lunes, 30 de junio de 2014

Barbarie

Hace un año a estas horas, Tarek y yo volvíamos a casa desde el palacio presidencial de Cairo, tras asistir a la manifestación que acabó derrocando al ex-presidente Mohamed Morsi.

Esta mañana, exactamente en ese mismo sitio, sucedía esto

video

(Siento la dureza del video, pero os aseguro que el que ha emitido Antena 3 en las noticias de las 3 era incluso peor)

A estos que se les llenaba la boca hablando del Islam, hoy de nuevo les maldigo. Porque durante este año ha quedado claro que no les importa ni Egipto ni su religión, solo les importa el poder. Hoy es el segundo día de Ramadán, época en la que no solo se trata de no comer o beber, también de no discutir y hasta las guerras están prohibidas. Hoy aquellos que dicen luchar por una religión no son capaces de respetar una de sus reglas más básicas. 

Hoy, ahora y siempre, solo os deseo que el Karma se cobre lo que le debéis. 

sábado, 28 de junio de 2014

1 hora y media


Ese fue el tiempo que estuve ayer fuera de casa.... sin mi hijo. 

1 hora y media en la que me marché para volver a trabajar, solamente una sustitución de nada antes de volver a mis cursos el próximo día 1. Total, si una hora y media no es nada...

A las 19:15 de la tarde dejaba a mi bebé de 6 semanas y 3 días en brazos de su padre, con un biberón de leche extraída, una jeringuilla por si de nuevo no quería el biberón y rezando porque se quedara dormido y no despertara hasta que yo llegara. A las 19:30, entrando en el aula, confirmaba por whatsapp que todo seguía bien. A las 20:30, al salir de clase, me encontraba con Tarek en la puerta del edificio, con PF en la bandolera. Por lo visto se había puesto a llorar al poco de salir yo de casa, y la única manera de calmarle fue salir a pasear.

PF y yo mantenemos una lactancia materna exclusiva estupenda, con algún pequeño contratiempo que otro, pero en general se nos está dando muy bien. Tanto, que el niño no tolera ni biberones, ni chupetes, y por lo visto tampoco la jeringuilla. Lo que quiere es a su madre, y punto. Quiere el alimento, pero también quiere el consuelo, los brazos, el dormirse encima de mi... Y eso, de momento, no se puede sustituir. Su padre es un colchón estupendo y a PF le gusta casi más que yo, pero nos ha salido yonkie de la teta, que le vamos a hacer.

Todo esto no debería ser más que motivo de felicidad y orgullo por mi parte. Yo no debería estar planteándome como narices conseguir que acepte el biberón o el chupete (este último además me repatea dárselo), yo no debería pasar media noche en vela pensando si mi hijo va a llorar o no. Yo no debería sentirme culpable por tener que volver a trabajar. Porque sinceramente yo no debería volver a trabajar, y punto. Pero no me queda otro remedio. Por si alguien se lo pregunta, no tengo derecho a baja por maternidad y en el paro me han estado mareando la perdiz hasta que al final ya llega la fecha de volver a trabajar y sigo sin saber si puedo cobrar o no.

Cuando organizamos todo esto, yo en un principio apenas iba a trabajar 1 hora y media 2 días a la semana. El que si trabajaba todos los días iba a ser Sr. Marido, que iba a impartir 2 cursos de conversación, pero a falta de un papel que necesita para poder empezar, esos 2 cursos los tengo que asumir yo y eso son bastantes mas horas fuera de las que yo esperaba. Agradezco infinitamente tener trabajo, pero que llegue el puñetero papel, joder. Y si no llega el papel, no quiero tener que separarme de mi hijo, pero dudo mucho que a los alumnos les haga gracia que su profesora lleve un bebé a clase. Y si me tengo que separar de mi hijo, al menos quiero que no llore. Porque solo de pensarlo, la que llora soy yo, y mucho. Pensaba que al trabajar horas sueltas la conciliación no iba a ser un problema en esta casa. Pues toma ya.

Se que mi problema no es comparable al de muchas otras madres, que al fin y al cabo mi hijo se queda con su padre. Se que para muchos esto no es para tanto, y que "si llora, que llore, que ya se acostumbrará. O ya cogerá el biberón". Pero para mi es un mundo. Para mi, mi bebé de 6 semanas no debería tener que acostumbrarse a nada. No debería llorar. Debería estar con su madre, y punto. Y yo, disfrutando de una baja sin agobios.

En fin, que el martes, si no llega el papel de marras, estaré fuera de casa de 10 a 13:30. Que no llore por favor, que no llore...

