lunes, 26 de mayo de 2014

Y aunque no quieras...


Si hubo algo te te juraste y perjuraste antes si quiera de planear tener hijos, es que tu nunca serías una madre obsesionada. Tu seguirías siendo tu, con tus vaqueros y tus Converse, con tu ironía y tu mala leche, con tu culo inquieto y tus mil planes a la vez. 

Eso de obsesionarse con la higiene y con esterilizar todo lo que estuviera a menos de 10 metros de tu churumbel te parecía un exceso y un sinsentido, sobre todo en tu casa, con tus perros y tus millones de pelos. De lo de levantarse cada 5 minutos para ver si el churumbel en cuestión respira ya mejor ni hablamos, porque decir que es el colmo de la exageración es poco. En cuanto a ti misma, estabas convencida de que seguirías fiel a tus vaqueros, tus Converse y tu alergia a las camisas. Y sobre todo, que seguirías siendo un culo inquieto incapaz de estar mucho tiempo encerrada en casa, y que además tampoco tendrías mucho problema en dejar al niño con nadie, que esas cosas de que madres diciendo que no quieren que toquen a sus hijos te sonaba a chino directamente. 

Y de repente te ves con una bolita en brazos que te mira a los ojos y te frunce los labios. Que protesta, y se calma inmediatamente cuando lo coges en brazos. Que te agarra el pelo. Que te mira con ansia en cuanto le acercas al pecho. Y sin darte cuenta, te ves en situaciones que no reconoces. 

De repente, necesitas usar el sacaleches, pero te niegas a hacerlo hasta que Sr. Marido no lo esterilice previamente. 

De repente, cubrir los sofás y sacudir las mantas para que no haya pelos en ese sofá en el que tu duermes con tu enano es clave para la supervivencia familiar. 

De repente, eres TU la que se levanta cada 5 minutos para comprobar que la bolita respira. Y vives con el miedo constante a que no lo haga. Y se te caen 2 lagrimones y te paraliza el miedo con solo pensar que le pueda pasar algo. 

De repente, aunque solo sea por un segundo, tienes ganas de salir corriendo al pediatra cuando ves una pequeña mancha azul en su pequeño bracito. Por suerte, recuperas la cordura y sabes que por un pequeño moratón no se corre a ningún sitio, pero en el fondo, muy en el fondo, te sigue preocupando.

De repente, te vas de compras y vuelves super contenta porque te has comprado una camisa azul a rayas que va a ser la mar de práctica para dar el pecho. Tu, que odias las camisas por encima de todas las cosas.

De repente, llega un día en el que sales de casa, tu sola con tu churumbel. Y te pones unos vaqueros (de los premamá, por supuesto) y tu nueva camisa azul, super orgullosa de ti misma. Y cuando te ves en el espejo del ascensor, con el carrito y tu camisa nueva, te das cuenta de que seguramente ya no te echen un par de años de menos, si no seguramente unos cuantos de más. Que los 15 kilos que tienes que perder no ayudan una mierda. Y que el corte de pelo horroroso que te hicieron hace un par de meses acaba de rematar el conjunto.

Conduciendo intentas escuchar música, como solías hacer, pero empiezas a darte cuenta de que como el parking no tenga ascensor vas jodida. Ese será solo el primer agobio, luego vendrá el viento, que si tiene frío, te temblará el pulso cuando tengas que dar el pecho en la calle y te darás cuenta, con horror, de que eres incapaz de mantener una conversación sin comprobar cada 2 minutos con una mirada rápida que la bolita sigue respirando. Enajenada total.

Conduces de vuelta y rezas para que no llore por el camino. Pero la que acaba llorando eres tu cuando entras por la puerta de casa. Porque te lo has pasado genial y te ha encantado la terracita y la compañía, pero te sientes culpable. Por el viento, por el ruido, porque en el parking olía mal, porque no eres ni la sombra de ti misma y lo sabes y si nos ponemos, te sientes culpable hasta por existir.

Y al día siguiente repites salida, en este caso evento familiar. Y piensas que esta vez mantendrás la cordura, pero te asalta un nuevo trastorno: el instinto asesino.

Tienes que reprimir las ganas de amputarle la mano al que se empeña en acariciar los pies de tu hijo mientras duerme (a quien en su sano juicio se le ocurre??? A mi me tocan los pies mientras duermo y ya pueden huir del país). Huyes de las aglomeraciones de gente, del tabaco, de la gente con perfume y casi casi de la humanidad en general. Y tu pepito grillo preparto flipa en colores. Y tu ya no sabes si antes eras una ilusa o ahora una exagerada.

