jueves, 31 de diciembre de 2015

Mi muchedad


Llevo semanas planteándome si venir a hacer un balance de fin de año o no. Por un lado, porque dudo mucho que quede alguien que lo quiera leer, y por otro porque me gustaría acabar este año de otra forma. 

Lo reconozco, me cuesta mucho pasar por aquí. Es cierto que por un lado es falta de tiempo, pero por otra, es falta de humor. Este rincón, que ha servido para desahogarme y reirme a partes iguales, nunca pretendió ser un sitio serio. No quiero venir aquí a quejarme, ni a contaros un día a día que apenas tiene ciertos tonos de gris. No quiero entradas insulsas, ni quiero escribir por escribir. 

Llevo meses intentando indagar qué me pasa, intentando descubrir el problema, Será que Murphy me ha abandonado y le echo de menos? Será que no estoy hecha para la vida en Mordor? Será que el día que me hizo volver a España me ha cambiado para siempre? Será que no sirvo para ser madre a tiempo completo? No lo se, lo único que se es que las veces que me río con ganas ya no son habituales, son una excepción. 

Lo de madre a tiempo completo suena a broma. Tengo un negocio, sigo dando clases, tengo una casa que mantener y un niño al que cuidar. De hecho, me paso el día, literalmente, trabajando. Y me gusta lo que hago, me gusta asesorar, me gusta estar en casa y cuidar de mi hijo. Pero me falta la adrenalina. Me falta ser adulta. Me falta la música. Me falta vivir. Me falta tanto, que ayer volví a escuchar música en un equipo en condiciones, descubrí acordes de teclado en los que no había reparado hasta ese momento, y me puse a llorar. Creo que solo alguien muy friki puede entender algo así. 

Si mi hijo no me hace feliz? Por supuesto que si. El bicho es cariñoso y divertido como el solo, hace un mes ha empezado a comunicarse con más claridad (sigue sin hablar) y es para troncharse de la risa. No puedo quejarme ni un solo segundo de lo que me ha tocado en el mundo de la maternidad. Tengo un hijo guapísimo, listo, cariñoso, que come bien, que duerme bien y que no se pone malo casi nunca. Un chollo, vamos.

Respecto a Tarek, tampoco tengo derecho a queja. Ya tiene su NIE, ya tiene trabajo relativamente estable, un buen trabajo que le gusta y donde le valoran. Pasa 11 horas fuera de casa, 11 horas que yo paso sola con el niño, pero el vuelve feliz de la vida. Y yo me alegro por él, porque si es feliz, todo fluye mucho mejor. Al fin está a gusto en España, y parece que la época de horror que nos perseguía cuando llegamos ya ha terminado. 

Por tanto, visto lo visto, no tengo derecho a quejarme. Todo lo que quería lo hemos conseguido. Hace un año hubiera matado por tener lo que tengo ahora. Vivo mucho más tranquila y al fin duermo por las noches (no era culpa de mi hijo, era culpa del estrés), pero no me río. No me levanto con ganas. Todo me cuesta un mundo. No me apetece ver a nadie porque no me siento orgullosa de mi misma. Si leo post de hace un par de años, no me reconozco. Y me jode, me jode un montón, porque yo no quiero ser así. 

Así que este año solo voy a pedir una cosa. Que el 2016 me traiga de vuelta mi "muchedad". Que mi camino vuelva a ser mío, y que solo yo decida por donde continúa. Y que Murphy me visite, aunque sea para tomar un café. 

Deseadme suerte. Feliz año. 

viernes, 13 de noviembre de 2015

Gané



Cuando vinimos a España, si alguien me llega a decir que iba a tardar 25 meses en legalizar a mi marido, hubiera pensado que me estaban gastando una broma. 

La historia ya la sabéis, y es cierto que finalmente conseguimos un NIE temporal por un año, por padre de un niño español. Pero no es el que le correspondía, renovar cada año no era una opción (es un pastizal entre tasas y abogados), e incluso Tarek perdió una oferta laboral porque "tu NIE dura poco". 

En mayo, cuando yo ya fui oficialmente autónoma y la tienda estaba a punto de abrir, decidimos empezar el proceso para pedir el NIE por familiar de ciudadano comunitario, que es el que realmente le corresponde, y que dura 5 años. Conseguimos cita para el 11 de junio, el mismo día que inauguramos la tienda, y pese a que en Madrid caía el diluvio universal y que nos echaron de la comisaría porque "el niño llora y molesta" (una hora de coche, una hora de espera... como para no llorar), ese tenía que ser un gran día. Todos los papeles entregados, en 20 días más o menos tenéis la resolución. 

Lo que llegó a casa no fue la resolución, fue una petición de extranjería de ampliar la documentación. Perfecto, mi abogado me saca otro certificado de matrimonio del registro civil, el asesor me hace la declaración trimestral de IVA más rápida de la historia, y se supone que con eso tenemos todo solucionado. El 3 de agosto, a 2 días de que a Tarek le caducara el NIE que ya tenía, tenemos notificación. NIE denegado por falta de documentación. 