PD: Si alguien tiene la tentación de dejar un comentario que contenga las palabras "exagerar", "malacostumbrar", "malos hábitos" o "problemas de sueño", le emplazo muy amablemente a ahorrarse el teclear e irse de paseo a la mierda. 

jueves, 19 de junio de 2014

De licenciaturas, vocaciones y estudios futuros


Este post va a servir principalmente para 2 cosas: Primero, para que me deseéis suerte. Segundo, para pediros consejo. La duda es la siguiente: Me paso un año descansando y dedicada solo al trabajo y a PF, intento sacarme una FP, o busco un punto medio como éste curso de Psicología infantil y juvenil de CEAC

Vamos por partes: Parece que al fin me voy a licenciar. Cuando me marché a Egipto lo hice teniendo pendientes 1 asignatura y 2 optativas. La asignatura la saqué a distancia, ya que el profesor fue mi tutor de Prácticum, me conoce de sobra, y me dio opciones para hacerlo así. Pero las optativas las sigo teniendo pendientes, ya que esos profesores se negaron a darme ningún tipo de opción (Optativas que se creen troncales, en fin...). Este era mi último año para sacarme el título porque por el paso a Grado, mi Licenciatura deja de existir el año que viene, y la verdad, quedarme sin título por 7,5 créditos me parecía una ridiculez. Así que aquí estoy, ayer entregué un trabajo (con un bebé lactante de un mes y haciendo trabajos hasta las 5 de la mañana, si no muero de ésta puedo con todo) y el próximo 2 de Julio tengo un examen. De ahí la primera petición, deseadme suerte, poned velas... lo que veáis, pero ayuda, please. 

El tema es qué hacer con mi futuro. Ya sabéis que mi licenciatura es en periodismo, profesión que ya es más que evidente que no voy a ejercer (otro día hablamos de los motivos si queréis). Por suerte, he descubierto que tengo una segunda vocación: dar clase. El año pasado en el cole cairota lo pasé genial y ahora también estoy dando clases en España, se me está dando bastante bien y lo disfruto mucho. El tema es que si pretendo que sea mi futuro laboral, debería empezar a sacarme la titulación. Y ahí es donde me entran las dudas. 

Por un lado, está PF, que es muy pequeñito. Estudiar obviamente me quitaría horas, y a lo mejor lo más racional sería no abarcar mucho durante el curso que viene. Pero por otro lado un título podría abrirme muchas puertas (sobre todo en Egipto) y no creo que esté la situación como para estar perdiendo un curso. Así que en un principio, si no es por causa de fuerza mayor, esta opción no me vale. 

Por otro lado está sacarme una FP en Educación Infantil. Esto en España sería relativamente inútil (aquí doy clases de alemán e inglés, fundamentalmente a adolescentes y adultos) pero en Egipto sería clave para volver a trabajar en un colegio, pero esta vez con un sueldo bastante mayor. Tenía mis dudas entre primaria y prescolar, pero finalmente me gana el corazón, yo disfruto con los peques. 

Y como tercera opción, en el caso de que hubiera problemas con la matrícula en FP, o que no pudiera hacerlo en una modalidad a distancia (no estoy como para ir a clase), estaría el hacer algún tipo de curso privado como el ya mencionado de CEAC. Un curso en psicología infantil y juvenil en Egipto me daría una cualificación suficiente como para abrirme muchas puertas sin cerrarme otras (más que nada porque no me obligaría a centrarme en prescolar o primaria) pero no tengo claro como enfocarlo en España. 

Si os preguntáis porqué me preocupa tanto el tema Egipto, es porque tengo claro que algún día volveremos, y me gustaría poder hacerlo en las mejores condiciones posibles, así que es importante tener ese factor en cuenta. 

La decisión urge por el tema de los plazos de matriculación, y mis neuronas de madre reciente no funcionan demasiado bien. Alguien que trabaje en educación y me aconseje? Habéis hecho algún curso con CEAC? Como lo veis? Cualquier consejo es bienvenido... 

jueves, 12 de junio de 2014

El parto - Conclusiones y recuerdos

 Imagen de www.todosalud.edu.ar

- Lo primero y lo más importante: Vale, fue largo y fue duro pero, como ya dije una vez, si fuera fácil no hubiera sido mi parto. Y desde luego, todo fue como tenía que ser, porque lo más importante es que fue 100% respetado. 

- Hay mucha gente que me dice que fui muy fuerte o muy valiente. No creo que fuera así. Yo tuve un trato 5 estrellas: Libertad de movimiento, música de mi elección, una matrona encantadora que me dio todo el tiempo del mundo, monitorización inalambrica, una Doula estupenda, mi marido al lado, libertad para comer y beber, la piscina... Mejor imposible. 

- Lo he dicho varias veces y me repito: Se me escapa totalmente como una mujer puede dilatar tumbada y empujar con las piernas hacia arriba. Yo, en esas condiciones hubiera sido totalmente incapaz, durante el parto no paraba de mirar la cama de lejos y pensarlo, que lo veía imposible. Las que han pasado por eso si que me parecen valientes. 

- Tengo la convicción absoluta de que este parto en otro hospital hubiera tenido un final muy diferente: O acaba en cesárea por cansancio, o como mínimo me hubiera llevado una pedazo de episiotomía por "expulsivo prolongado". Pocos sitios te dejan empujar a tu ritmo durante 2 horas sin meterte miedo y prisas. 

- La actitud de Asun, la matrona, fue de 10. Viendo de nuevo el vídeo del parto, y tal como destacó mi amiga Cris, es alucinante que una mujer que ve nacer varios bebés al día se siga emocionando y te felicite dándote 2 besos como si fuera una amiga de toda la vida. Escribiré al hospital para darle las gracias porque lo merece, por su profesionalidad, su calma y su humanidad. 

- Tarek y yo coincidimos en que sin Ana no lo hubiéramos conseguido. Su apoyo a ambos durante todo el fin de semana fue clave para llegar a buen puerto. Otra gran profesional que disfruta de su trabajo y que se merece todo el reconocimiento del mundo. Gracias cielo!