Sr. Marido te advierte, tal y como tu le pediste, que quizás, quien sabe, te estás obsesionando un poco. El problema es que tu naturaleza borde y arisca no sabe como pararle los pies a los "tocadores obsesivos de bebés" sin arrancarles la cabeza por el camino, así que optas por no decir nada y llorar de culpabilidad después. Y eso no es sano, y tu lo sabes. Lo que no sabes es como pararlo.

Lo bueno es que hay una cosa que NO ha cambiado. Al mirarte al espejo y decirte a ti misma "me he convertido en aquello que prometí que no sería", por suerte todavía eres capaz de descojonarte viva. Porque ya te vale. Porque eso te pasa por bocazas. Y porque sabes que antes o después todo esto pasará y volverás a ser tu. Pero con la bolita al lado. Y eso mola, mola mucho. 

43 comentarios:

  1. Drew, me he reído un montón con tu entrada, es el chip q te implantan en el momento en que te conviertes en madre!! Lo hacen mientras estamos flipando con las contracciones fijo!!
    Dicen que con el segundo es mucho menos obsesivo....ya veremos ;)

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    1. Jajajjaja, me lo debieron colar con el Primperán que me pincharon! Ya nos contarás si eso es verdad :-) Besos!

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  2. Jajajajaja, ¿has oído alguna vez el refrán ese de "nunca digas de este agua no beberé"? Pues esta solo ha sido la primera vez. Tranquila, que te quedan unas cuantas.

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    1. Con el embarazo ya llevaba unas cuantas, ya no se de qué me sorprendo. Besos!

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  3. Poco a poco irás viendo cómo te vas convirtiendo en ti misma, eso si, con alguna cosilla que nunca esperaste. Disfruta todo lo que puedas.

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    1. En el cambio está la gracia, no? Besos!

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  4. Ayyyy amiga ya eres mama, todo lo veras con diferentes ojos.Pero tranquila no volverás a ser tu misma, sino una versión mejorada, más luchadora, más madura y más feliz.Un día te preguntarás como has podido vivir tantos años sin el y te darás cuenta que todooooo mereció la pena.
    Un beso mama.

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    1. Desde luego que merece la pena, no lo cambiaba por nada! De hecho, mi vida anterior sin él ahora mismo me parece... otro mundo. Besos guapa!

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  5. Esque eso lo hemos pensado todas y hemos terminado haciendo todo lo contrario.... pero no sufras que en algunas cosas volverás a ser tu y en otras irás a peor jajaja un besote

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    1. Jajajaja, gracias por el aviso, me iré preparando! Besos!

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  6. Ya no eres Drew, eres mamá y eso es un empleo vitalicio. Un beso.

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    1. El empleo me gusta, pero conservando mi nombre y al menos... mi corte de pelo, no es mucho pedir, no? :-P Besos!

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  7. jajajajajajajajajaja

    Qué bueno ... y ¡qué exagerada!

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    1. En lo de los 15 kilos, el pelo, lo de llorar cuando llegué a casa, y lo de que casi le corto la mano al "tocador de pies" te aseguro que no exagero nada! Besos!

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  8. Jajaja.... ¡y lo que te falta! Pero con trabajo mental lo apaciguas... ¿volver a ser tu? A eso sí se le llama tener fe Jajajajaja ;) Saludines

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    1. Yo solo pido recuperar mi pelo, mis vaqueros y mis converse!

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  9. Ja,ja... bienvenida a este mundo de madres!!!!
    Cuando tuve a mi primera tortuguita, lo pasé muy mal, casi no salia de casa... pero luego fui cogiendo confianza y espabilé!!!! Ahora te toca a ti... sobretodo a perder el miedo, a confiar en ti, porque eres la mejor madre para tu hijo... confia en tu instinto y sobretodo... haz lo que te pida el cuerpo... no lo que diga la sociedad!!!! Eso si, mirate al espejo y quierete mucho!!!
    Mil besos!!!!

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    1. Miedo no tengo (bueno, algo de nervios la primera vez que salí sola). En mi confío, en lo que no confío nada es en mi capacidad de ser civilizada con las personas que me toquen la moral, que yo siempre he tenido un carácter muy explosivo... Besos!