Lloré, grité, pedí ayuda donde supe, llamé mil veces al abogado, y hasta a extranjería, donde muy amablemente me dijeron que si eso ponía es que algo faltaba, y que para saber qué era exactamente me esperara a la carta que te mandan. Y que si la carta tarda un mes y a mi me urge, que me joda. Todo muy bonito. 

La carta "solo" tardó 10 días. Que la documentación del matrimonio no es válida. Es decir, un papel del registro civil español, sellado por triplicado, no es válido. Mi abogado presenta una alegación, demostrando que el papel es perfectamente válido y está entregado en plazo. Entre tanto, a esperar. Y como Tarek está sin NIE, toca renovar el que tiene. La broma se llama 100 euros en tasas, así que toca cruzar los dedos y esperar a que aprueben la alegación antes de que me toque pagar por un NIE que ni queremos ni necesitamos. 

Un 11 de septiembre, cuando yo ya ni miraba la página web de extranjería para no llevarme un disgusto, llega el cartero. "Cruza los dedos por mi, porque pueden ser muy buenas noticias, o una mala broma muy cara". Creo que pese al ruido del motor de su moto, oyó el grito que pegué mientras corría por el jardín. Que si, que tenemos razón, que la documentación estaba bien y entregada en plazo. Que Tarek ya tiene NIE. Y yo gané la partida. 

Desde entonces, un mes para conseguir cita para hacerlo (cola infernal incluida) y otro mes para recogerlo. Hoy, 13 de noviembre, tengo un bebé de 18 meses y un marido que viene de camino a casa con la flamante tarjeta que acaba de recoger. Cuando llegué a España estaba apenas de 11 semanas. Sin comentarios. 

Lo dicho, he ganado. He ganado 5 años de paz y el corregir una injusticia. Pero me queda la espina de que esta ley injusta siga en vigor. He dicho ya que me muero porque llegue diciembre?

miércoles, 30 de septiembre de 2015

El terro y la tribu


En pleno subidón post parto pasé meses hablando en este blog  de lo encantada que estaba con PF, lo fácil que me lo ponía todo y lo feliz que me hacía. Y un día dejé de hacerlo. 
Por un lado, se que el tema os cansaba. Por otro, vino la mudanza y la apertura de Cool and Carry y no fue precisamente la época más relajada de mi vida. Y por otro, porque mi adorable y precioso bebé al que me podía llevar hasta a Suiza a dar una charla se ha convertido en un miniterrorista en potencia. 

Siendo sinceros, el 50% del tiempo es para descojonarse. Tiene cierta gracia verle escalar sobre el lavavajillas, comerse un billete de 10 euros, o perseguir a los perros como si no hubiera mañana. También es un cuadro ver sus caras de bicho, oír sus carcajadas por cualquier cosa, y flipar con su última ocurrencia. Aburrirnos no nos aburrimos. 

Pero PF es un niño exigente. No es un niño de alta demanda, ni mucho menos, pero es agotador. Se que queda precioso decir que el niño tiene una curiosidad innata y una perserverancia envidiable, pero eso traducido a la realidad necesita una madre con una capacidad física como para correr una maratón en las olimpiadas. 

Si con 8 meses pensaba que el mayor de mis horrores era tener que sacarle del cuenco del agua de los perros unas 10 veces al día, a día de hoy estoy curada de espanto. He visto a mi hijo sacar cuchillos del lavavajillas, tocar la batería con las ollas, colarse entre los barrotes de la escalera de caracol y subir hasta el ático, saltar del sofá por el respaldo cuando todavía no andaba, escalar escaleras de piedra, ponerse de puntillas sobre minisuperficies dignas de un equilibrista o meterse en la ducha vestido (juro que solo me giré a por un pañal). De las veces que ha aporreado mi teclado (bloqueo de contraseña incluído, a media hora de tener que hacer un pedido para más inri), sacado todo el contenido de mi cartera, jugado con los enchufes, etc. mejor no hablamos. 

Cualquier otra madre estará subiendo una ceja y pensando "coño, pues no le dejes, distráele con otra cosa". Los cojones. Si se empeña, se empeña, da igual lo que le saques, lo que le enseñes o a donde te lo lleves, que él volverá. Hasta que se canse. Una y otra vez. O hasta que lo quites de su alcance y llore a berrido limpio y tu te sientas como una mierda porque eres incapaz de manejar las cosas con más mano izquierda. 

Me encanta oírle reír a gritos, pero cuando esos gritos son de exigencia, de queja, de "lo quiero ya"... me desesperan... He pasado horas oyendo esos gritos de forma constante, por todo, sin pausa, subiendo el tono cada vez más al ritmo que mi paciencia baja... y al final he gritado yo. Y me he sentido como el culo. 