- Salí de allí diciendo que nunca más, que PF sería hijo único o que para el próximo, cesárea programada en la 38. La tontería me duró un par de días, hoy os aseguro que SIN DUDA lo repetiría. Duele, pero el orgullo y el subidón que suponen saber que lo conseguiste valen la pena. Eso, sin hablar de PF, por supuesto. 

- La historia escrita no da para contar todo lo que se me pasó por la cabeza, pero que a nadie le quepa duda de que pensé en la epidural e incluso en la cesárea. De hecho, me sorprendí mucho cuando Ana me dijo que solo pedí la epidural 2 veces, porque lo debí pensar unas 20. (Me acordé muchísimo de Madi en el parto de Vera y su mención a la loba y la mamífera :-P)

- Lo siguiente peor a un adolescente borracho es una parturienta colocada: Además de las menciones a como el final de una contracción era mejor que la marihuana, tuve un par de momentos estelares dignos de haberlos grabado: El sábado por la mañana, cuando salimos de Torrejón la primera vez, pasé una contracción agarrada a un semáforo, y comentando que yo, en vez de una abrazafarolas era una abrazasemáforos...
Al día siguiente, durante el parto, buscando postura para ponerme empujar, tuve un momento "niña pequeña haciendo pucheros" mientras que dejaba claro que "si yo no se empujaaaaaaaaaaaaar". Lo dicho, colocada total.

- Consejo no pedido a futuras parturientas: Si hay algo a lo que tengas miedo, prepárate muy muy bien para afrontarlo, porque hasta lo que pensabas que tenías superado volverá a tu mente a hacerte la puñeta. Yo tenía claro que mi mayor miedo era un desgarro y así se manifestó cuando me ofrecieron el espejo y me negué, hasta el punto de que hasta se empezaron a espaciar las contracciones. En ese momento, me volvió a la cabeza el comentario de mi matrona del centro de salud diciéndome que si engordaba 20 kilos no iba a poder tener un parto natural porque no me iba a poder mover (engordé 23. Posteriormente volví a tener cita con esa matrona y lo hablamos, ella nunca quiso dudar de mi capacidad, solamente dejarme claro que eso no me iba a ayudar). Y en el momento puchero "yo no se empujar", estaba pensando en quien me mandaría no hacer el curso preparto. Se me pasó rápido.

- Eso de estar compartiendo chocolate y aquarius a los 10 minutos de parir es impagable. Y lo de zamparse un plato de paella en el paritorio, ni os cuento.

- El parto duele, pero la recuperación de una episiotomía o una cesárea no creo que sea precisamente agradable. Mi familia flipó al verme sentada en una butaca el mismo día del parto, o como me puse a jugar una pachanga de voleibol con Tarek a las 2 semanas de parir. De todas formas, es conveniente descansar para recuperar bien la musculatura del suelo pélvico. Yo, en cuanto dejé de hacer idioteces y me quedé unos días en el sofá me recuperé increíblemente rápido.

- Uno de los momentos más emocionantes, salir del hospital con PF en brazos. Me costó mucho no llorar.

- Solemos comentar que PF fue obediente desde el momento en el que nació. Tarek y yo dijimos que ese fin de semana queríamos ver la F1 y Eurovisión. La clasificación de la F1 y Eurovisión lo vimos, y PF nació media hora antes de que empezara la carrera :-P (que nadie se asuste, obviamente en ese momento me importaba un carajo)

- Curiosamente, el parto en el que yo nací empezó a las 5 de la madrugada, igual que el de PF, y los 2 pesamos exactamente lo mismo: 3,760kg.

- Al rato de subir a la habitación, 2 enfermeras me aconsejaron "no ducharme hasta el día siguiente, no hacerlo con agua caliente, y nunca ir al baño sola, porque me podía desmayar". Yo, que estaba como una rosa, las miraba con cara de alucinada pensando que eran unas exageradas. Con las ganas que yo tenía de darme una ducha caliente y ponerme ropa limpia!!! Cuando me intenté levantar descubrí que tenían razón... La ducha se quedó aparcada hasta el día siguiente, me tuve que conformar con pasarme una esponja húmeda. Y llegar hasta el baño me costó un buen rato, de silla en silla porque me caía redonda al suelo. De nuevo, un ZAS en toda la boca.

- Por último, y si no lo digo reviento: Buscar y luchar por un parto así no es una locura de hippie, ni una excentricidad, ni nada similar. Un parto con respeto es un parto como debería ser. Y me da una pena horrorosa pensar en que a día de hoy, las mujeres que podemos decir que tuvimos un parto respetado seguramente somos minoría. No debería ser así, y aunque la situación va cambiando, deberíamos hacer más para que así sea.