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  10. Ya te lo dije, que la vida te cambia mucho aunque no quieras. No es que hable por experiencia pero lo he visto en mis amigas y te puedo asegurar que tú lo llevas genial. No veas la de cosas que he visto. Jajajaja. Besotes, guapa!!!

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    1. Entonces no quedé de desquiciada total? Me alegro :-P

      Besos guapa!

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    2. Nooooo. Si yo te contara las cosas que han visto estos ojos...

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  11. Bienvenida al club jaja! Nada de lo que describes me parece raro, al contrario es normal. Y con el segundo la historia se repite :)

    Pero no estoy de acuerdo con que aparentas unos años más, al contrario. Parece que tengas 20 años!

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    1. Jajaj, gracias por el piropo, pero no me veo... :-(

      Lo del segundo, no mejora nada? Besos!

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  12. jsjajajajajaj... todas hemos pasado por lo mismo, poco a poco irás recuperándote, pero te puedo asegurar que no volverás a ser la misma, sino alguien mucho mejor.

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  13. Jajajajaja! Bienvenida a ese gran clásico maternal: te comerás tus palabras con patatitas. Enjoy!!
    Muas!

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    1. Con patatas todo sabe mejor :-P Besos!

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  14. tan bonita la bolita! un gusto conocerte, y sí, hizo un poco de viento, pero había calor humano... eso debe contar para algo, no? ^^

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    1. Y tanto que cuenta! Si no, no hubiera sobrevivido, fue un placer!

      Por cierto, tu imán queda de lujo en mi nevera. Muchos besos!

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  15. Verónica García28 de mayo de 2014, 17:50

    Eso se llama ser mamá o instinto materno, lo unico que quieres es proteger a tu cachorro, preocupante seria que no lo tuvieras
    Y como dicen por aca "cae mas pronto un hablador que un cojo" =D
    Tendras que encontrar tu balance, sigue disfrutando al nene y cada una de sus etapas
    Un abrazo

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    1. El nene se disfruta quiera o no quiera, es un cielo! Besos!

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  16. Cielo, tú piensa en la camisa como en los pantalones premamá, que son pasajeros y que dentro de na ya vuelves a tus camisetas.
    Lo de los kilos... bueno, dicen que cuando empiezan a andar se pierde peso no??? jejeje, también he escuchado que con la lactancia también se adelgaza, a menos que te ceben por aquello de "tienes que comer para tener leche" ainsss
    Besotes y ánimo, que tú puedes.

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    1. La verdad es que estoy perdiendo bastante, no se si será la gran retención de líquidos que probablemente tenía, o si realmente es la lactancia (que por suerte solo me da una sed brutal, pero de hambre nada de nada).

      Se que volveré a mi ser, pero las primeras veces que te miras al espejo son duras... Poco a poco!

      Besos!

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  17. Cuando mi niña tenia 15 dias en el portal salude a una señora que me cruze mientras alisaba el cubrecoche de la peke y pensé "vaya pintas y eso que viene de la calle!!" No te cuento lo que me rei cuando me di cuenta de que era YO REFLEJADA EN EL ESPEJO!! Eso si, mi niña era (y es)mas bonita que una muñeca.... La vida nos hace regalos!!
    Amaya de lalibretadeamaya.blogspot.com

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    1. Jajajjajajajajjaja, que bueno!!!! Lo bueno es que todo el mundo mira al niño y casi nadie a la madre :-P Besos!

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  18. Ay madre!Ay madre! Ay madre!
    jajaja
    Tu disfruta, mujer...
    Un besote

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  19. Ey....Pero bueno!!!
    alucinada estoy.....mándame un guasap que he tenido mis odiseas con el móvil particulares....

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    1. A ver si me sale un bebote tan gracioso como el tuyo!!!

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  20. Posi!!! Pensábamos que sólo les pasaba a las demás eh?? Y ahora sabemos por que!! Pero como dices ... Mola! Besos te veo feliz y me gusta!

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    1. Gracias! Y si, pensamos que seremos diferentes y al final todas caemos en lo mismo :-P Besos!

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  21. Sólo soy una visitante que te ha leído dos posts (eres genial!) Poca gente transmite tanto escribiendo tan sencillamente. Tengo ganas de ser mami, y he lagrimoteado con este post.
    Un saludo!

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    1. Mil mil gracias!!! Ahora que ha pasado casi un mes puedo decir que poco a poco se pasa :-P Muchos besos y bienvenida!

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