Me encanta portear y llevarle en brazos. Excepto cuando esos brazos se convierten de nuevo en exigencia porque no perdona no verte cocinar, con el peligro que eso conlleva. Excepto cuando quiero ir al baño. Excepto cuando llevo ya tantas horas a pulso que me duele todo, y algo dentro de mi se rebela pensando que su exigencia de que le coja no puede estar por encima de mi dolor de espalda. Y me cabreo, y le suelto, y llora, y yo me cabreo más. Y me siento como el culo de nuevo. 

A veces tengo, o necesito, hacer otras cosas. Pero el no quiere distraerse, o no quiere jugar, o no se quiere ir con su padre, o quiere teta. Ahora, ya, de pie, haciendo el pino, o apoyando sus 11 kilazos sobre mi pecho justo cuando estoy con anginas y me cuesta respirar. Y entonces empieza la temida agitación del amamantamiento y acabo quitándole hastiada diciendo que no me toque. El caso es que con 16 meses y medio ya se da cuenta que algo pasa. Y lo sufre. Y yo también, pero el rechazo en ese momento es más fuerte. Se que mi forma de combatirlo es calmarme y distraerme, pero no siempre puedo. 

Y todo esto, cuando tu marido pasa 12 horas al día fuera de casa y tu madre te ayuda en lo que puede pero te siguen faltando horas, se hace muy cuesta arriba. Hasta el punto en el que te agria el carácter, no te reconoces, y te preguntas quien es esa loca desquiciada con cara de estrés que te mira desde el espejo con las cejas sin depilar. Tu, que antes era difícil encontrarte en casa y ahora apenas te atreves a salir de ella porque con el terro es casi misión suicida. 

Tras una semana particularmente complicada, cuando ya tenías dudas de si volverías a atreverte a cruzar las fronteras de Mordor en lo que queda de mes, le echas el par de huevos que te queda por ahí guardado y te marchas a un nuevo grupo de crianza, que te pilla cerca y las chicas que lo llevan son la mar de majas. Y aunque vas sin intención ninguna más allá de no pasarte el día gritando "PF deja eso", cuando te toca presentarte empiezas a hablar.....

Recuerdas como durante el embarazo tenías la sensación de que ese ser que te habitaba dentro era más fuerte que tu. Y te das cuenta de que 16 meses después, efectivamente, siempre ha sido así. Es más fuerte, más excepcional, más energético... de lo que tu sabes manejar. Y aunque le admiras, le adoras, y sabes que tienes una suerte enorme de tenerle a tu lado... reconoces que te supera. Te supera mucho. Y lloras un mar de lágrimas reconociendo lo muchísimo que te duele tener la sensación de que no eres capaz de lidiar con un enano que no tiene ni año y medio. 

Ahi me di cuenta de lo que significa la palabra tribu. Que la tribu no son aquellas mujeres con las que cotilleas sobre el nuevo hospital de tu zona o destripas el último portabebés del mercado. Que eso de tener apoyo no significa solamente que te sujeten al bebé 5 minutos mientras te lavas los dientes. El sentido más enorme, más especial, más auténtico de la tribu son esas mujeres que te hacen llorar, te dejan soltarlo todo, te escuchan, y saben decirte, solo contando su experiencia, que te entienden. Y que no eres una mala madre, solo eres una persona. Y que podrás. 

Y gracias a ellas, a las cuales en su mayoría no habías visto en la vida, vuelves a casa con el alma un poco curada, la cabeza con menos ruido y la espalda un poco menos dolorida. Porque ellas te han dado apoyo, te han dado ánimos, te han dado un poco de vida. 

Empieza otra semana y sabes que esta será mejor, que vas a poder. Efectivamente, gritas menos, te desesperas menos, ves las cosas desde otro punto de vista. Te ríes más a carcajadas y dices menos "deja eso". Cuando te acuestas tras un buen día las recuerdas y les das las gracias, cuando fallas las recuerdas también y sabes que puedes con esto y más. Y es que esas mujeres que no conocías, en 2 horas de un viernes te curaron muchas heridas como solo una tribu sabe hacerlo. 

Tengo un miniterro. Me desespera, pero le quiero. 

lunes, 31 de agosto de 2015

Podrías ser tu



Cuando recuerdo mi año y medio en Cairo, entre todos los recuerdos bonitos y todos los duros, hay uno que estos días está mas presente que nunca. El miedo. El miedo a salir a la calle y no saber si me podían pillar disturbios, un tiroteo, una bomba. Recuerdo las noches en la cama, embarazada de pocas semanas, colapsando en la cama tras el estrés de todo el día, en duermevela pendiente de todo lo que sonara en la calle. Recuerdo que cada golpe sonaba a disparo. Recuerdo levantarme cuando teníamos pocas dudas de que eso era un tiro. 