- PD: PF es una pasada. No os imagináis cuanto. 

martes, 10 de junio de 2014

El parto 2ª parte: De la relatividad del tiempo, una piscina, y el triple cero

Esta es la habitación en la que nació PF. Imagen sacada de http://valor-crecimiento.blogspot.com.es

POST INTERMINABLE, LO SIENTO, HE SIDO INCAPAZ DE CORTAR :-)

Cuando llegamos a casa eran algo más de las 7 de la mañana, ya del sábado 10 de mayo. Conseguí dormir hasta la 11 y media más o menos, cuando las contracciones, aunque todavía espaciadas, era imposible pasarlas tumbada. Tarek se levantó un par de horas después, y pasamos el día tranquilamente en casa, mientras que yo me caminaba del salón al baño y vuelta, más que nada porque es el trayecto más largo que se puede hacer en mi casa. Mientras tanto, no paraba de pensar en Lady Vaga y su plan de parto subversivo, concretamente en ese punto en el que decía: 

Quiero deambular durante la dilatación: no se preocupen, no pienso hacer el camino de Santiago, simplemente denme libertad de movimiento y no me molesten. Estaré por el pasillo.

Pues yo no se ella, pero yo creo que si me hice el camino de Santiago, aunque fuera entre 4 paredes. 

Llegó la hora de comer y con ello, la clasificación de la F1. Al final iba a llegar a verla y todo... Un buen plato de pasta para comer, una siesta de una hora, y a seguir con el lío, porque las contracciones iban subiendo bastante en intensidad, pero eso no cogía ritmo ni por mucho que me empeñara. 

Ana estaba pendiente de mi vía Whatsapp. A estas alturas llevábamos más de día y medio de contracciones, casi sin poder sentarme, con apenas 8 horas de sueño en 2 días y todavía quedaba mucho por delante. Su mayor preocupación, que llegara demasiado cansada. Hablamos de mi estado mental, de acupuntura, de homeopatía, y de infusiones, pero finalmente mi conclusión era clara: Yo no podía seguir metiéndome presión a mi misma con el tema. Llevaba más de una semana de muy mal humor, deseando que llegara el parto, y ahora que llegaba no se decidía a arrancar. Finalmente me rendí, si no tenía que ser ese día no sería y punto. La respuesta de mi cuerpo fue una pedazo de contracción que me dejó claro que aunque fuera despacio, la cosa marchaba. Pero me resigné. Arrancaría cuando tuviera que arrancar, y PF nacería cuando a el le diera la gana. Estaba claro que aquí la que no mandaba era yo. Y en vista de que había que tomarlo con calma, Tarek y yo nos fuimos al super a por víveres para el parto (y a disfrutar de una contracción en un lugar algo más fresco, es decir, en la sección de congelados), y ya de paso a por unas cervezas sin alcohol para ver Eurovisión. Entre contracción y contracción pude ver como mi querida Conchita se llevaba la victoria a casa, y creo que sería lo último que conseguí ver con la cabeza medio clara. 

Ir a la cama era imposible, así que Tarek y yo dormitamos en el sofá entre contracción y contracción. A las 3 de la madrugada la cosa se empieza a poner seria, ya no solo por la intensidad si no por el ritmo, que ahora si, parece que es regular. Una hora después, a las 4:15 de la madrugada, al incorporarme en el sofá durante una contracción bastante chunga, noto que cae algo de líquido, he fisurado la bolsa. . Fotito a Ana por Whatsapp, hablamos por teléfono casi una hora mientras yo sigo con mi camino de Santiago particular, o apoyada de rodillas en el respaldo del sofá. A estas alturas ya tengo una quemadura en la rodilla derecha, pero es que no me puedo poner de otra manera. 

Lo que no podía faltar en mi parto son las nauseas. Los vómitos vuelven a hacer aparición y en uno de ellos, me desmayo. Me despierto con Tarek dándome golpes en la cara, totalmente desorientada, sin recordar donde estoy y que narices hago yo en el suelo. A las 6:30 de la mañana decidimos que nos vamos al hospital, eso si, con mucha calma. Nos duchamos, recogemos las últimas cosas, vuelvo a vomitar y a desmayarme, y por fin a las 7:30 de la mañana, nos vamos de nuevo hacia Torrejón. Esta vez, con la bolsa fisurada, tenemos claro que es la definitiva. La próxima vez que entráramos en casa seríamos 3. 

De nuevo, el viaje en coche es un horror. Las contracciones son mucho más intensas, sigo perdiendo líquido por lo que estoy empapada, y me voy aguantando las ganas de vomitar porque tengo miedo de desmayarme otra vez. En cuanto aparcamos en Torrejón lo primero que hice fue sentarme en el suelo a vomitar, en la calzada y rezando porque no pasara ningún autobus y me pillara en pleno show. Ana llegó 5 minutos después, mientras que Tarek me sacaba la última foto con barrigón. Paso una contracción agarrada a una farola, mientras que Ana me vuelve a presionar la pelvis. "Tarek, con todo mi cariño, pero ella lo hace mucho mejor. Ahora si, ahora aguanto lo que haga falta!"  

8:10 de la mañana del 11 de mayo, ingresamos en urgencias. El el triaje me invitan a sentarme, pero según estoy bajando el culo me incorporo como un resorte. "Déjalo, mejor no".  Nos acompaña a la zona de paritorios un celador que al parecer no le hace mucha gracia tener que esperarme cuando tengo una contracción, y llegamos al fin a esa sala de espera que necesita con urgencia una barra de ballet para ser perfecta. Yo no podía sentarme y echaba mucho de menos poder agarrarme en algún sitio. 

