos en el callejón que podéis ver en la foto de arriba. Fue la primera vez desde que estoy en El Cairo en el que escuche... EL SILENCIO. 

Estaba siendo un día de mucho bullicio y mucha gente, y había que escapar en busca de algo de tranquilidad. Y no hay sitio más tranquilo en El Cairo que el parque de Al Azhar. Ésta versión en miniatura de El Retiro tiene unas vistas sobre la ciudad verdaderamente espectaculares, además de ser verde, silencioso, tranquilo, fresco... Algo que las parejas egipcias parecen tener muy claro, porque estaba repleto de jóvenes paseando de la mano y mirándose con ojos tímidos de cordero degollado. En nuestro caso, tras tantas horas entre el polvo y el tráfico de El Cairo, fue un momento de descanso mental la mar de necesario. 

J. y yo paseamos por el borde del parque que da a la ciudad, disfrutando de esa impresionante panorámica. Paramos a comer en un banco del parque (yo llevaba sandwiches y Kit Kat para ambos, previsora y práctica que es una) y de ahí, tras pasear por un lago, acabamos tomando un te mientras esperábamos la hora del atardecer. La espera prometía merecer la pena, y como podéis ver en la foto, no decepcionó. 


De ahí, vuelta a casa en taxi, que primero dejó a J. y luego a mi. Os podéis imaginar que llegué muerta, pero feliz por el día tan espectacular que habíamos pasado. J. no solo es la mar de resuelto, si no que que además tiene una conversación de lo más interesante, y una forma muy parecida a la mía de hacer turismo. Fue el compañero perfecto para ésta excursión y desde aquí le agradezco a él, y a quien quiera que le pusiera en mi camino, este día tan difícil de olvidar.

El día había terminado, pero la noche no. M. tenía intención de recogerme de madrugada para llevarme de viaje fuera de El Cairo. Mañana os cuento los 2 días que pasamos en Alejandría...