Recuerdo también las llamadas a la embajada, la seguridad de que había alguien que (quizás, nunca estuvieron muy por la labor) nos podría sacar de allí si la situación empeoraba mucho. Recuerdo mirar por la ventana en dirección al aeropuerto, aliviada por saber que lo tenía a apenas 10 minutos de casa, y que si era necesario todo era tan fácil como ir, comprar unos billetes y marcharnos. A apenas 4 horas de distancia estaba Europa, la seguridad, ese sitio que no está al borde de una guerra. 

Para mi era relativamente fácil. Aunque bordeábamos la guerra, no estábamos en una. Mi pasaporte y nuestro ya legalizado matrimonio nos permitía tener un visado para Tarek en apenas unas horas, en España teníamos una familia y PF todavía estaba en un lugar seguro en el cual no se enteraba de mucho. Y pese a eso, no he pasado tanto miedo en toda mi vida. 

Los refugiados sirios no han surgido de la nada, ni están vagando por diferentes países desde antes de ayer. Cuando yo llegué a Egipto ya venían por oleadas. Recuerdo muchísimo a 2 compañeros de piso de un amigo español, ambos habían huído de Siria, dejando atrás familia, o mandándola a otros países, dejando carreras de éxito, casa... todo lo que tenían. Recuerdo un taxista que me contaba que huyó pero que iba a volver, imaginad lo harto que podía estar. Recuerdo la subida espectacular del precio de la vivienda, y como todo el mundo decía que eso se debía a que los caseros se aprovechaban de los refugiados para cobrarles un ojo de la cara por un piso que no lo vale. Ya por entonces se me encogía el corazón cuando pensaba en ellos.

Ahora no se me encoge el corazón, ahora me cabreo y lloro directamente. Porque yo no he sentido ni vivido un 10% de lo que han vivido ellos, pero si entiendo la desesperación que te hace dejarlo todo y marcharte. También entiendo el miedo por perder a tu familia. Entiendo lo que es llegar al supuesto lugar seguro y llevarte una decepción. Y repito, lo que vivimos nosotros no es nada comparado con su historia. Pero veo muchas similitudes y una sola diferencia: el pasaporte que traemos unos y otros. Mi pasaporte me permite plantarme en un aeropuerto, coger un avión, y que mi mayor disgusto sea pegarme con extranjería (la historia del NIE continúa, por cierto). El suyo en cambio les lleva a jugarse la vida, perder a su familia, caminar durante días, saltar vallas, cortarse las manos, ser detenidos y perseguidos... todo por un puto pasaporte.

Su vida vale igual que la nuestra. El amor por sus hijos es igual que el nuestro. Su desesperación, su miedo, sus ganas de pelear para tener un futuro no las podemos ni imaginar.

Nosotros, los fantásticos europeos que parece que estamos por encima del bien y del mal, que todo lo sabemos, que todo lo hacemos bien y que tenemos derecho a tener una opinión sobre todo, quedamos de nuevo como el culo, demostrando que no tenemos ni puta idea de lo que es la vida, que la humanidad la perdimos hace mucho y que sabemos hablar mucho, pero de actuar (bien) no tenemos ni puñetera idea.

Me decepciona, me duele y me indigna lo que veo por la tele todos los días. Podría haber sido yo. Podría haber sido Tarek. Podría ser su familia. Y que no se nos olvide, no somos nosotros porque tenemos la suerte de haber nacido en España. La vida da muchas vueltas, mañana podrías ser tu.

#welcomerefugees. #wearesorry. So, so, sorry. 

miércoles, 15 de julio de 2015

La puñetera manguera verde


El otro día, tras publicar ese post resúmen del último mes, andaba yo preocupada. Y es que Murphy últimamente solamente aparece por mi vida para cosas malas, pero no para darme alegrías y mucho menos para dejar anécdotas divertidas. Así que no tenía yo claro que mi apacible vida mordoriana me diera para contaros mucho, más allá de mis visitas a ver caballos y de los mosquitos tamaño helicóptero que sobrevuelan este pueblo.

Pues bien, Murphy, que es muy maja ella, decidió darse un paseo por mi vida. Solo le reprocharé que lo hizo de una forma un tanto poco original, y es que las anécdotas de Murphy y mi coche están ya muy vistas. Por si no lo sabéis, mi famoso C3 que tantos post ha protagonizado pasó a mejor vida cuando me mudé a Egipto. Actualmente tengo un coche de segunda mano la mar de apañado, al que quiero, adoro y al que prometí que cuidaría por encima de todas las cosas precisamente para que no acabara como su predecesor. Hasta ahora mi mayor drama con el coche había sido el rallajo que algún listo me hizo con una llave un día que fui a recoger un pedido de la tienda. Vamos, nada grave. 

El sábado por la tarde teníamos un planazo, y es que mi querida amiga Cris ha digievolucionado a bimadre, y yo ya estaba tardando en ir a conocer a su segunda hija. Pasamos una tarde estupenda entre baños, charlas sobre partos y lactancia, cenas compuestas por rollitos y arroces, y ajustes de su nueva mochila. El único problema de la excursión es que Cris y yo ahora vivimos a 85km de distancia, lo cual es un ratazo y una nada desdeñable cantidad de combustible. En mi caso, combustible diesel. Si, ese que se suele poner con una manguera de color negro. 