Llega una de las matronas, quiere hacer un tacto, pero tengo estreptococo positivo y con la bolsa fisurada me da algo de reparo por el riesgo de infección. Pido que hagamos antes los monitores, pero esta vez, con la lección aprendida, digo que me los pongan de pie, que yo no me siento en esa butaca ni loca. Paso la monitorización de nuevo de rodillas en la butaca apoyada en el respaldo, aunque a estas alturas las rodillas ya me están matando. Recuerdo que vomité 2 veces, una al principio y otra al acabar los monitores, cuando me volví a desmayar. Era la 3º vez en apenas 4 horas, y yo estaba bastante agobiada porque me estaba aguantando las ganas por el miedo a los desmayos. 

9:20 de la mañana y viene una nueva matrona, Asun, que nos acompaña al paritorio. Cuando me doy cuenta de que me están llevando al paritorio de la piscina, casi me marco una deliranza en el pasillo, no me creo que haya tenido tanta suerte. La habitación, como podéis ver en la foto superior, impresiona. Es enorme, con una luz muy tenue, me da muy buen rollo, me siento a gusto, casi como en casa. Ahora si, Asun me hace un tacto, tan rápido que casi no lo noto. 

"Estás de 4 cm y con el cuello blandito"


Ahí van todos mis ánimos, mis fuerzas y mi moral

Casi me pongo a llorar. 4cm??? No me lo puedo creer, llevo 26 HORAS PARA UN PUÑETERO CM. Moralmente me derrumbo. Esto va muy despacio, estoy cansada, no voy a poder. Asun me dice que no me agobie, que el cuello blando es buena señal. Me importa un carajo, yo solo pienso en los 4 cm y en que ni siquiera estoy lo suficientemente avanzada como para pedir la epidural. Mierda. 

A partir de este momento tengo recuerdos muy borrosos. Me ponen una vía para el antibiótico del estreptococo. Vuelvo a mi postura "de rodillas sobre el respaldo", esta vez sobre la cama articulada del paritorio, pero mis piernas ya no pueden más. Pruebo a caminar, mientras que Ana y Asun cuelgan unas sábanas de una anilla del techo, para usar con la pelota. No me sirve, no consigo encontrar postura. Lo único que me alivia es andar, y las manos de Ana presionando mi pelvis. Se que vuelvo a vomitar, y que me vuelvo a desmayar. Ahí ya si que me desespero. Los vomitos vienen entre contracción y contracción, y tengo miedo de desmayarme porque además no consigo recuperarme del dolor de una cuando ya llega la siguiente. Está claro que así no voy a poder. Ana, con muy buen ojo, le pide a Asun que me de algo para los vómitos. Me pinchan un Primperán, y el alivio es inmediato. 

Mentalmente estoy agotada, y convencida de que no voy a aguantar todas las horas que me quedan por delante. Hay un momento en el que pierdo el control, me duele el sacro, salgo corriendo al baño e intento sentarme en el water pero no puedo, hago un amago de meterme en la ducha pero tampoco lo veo, me desespero, me pongo a llorar. Creo que pido la epidural, y si no lo hago en ese momento es que ya lo he hecho antes. De hecho, no paro de pensar en ello. Es imposible que aguante todo el parto a este ritmo, verdad? Una parte de mi quiere que venga un anestesista ya, la otra parte sabe que puedo seguir aguantando. Miro a Ana y Asun, ellas me dicen que tire y aguante, que busque mi postura, que puedo. Si ellas lo dicen será por algo. Una parte de mi quiere gritarles que llevo muchas horas y que no puedo más, la otra dice que vamos a por otra, que claro que puedo. En mi cabeza no deja de repetirse la frase de mi querida Wurst: "Rise like a Phoenix". Venga, a por otra contracción, que podemos con ello. De fondo suena Fito, suena Marilyn Manson, suena toda esa BSO que Tarek y yo preparamos con cuidado, pero yo sigo con mi Fénix en la cabeza.  Paseo, lloro, protesto, pero en el fondo se que no me queda otra que tirar y seguir. Se que hay un momento en el que las pulsaciones de PF bajan, pero se recupera bien y en la siguiente contracción vuelve a estar todo perfecto. Mi chico es fuerte, pero eso ya lo se yo. 

Deciden ir llenando la bañera porque me ven bastante fastidiada, pero Asun me avisa de que si las contracciones se paran, tendré que salir. No se si llego a decirle que en casa, cuando me metía en el agua, las contracciones aceleraban en vez de pararse, y si se lo digo creo que no me cree demasiado. Mientras tanto tengo que pasar otros 20 minutos con el monitor puesto, me da una rabia enorme y le estoy cogiendo una manía tremenda al maldito monitor, tengo la sensación de que las contracciones duelen más con él puesto, aunque obviamente es cosa mía. Y mientras tanto, sigo mirando la cama con cara de alucine y preguntándome como narices hay mujeres que aguantan todo eso ahí tumbadas sin moverse. Me parece imposible. 

Cuando la bañera está medio llena y ya han pasado los 20 minutos de monitores, me dicen que me puedo meter mientras que se termina de llenar. El agua me relaja, y el hecho de flotar es un descanso para mis agotadas piernas. Tarek, Asun y Ana van llenando la bañera a cubos, para hacerlo más rápido. Tarek me echa el agua caliente justo por encima de la tripa y yo vuelvo a poner cara de Chesire. Que gusto, la madre. 

Creo que no han pasado ni 2 contracciones dentro del agua cuando noto que algo cambia. "Tengo ganas de empujar" "En serio?" Dicho y hecho, el cuerpo me pide empujar, y apenas he empezado suena un clack y noto que algo estalla dentro. El agua se llena de algo brillante, parecen restos de algo transparente. Ahora si, he roto la bolsa. 

Mi mente alucina. Son las 11:30 de la mañana, hace 2 horas estaba de 4cm, ahora estoy en el agua y empujando. Lo que parecía que iba para muy largo de repente ha acelerado una barbaridad. Busco mi postura para empujar, no me lo puedo creer. 

El cuerpo empuja solo, y lo único que puedo hacer es dejarme llevar. Tengo mucho miedo, miedo de desgarrarme, miedo de no poder, miedo de destrozarme el suelo pélvico. Yo no quiero que me pase como a mi madre o como a mi tía, ambas con desgarros muy gordos. Esa es la clave de todo, ese es el miedo a enfrentar, la clave de toda mi preparación para ese parto. Ana me dice que adelante, que empuje, que sin miedo. Confió en ella y hago lo que puedo. 

En mi modo prisas, hay un momento en el que no puedo evitar tocar,a ver si siento la cabeza o no. Y cuando efectivamente, toco la cabeza de PF, casi salto de alegría en la bañera. Está muy cerca de empezar a salir. He tocado a mi hijo, menuda pasada. 

Entre empujón y empujón Tarek me dice que se empieza a ver la cabeza. Asun me ofrece un espejo para verlo, le digo que no. Ana me aconseja, que no me lo pierda, que voy a querer verlo, que me va a ayudar, que porqué no quiero. "No quiero ver como me desgarro". El miedo sigue presente, hasta el punto de que, ahora si, las contracciones se están espaciando. Asun me dice que no me preocupe, que de hecho, aunque me desgarrara, no lo iba a ver. Confío en ella, me traen el espejo. Tienen razón, me ayuda mucho, no solo por verle salir, si no porque me motiva. Ahora compito contra mi misma, en cada contracción quiero ver que avanzo. Me cabrea ver como la cabeza sale y vuelve a entrar, y sobre todo me cabreo cuando en una de estas de "entro y salgo", PF me clava de nuevo los pies en las costillas. La sensación me impacta y me hace daño a la vez. Nene, haz el favor de salir de una vez. Vamos a por ello. 

12:30 y veo que la vía que llevo en el brazo izquierdo está casi colgando. Asun me pone un esparadrapo para fijarla. "Que digo yo que a estas alturas ya me la podrías quitar, no?" "Bueno, la siguiente dosis de antibiótico te toca a las 13:30, así que mejor esperamos por si acaso" Alucino, llevo ya 1 hora empujando, tengo casi media cabeza fuera, yo a las 13:30 no sigo aquí ni de broma, o al menos eso me creo. No llegué por 3 minutos. 

El dolor me está machando, siento literalmente que me voy a partir por la mitad, que me voy a rasgar de lado a lado, y de hecho me sorprende que no suceda. En alguna contracción me sujeto con las manos, me quema una barbaridad. Entre contracción y contracción el dolor no para, el sacro me está matando, intento aliviarlo balanceándome de izquierda a derecha pero no me sirve de nada. Pienso que estoy totalmente descontrolada, recuerdo a Lady Rabbit y su parto en el agua, le digo a Ana que ella estaba mucho más controlada que yo. Ana y Asun no paran de decime que lo hago muy bien, yo no me creo ni media palabra, convencida de que "eso se lo dirán a todas" (optimista que es una). Las últimas contracciones me están machacando, pero curiosamente, la que finalmente saca la cabeza es algo más fácil. No me lo creo, ya tiene la cabeza fuera. Pienso que 4 o 5 más y sacará los hombros, Asun me dice que no queda nada, yo le digo que un poco y ella me dice que no, que esto está hecho. Llega la siguiente contracción, PF gira, saca los hombros, noto como se desliza hacia fuera. Asun está a mi lado, pero todavía sin tocar a PF. "Sácalo!". Le coge, le quita la vuelta de cordón que traía, y me lo da en brazos. PF en seguida empieza a llorar con fuerza. "Hola Bebé!!!" Son las 13:27:37 del 11 de mayo. Desde esa contracción que me levantó de la cama han pasado 56 horas, 52 para llegar a 4 cm, 2 más para llegar a dilatación completa, 2 horas de expulsivo. No se si llamarlo un parto lento o un parto express.

Mi bolita es grande, y viene con mucha mucha mala leche. Le hablo, le digo que soy yo, que ya está, que ya se ha terminado, pero el llora y llora. Asun saca muestras de sangre del cordón umbilical, no se si cuando lo pinza ha dejado de latir, pero desde luego ha esperado un buen rato. Tarek corta el cordón, y Asun me invita a salir de la bañera o quedarme dentro. Quiero salir, pero estoy tan cansada y me duele todo tanto que no veo como. Además, tengo unas tijeras colgando del extremo del cordón y me da bastante mal rollo levantarme así. "Drew, esto es lo peor del parto en el agua, salir de ella" "Pero... me va a doler?" (me falta hacer un puchero y todo) "No, tu no te preocupes" Tarek coge a PF y con ayuda salgo de la bañera. Me voy a sentar en la cama pero es imposible, el sacro me sigue matando. Me traen la silla de partos y ahora si, en un empujón sale la placenta. Asun nos la explica y Ana saca fotos. Veo a Tarek super agobiado en una esquina con PF en brazos que sigue llorando como si no hubiera mañana. "Cielo ven, que te va a dar algo". Asun me revisa, y yo espero como quien espera la nota del examen más importante de su vida. "No tienes nada. Tienes un pequeño desgarro en un labio, pero es solo piel y no necesita puntos". No me lo creo, lo he conseguido. Es mi parto triple cero: Cero oxitocina, cero epidural, cero puntos. Toma ya!