A la ida habíamos fichado una gasolinera low cost con un precio estupendo, y como aquí en Mordor el precio parece que lleva un recargo por la belleza de las vistas desde la gasolinera, decidimos aprovechar y llenar el depósito. Eran las 12:15 de la noche cuando paramos, Tarek conducía (se acaba de sacar el carnet español y le apetecía darse el gustazo), PF dormía en su silla y yo me moría de sed. Pues nada, Tarek saca gasolina y yo aprovecho y me voy a comprar una botella de agua. 1 euro por una botella de litro y medio bien fría, hasta en esto son low cost. 

Cuando vuelvo, Tarek me dice que PF se está despertando. Abro la puerta, PF abre un ojo, gira la cabeza y se vuelvo a dormir. Cierro la puerta, me giro, y por el rabillo del ojo observo una imagen que me chirría profundamente. En el depósito de mi coche diesel, en vez de la habitual manguera negra, hay una puñetera manguera verde. De gasolina 95. Me quiero morir. 

Miento, el que se quiere morir es Tarek, que no sabe donde meterse. "Pídeles una manguera que yo lo saco". Si claro, lo que me faltaba, yo llamo al seguro. 

Tras varios aspavientos y paseos al rededor del coche con el móvil (yo buscando el teléfono del seguro, Tarek mirando en internet como sacar la gasolina), llamo a la grúa, acompañada por el señor de la gasolinera que me anima a llenar el depósito de Diesel, que con la mezcla no pasa nada. Si se equivoca la reparación la voy a pagar yo, así que prefiero seguir por la vía de "llamar a la grúa". Que ahora vienen. PF entre tanto ya está más que despierto, así que le meto en la Boba Air para comprobar solamente que ya le queda pequeña. Esta noche estamos haciendo pleno.

El señor de la grúa diagnostica que lo más seguro es llevar el coche a un taller. Que si me lo deja directamente en la puerta. "Pues mira, es que me he mudado hace un mes y todavía no tengo taller por la zona". "Y donde vives?" "En Mordor". "Hasta ahí hay que ir?" Pues vamos llamando al taxi rapidito, que si no llegamos mañana.

Total, que el coche, el señor de la grúa y yo nos vamos hacer una ruta gruística hasta Mordor, mientras que Tarek y PF irán en el taxi. Al señor taxista no le hace ni puñetera gracia nuestra super silla a contra marcha porque "le va a dejar marcas en el asiento" y nos ofrece un mísero elevador para nuestro bebé de 11 kilos. Creo que la mirada de Tarek y mía fue suficiente como para que no insistiera, y se contentó con poner periódicos entre el asiento y la silla como si eso fuera el escudo del Capitán América. Creo que era la 1 de la mañana cuando emprendimos la marcha.

La ruta con el gruísta bien, arreglando el mundo. El coche finalmente queda aparcado en la puerta de mi casa, a la espera de que el lunes venga otra grúa a llevarlo al taller, cuando yo encuentre uno.

En eso me ayudó mi vecina, que es como las páginas amarillas del pueblo. Cuando les llamo efectivamente parecen gente maja y me dicen que lo lleve cuando quiera, o más bien cuando quiera la grúa. Mi madre viene a hacerse cargo de PF y a prestarme su coche para que yo pueda volver del taller.

Cuando llega la segunda grúa en 48 horas, volvemos con la ronda de preguntas. "Así que le pusiste gasolina? Cuanta?" "10 litros" "Bah, llénalo de Diesel y listo" "Me pagas tu la reparación si sale mal? Pues hala, tira para el taller". 

Abro el coche de mi madre, salta la alarma. Lo cierro, vuelvo a abrir, vuelve a saltar. Cierro, abro la puerta, no hay sirena pero el coche no arranca. Vuelvo a empezar desde el principio. Salimos. Aparco el coche delante del taller. No consigo sacar la llave. Vuelvo a arrancar, vuelvo a apagar, la llave no sale. Descubro que tiene truco. Salgo, dejo mis datos en el taller, que esta tarde me lo dan. Vuelvo al coche de mi madre, vuelve a saltar la alarma. Me dan ganas de enterrar mi carnet de conducir.

El concepto de tarde es amplio en Mordor. De hecho, el taller no tiene hora de cierre, se van cuando se aburren. Me entregaron el coche a las 9 y pico de la noche, después de pasarme 2 veces por allí (vale, realmente iba al super de al lado, pero ya que estoy....). Pago, me llevo el coche, me acerco a la gasolinera más cercana, espero a que la chica mas lenta del universo eche 20 euros en su coche (y coja guantes, y busque el bolso, y se mire en el espejo, y haga manitas con el novio.....) y por fin puedo dar la aventura por finalizada.

Ahora solo nos queda esperar que la próxima vez que Tarek eche gasolina no se le aparezca la manguera negra que le persigue hasta en sueños y recuerde que la verde, en su caso, si es su amiga. Cruzad los dedos. 

viernes, 10 de julio de 2015

La vida en rural


Nunca jamás en 4 años y medio de blog había tardado tanto en volver a escribir un post. Ni siquiera cuando me mudé a Egipto. Me duele, ese mes en blanco me duele lo que no está escrito, pero como ya no lo puedo cambiar, tendré que asumirlo. Un mes en blanco, no me lo puedo creer. 

En este mes hemos desecho cajas, muchas pero no todas. He encontrado la aspiradora, he reorganizado armarios, he tirado trastos (muchos menos de los que debería), he organizado el minialmacén de la tienda. Me he acostumbrado a ordenar y limpiar otra casa, que gracias a una mejor distribución, o simplemente porque el piso anterior era como el agujero del infierno, ahora tardo menos de la mitad en tener la casa el doble de limpia y ordenada. El tiempo que me sobra me encantaría invertirlo aquí, pero tengo un miniterro que aporrea cualquier teclado que esté a su alcance.

En este mes PF al fin se ha lanzado a caminar, y va cual guerrero del oeste borracho de una esquina a otra. También ha demostrado que sabe subir y bajar escaleras como si lo llevara haciendo toda la vida, para disgusto de sus padres que ya no saben que hacer para mantenerle lejos de ellas. Se dedica a perseguir a los perros en el jardín, ya que ellos han decidido que a no ser que haga mucho calor, su reino está en el exterior. Se pega baños en el minicharco del jardín, se quita los pañales en un arranque de exhibicionismo en el balcón y en general vive feliz comiendo nectarinas como si no hubiera mañana y enganchado a la teta cada vez que pilla la oportunidad.

Sr. Marido, además de zamparse una mudanza con todas las consecuencias, se ha hecho amo y señor del cuidado del jardín y lo riega con una regularidad inusitada en él. Si ya de paso lo mantuviera ordenado sería la leche. También ha tenido tiempo de sacarse el carnet de conducir, y de empezar a trabajar al fin en condiciones, aunque sea de forma temporal. Lo disfrutaremos mientras dure.

Blues y Jazz como digo, viven a caballo entre el jardín y las sombras de casa cuando el calor aprieta. Disfrutan de robar palos, de tumbarse al sol (si, yo tampoco me lo explico) y de mordisquearse mutuamente cuando les apetece trastear un poco. Ahora no corren por el pinar, si no por vias pecuarias. Vamos, que mal no se lo pasan.

Yo por mi parte he tenido tiempo de acabar, al fin, el curso de lactancia de la UNED. Hoy ha salido la nota final y puedo decir medio orgullosa que he terminado con un 9,5, aunque el curso no ha sido todo lo intenso que esperaba. He retomado poco a poco mis prácticas de porteo, e incluso he tenido tiempo de abrir la tienda. Os invito a echar un vistazo y contarme que os parece. También me he hecho amiga del frutero, del reparador de la caldera, de las chicas de correos, del señor que pasea un cocker por mi calle, y en breve seguramente del dueño de la librería. Cosas de pueblo pequeño.

También me estoy acostumbrando a pasar casi medio día sola en casa, con PF, los perros y SantaMadre que está convencida de que sin ella no sobreviviría (y razón no le falta). Mi vida de empresaria / madre en casa con un bebé está siendo bastante más absorbente de lo que pensaba, pero a la vez más apacible. PF y yo nos vamos acostumbrando a ser solo él y yo, con lo bueno y con lo malo. Cuando llega su padre no me quiere ni ver si no hay una teta o una tortita de maíz de por medio. No le culpo.

La vida en rural me está dando la calma, la distancia, la paz y la libertad que necesitaba en este momento. He pasado un año centrada en un montón de cosas, y ya me tocaba un respiro. Ahora me queda disfrutar de mi hijo, de mis perros, de mi casa y de mi marido cuando se deja. Pero la vida en rural, entre mosquitos inmortales, casas de piedra, caballos, vacas, viñedos y perales nos va a volver a traer muchas cosas que nos faltaban. Entre otras, inspiración y ganas para seguir escribiendo.

Desde Mordor, os echaba de menos. Bienvenidos a nuestro verano rural. 

viernes, 29 de mayo de 2015

La mudanza

Sobreviví. Por enésima vez en mi vida, he vuelto a meter todo en cajas y me he vuelto a mudar. Pensé que después del traslado a Cairo esto sería pan comido, que nada podía ser peor que hacer una mudanza en avión. Ilusa....

Mudarse es una putada. Cuando además se junta con cuidar a un terrorista de un año, trabajar, abrir una tienda y terminar los cursos de formación, el tema ya es como para morirse. Para ahorrarnos curro, decidimos contratar una empresa de mudanzas. La gente de mi al rededor me decía que eso era un chollo, que ellos lo hacían todo, que así no me iba a tener que preocupar por nada. Y una mierda. Cierto es que no he tenido que cargar con cajas, ni mover el sofá, ni cargar un camión, pero a cambio he estado a punto de perder la vida por un infarto de miocardio varias veces. 