Ana me ofrece agua y galletas y Asun me baja la comida, así que me zampo un plato de paella todavía en el paritorio. Me preguntan si me quiero duchar ahora o si prefiero esperar a la habitación, elijo esperar, decidida a darme una pedazo de ducha bien larga cuando llegue a la habitación. Tras las 2 horas piel con piel la propia Asun me sube en silla de ruedas, con PF en brazos y Tarek y Ana conmigo. Cuando nos despedimos de ella no podemos darle las gracias lo suficiente, una matrona que supo darme tiempo, que supo motivarme, que supo darme ánimos, que se molestó en explicarle a Tarek las cosas en inglés y que solo intervino cuando hizo falta. Un 10 de matrona, Asun, gracias por todo.

Estoy ingresada en pediatría porque la maternidad está llena. En la habitación paso de la cama y me siento directamente en la butaca. Ha sido duro y en ese momento la verdad es que no lo repetiría ni de coña (a día de hoy he cambiado de opinión, fue un parto genial), pero estoy con un subidón tremendo, lo hemos conseguido.

De mis conclusiones, la lactancia y como nos fue después, hablamos otro día. 

lunes, 9 de junio de 2014

El parto 1ª parte: De Murphy, colocones y parturientas "caracol"

Imagen sacada de hotlatinmusic.wordpress.com

Hay cosas que no cambian, que son así porque no pueden ser de otra manera y punto. Yo había imaginado como sería nuestro parto unas 1500 veces, pero nunca jamás me acerqué ni por asomo a lo que realmente fue, me dejé muchos factores por el camino. Y el principal, el más importante, el que no podía faltar en un momento así, es uno de los grandes protagonistas de este blog: Nuestro querido amigo Murphy. Que sería de nuestra vida sin Muprhy....

La ley de Murphy hace su aparición un miércoles 7 de mayo por la noche, cuando las gafas de Sr. Marido dicen basta después de varias reparaciones y se rompen definitivamente. Sr. Marido es bastante cegato (con todo mi amor y mi cariño, pero es lo que hay) y sin gafas teníamos un problema logístico grave: Ya no solo estaba el tema de conducir los 45km que separan nuestra casa del Hospital de Torrejón, si no que probablemente no iba a ver un carajo durante el parto. Y como eso de de ver nacer a un hijo solo pasa una vez en la vida, pues digamos que no nos venía nada bien. Así que la noche del miércoles la pasé suplicando NO ponerme de parto.

El jueves 8 de mayo por la mañana lo pasamos intentando comprarle unas gafas nuevas que a) no nos costaran riñón y medio b) que estuvieran listas en 24h. Las que finalmente fueron las elegidas tenían que estar para el "sábado o ya para el lunes", pero ante mi enorme barrigón y mis súplicas de "mira, es que he salido de cuentas y como que me urge un poco el tema", prometieron hacer todo lo posible para tenerlas al día siguiente. Salimos de allí cruzando los dedos y suplicando al cielo que PF se esperara al lunes, por aquello de estar seguros de que tendríamos gafas. Y ya de paso, para poder ver tanto el GP de España de F1 como el Festival de Eurovisión, que a mi me apetecía mucho, sobre todo tras hacerme fan total de la Wurst

Viernes 9 de mayo, 5 AM: Entre sueños empiezo a notar contracciones, algo más incómodas que las de los últimos días, hasta que a las 5:30 me levanto porque tumbada no hay quien las aguante. Medio cerebro me dice que no me alegre todavía, que a ver si esto, como todas las veces anteriores, se va a parar. El otro medio me dice que esto no se para ni de coña. Paso la madrugada entre paseos por el salón hasta que consigo tumbarme un rato y dormitar un par de horas. Me despierto decepcionada, esto se ha vuelto a parar, como siempre. Contracción, bastante decente. Bien, esta vez parece que esto marcha. 

Las contracciones son molestas pero llevaderas, pero sobre todo, no son regulares. Tan pronto son cada 7 minutos como cada 4. Mejor, porque yo me paso el rato rezando porque las gafas lleguen antes que el niño. Sobre las 11 y pico - 12 llamo a la tienda: "Justo te iba a llamar, ya las tienes listas y puedes venir a por ellas". Menos mal. Tarek se marcha a por sus gafas, ya tenemos un problema menos. Aprovecho y le mando un Whatsapp a mi madre, por si se quiere tomar el día libre en el trabajo. 