Los hombres de la mudanza son como el Huracán Katrina. Entran y arrasan. Con todo. Sin miramientos. O al menos no con los miramientos que una espera. Su sentido de la lógica y el mio son totalmente opuestos, y aunque ellos insistieran en eso de "nosotros hacemos esto a diario y sabemos lo que hacemos", lo que está claro es que ellos se mudan poco, o eso o no tienen hijos. 

Me advirtieron que separara todo aquello que iba a necesitar, o que quería tener localizado. Yo previsora de mi, había preparado 2 mochilas, una bolsa con los pañales de tela del enano, y mi bolso. Le pedí a Tarek que bajara todo lo nuestro al coche, y guardé las llaves en el bolsillo de mis vaqueros. Dejé mis deportivas en una esquina del salón y la bolsa de pañales encima de la cama de la habitación de PF. Todo controlado. 

El segundo paso fue definir qué se venía y que no. Yo lo dejé claro: Se viene TODO. Todo? Si, todo. Lámparas y cortinas incluidas. Les advertí que un par de muebles irían a tirar para que no fueran cuidadosos, y listo. Pero debe de ser que en el proceso de comunicación algo se perdió. 

A lo que yo me refiero con todo: Pues lo dicho, todo, espejos, lámparas y cortinas incluidas. Eso si, no hace falta esforzarse en embalar cada PUTO clip. 

Lo que ellos entienden por todo: Señora? Esta lámpara viene? Si, esa lámpara viene, y por cierto, te has dejado las cortinas de las 2 habitaciones, que también vienen. Señora, esas zapatillas vienen? No, alma de cántaro, esas zapatillas me las pongo si no te importa. 

Lo que ellos entienden por "El Somier va a tirar" se convierte en "El colchón y el somier van a tirar" y yo tengo que salir en rescate del pobre colchón, o si no tendré que dormir en el sofá. 

La habitación más desastrosa de la casa siempre ha sido la pseudohabitación de PF, que sigue siendo tendedero - almacén de ropa - habitación de los trastos. Curiosamente, es la que menos tardamos en recoger. Ellos se ponen con la estantería, yo me encargo del armario. Salgo un momento a beber agua, cuando vuelvo, veo que bajan las últimas cajas de esa habitación. La cama está vacía. Busco a Tarek: "Cariño, reza todo lo que sepas. Como tu hijo cague antes de que lleguemos a la otra casa, no tenemos pañales, los acaban de meter en una caja". Creo que ha sido el momento más terrorífico de toda la mudanza. 

Unas 4 horas después todas mis mierdas cosas ya estaban embaladas, incluidos todos los clips del universo sideral, así que quedamos un par de horas después en la casa nueva, que antes hay que comer. Las llaves del coche, siguen sanas y salvas en mis vaqueros, así que llegamos sin incidencias a Mordor, que nos recibe con un sol de impresión. "Tarek cariño, me pasas mi bolso para sacar las llaves? Tu bolso? Yo no tengo tu bolso. Perdona? No habías bajado todas nuestras cosas al coche? Si, las mochilas, pero no tu bolso". Hago memoria, mi bolso estaba encima del mueble de la tele. El huracán Katrina arrasó ese mueble en un visto y no visto. Mi bolso, con mi cartera, mis llaves, mis tarjetas.... va en el camión de la mudanza. Ole. 

La vecina y las pocas llaves que tenía Tarek nos salvan del apuro. Mi madre nos invita a comer. Yo encontré mi bolso en la segunda caja que abrí. Los pañales en cambio, tardaron 24 horas en aparecer (menos mal que yo ya había dejado un par de ellos en casa), igual que las sábanas, así que hubo que dormir directamente sobre el colchón que casi acaba desahuciado. Pobrecillo, con el buen servicio que hace.

La primera mañana desayunamos así:


A cambio, ahora cuando voy al super, veo esto. Sin duda, ha valido la pena.


lunes, 11 de mayo de 2015

Un año, un proyecto nuevo



Te lo dicen desde el primer momento "disfrútalo que pasa volando", y tu piensas que es imposible y que tienes toda la vida por delante. Y muy pronto te das cuenta de que es una de las mayores verdades del mundo infantil. 

A las 13:27 de hoy, PF cumplirá su primer año. Ha pasado de ser un bebé tranquilo, fácil, comilón, niño trampa.... a un beboncho imparable, intenso, inquieto, curioso, con el que puedes pasar de la desesperación a la carcajada limpia en un segundo. El enano que a los 7 meses me empujó por primera vez cuando quise darle un beso sigue en su línea, "quédate cerca pero no me agobies demasiado". Brazos si, besos no. Los momentos de mimoseo son joyas que disfruto todo lo que puedo. 