El día transcurre sin cambios. Contracciones cada vez más intensas pero soportables, que no acaban de ser regulares del todo, aunque el espacio máximo entre una y otra son 7-8 minutos. A las 19:30 me meto en mi minibañera durante una hora, y en vez de pararse, las contracciones pasan a ser cada 4 minutos. Mi madre, que de vez en cuando pregunta como vamos, insiste en que no sabe que narices hago en casa todavía, pero yo tengo claro que esto no ha arrancado del todo aún. 

A las 22:45 yo ya estoy totalmente fuera del mundo, con la casa a oscuras, un par de velas alumbrando, y pasando contracciones de rodillas en el sofá apoyada en el respaldo. A mi me parece demasiado pronto, pero Tarek decide escribir a Ana para pedirle que venga a casa. Soy consciente de que hay un momento en el que le estoy dando indicaciones, y tan pronto me la encuentro delante entre contracción y contracción, sin haberme dado cuenta ni de que ha entrado por la puerta. 

Ana tiene muchísimas cualidades buenas, pero hay una de la que estoy enamorada: sus manos. Sabe exactamente como aliviar el dolor de una contracción poniendo una mano en tu tripa, presionando el punto exacto de tu pelvis y simplemente pasando una pelotita de plástico por tus doloridos huesos. Le hubiera puesto un monumento sin ninguna duda, que alivio! Tan buen rollo me dio, que me cambió el humor totalmente. Por lo que he oído y leído, hay parturientas que entran en un estado muy zen, muy de amor y buen rollo. Otras en cambio quieren asesinar al sufrido futuro padre y juran y perjuran que nunca jamás volverán a ponerle un dedo encima. Yo, en cambio, adopté un papel totalmente diferente: El de 20añera drogadicta y colocada total: Tras cada contracción, sonrisa en mi cara cual gato de Chesire y múltiples referencias a como "esto es mejor que una borrachera de vino blanco" (Es que tenía yo mucho mono de tomarme una copita de vino blanco. No recuerdo muy bien si dije lo de la borrachera o hice referencia directa a un colocón de Marihuana, pero en cualquier caso, lo pensé)

Mi cara tras una contracción

A una hora indeterminada de la madrugada me tumbé en el sofá y me medio dormí (o me dormí entera). Duré exactamente 3 contracciones, la 3ª me dolió un huevo, me puso de muy mala leche y si no recuerdo mal, salí pitando a meterme en la ducha. Serían las 3 de la mañana cuando decido que no puedo más, que estoy cansada, que llevo 22 horas con contracciones y que nos vamos al hospital. Más que por el dolor, creo que necesitaba un cambio de escenario, el sentir que el parto iba progresando (porque yo me veía siempre igual, algo más de intensidad pero poco más) y saber que PF estaba bien y que tantas horas no le estaban afectando. Ana me advierte que tengo que prepararme para la posibilidad de que me manden de vuelta a casa. "Ni de coña, me da algo."  22 horas, tanto dolor, y me pueden mandar de vuelta a casa? No puede ser, esto no puede ser taaaaan largo. Yo nací en un parto de 24h y eso ya me parecía una barbaridad. 

El viaje en coche se me hace largo, y las contracciones sentada se pasan como el culo. Una vez en Torrejón, resulta que somos 2 parturientas las que hemos llegado casi a la vez. Yo, con cara de sádica, parándome por las esquinas y resoplando por no gritar (o al menos eso creo) y la otra, tan fresca como una lechuga y charlando alegremente con su pareja. Si ella está de parto, este mundo está muy mal repartido. Ana me comenta como hay mujeres que llegan a los 8cm y ni se enteran. Pues yo quiero un parto de esos, joder. 

Nos toca una matrona la mar de maja, Natalia. Me hace un tacto y yo espero los resultados como si fuera el examen de selectividad: "Estás de 3cm y todavía hay algo de cuello" Me esperaba más, pero me consuelo con eso de que "los 3 primeros cm son los mas lentos" y pasamos a monitores. Me los ponen sentada, y aunque se que me puedo mover, no lo hago porque se pierde la señal. Son 40 minutos que se me hacen larguísimos, sentada, sin poder moverme, y haciéndome 3 preguntas existenciales que todavía hoy siguen sin respuesta:

1. Porqué todas mis contracciones marcan la misma intensidad? La máquina solo sabe marcar 127? Se les ha roto el 8? (No me lo tengáis en cuenta, ya sabéis, el colocón)
2. La otra chica que ha entrado conmigo, está o no está de parto? (La mandaron a casa, obviamente no lo estaba, por mucho que ella pensara que si mientras que me miraba con cara de "ésta es una exagerada y una histérica)
2. Si yo apenas pude aguantar 40 minutos sentada.... COMO COJONES HAY MUJERES QUE CONSIGUEN PASAR LA DILATACIÓN TUMBADAS???? Juro que no lo entiendo, o más bien, que empiezo a entender porqué muchas consideran la epidural como algo totalmente necesario para parir. 

Tras 40 minutos, Natalia emitió su veredicto final: "Esto va para largo, las contracciones no son regulares todavía. Puedes quedarte por la zona y dar un paseo, o irte a casa, dormir, comer, descansar, y cuando cojan ritmo, vuelves. Lo vas a notar, te lo aseguro" 

Y por mucho que me fastidiara, decidimos volver a casa. Gracias Natalia, porque sin ese consejo, el parto seguramente hubiera tenido otro final.... Pero eso, en el siguiente capítulo.