Sigue siendo grande, sigue siendo fuerte, sigue siendo un culo inquieto, capaz de escalar sobre camas, sofás y hasta ponerse de puntillas sobre superfícies mínimas, todo sea por llegar a su próximo objetivo. Su próximo reto, conseguir andar solo más de 2 pasos. Es divertidísimo verle, cada vez que se suelta de algún mueble da gritos de emoción. 

Hemos sobrevivido. O más bien, me ha sobrevivido. Yo era una chavala joven e inexperta con un bebé en brazos y muchas ganas de hacerlo bien. He metido la pata 1000000 veces, pero en general, creo que los 3 hemos disfrutado del camino y del aprendizaje. Yo firmaría por otro año igual de bueno con él. 

De la mano de PF vino también mi proyecto. Quizá fue ese día en el que tuve que dejar a mi bebé de 7 semanas e irme a trabajar. Quizá fue lo mucho que tengo que agradecerle a la teta y el porteo, porque tengo claro que sin ambas cosas yo me hubiera vuelto loca hace mucho tiempo. Quizá fue la necesidad. No se que fue, pero si se que sin PF, esto nunca existiría. Porque todo lo que he aprendido en este año, todo lo que me ha llevado hasta aquí, ha sido gracias a él. Y por eso, aunque no me pueda estrenar oficialmente, hoy tengo que hablaros de lo que PF ha conseguido crear. 


Cool and Carry. Ya os dije que nunca fui la mejor eligiendo nombres, pero este si me gusta. Podría elaborar una teoría larguísima sobre la filosofía de C&C, pero creo que es absurdo. C&C es mi pequeña tienda online, en la que he intentado reunir todo aquello que, durante este año, me ha ayudado a sobrevivir, me ha sido práctico, o simplemente, me ha hecho sonreír un rato. 

La estrella de la tienda es, obviamente, el porteo. Soy muy fan de portear a PF, me soluciona la vida, me da libertad, me divierte, me hace sentir bien, y creo que el también. PF es un niño criado en brazos, cuando no se tira de cabeza al suelo, y yo, una yonkie de las mochilas, las bandoleras, y poco a poco los fulares. 

Sobre el resto, pues C&C no sería mía si no hubiera algo de ropa rockera, algo de ropa para ir a la playa, algo de juguetes y puericultura infantil... Una amalgama algo extraña, pero que al final creo que es fiel reflejo del año que hemos vivido. Cuando abra, si os apetece, echáis un vistazo y me decís que os parece. 

C&C es también un proyecto para mujeres. Para mi, para no tener que separarme de PF. Para Eva Tarín, la magnífica diseñadora web que, con su hija a la teta, está creando ese rincón tan chulo. Para las muchísimas mujeres que trabajan detrás de cada marca. Para la maravillosa artesana que muchos ya conocéis y que está preparando cosas preciosas, hechas a mano, para que las disfruten otros niños, como lo han hecho el mio y los suyos.

Y por último, C&C es un proyecto para hombres. Para el mio, que se esfuerza cada día en apoyarme. Para todos aquellos padres involucrados en la crianza de sus hijos. Para los valientes que se animan a portear, y que cada día saben más. Para los que luchan por sus familias y disfrutan de sus hijos. Hemos pensado mucho en vosotros en cada paso que hemos dado, y esperamos que poco a poco os podamos ayudar a encontrar un hueco propio en un mundo tan femenino. 

Pronto esperamos tenerla abierta. Mientras tanto, Tarek y yo, nos vamos a celebrar el cumpleaños de la personita que más queremos en este mundo. PF, gracias por enseñarnos tanto. Gracias por iluminarnos durante los últimos 365 días. Felicidades por tu primer año. Te queremos por encima de todo. 

jueves, 7 de mayo de 2015

De cumpleaños, mudanzas, y necesidad urgente de ideas


Imagen de www.helpyapp.es

Despacito y buena letra, las cosas de uno en uno, quien mucho abarca poco aprieta... Todo eso son frases que a mi me suena, pero aplicarlo, pues va a ser que no. 

Mi proyecto va bien, gracias. Los que me seguís por Facebook e Instagram ya habéis visto una fotillo, y prometo que el lunes os cuento de qué va la historia. También os anuncio que mis cursos van bien, gracias, el de lactancia va casi casi al día y el de porteo, empezaré en breve las prácticas gracias a la llegada a mi vida de Manuelín, mi muñeco de porteo. Eso, si PF lo permite, porque Manuelín y el se han hecho colegas y creo que se lo quiere llevar de tapas. A lo mejor aprovechan y se van de juerga el lunes, que es el primer cumple de mi enano y necesita amigos para celebrarlo. 

También os conté que estábamos buscando casa nueva. Pues bien, el fin de semana pasado, al fin, tras 5 meses de búsqueda, encontramos el sitio ideal. Está en Mordor, pero os aseguro que vale la pena. 

Resumiendo, que pese a haber empezado con el tema proyecto allá por noviembre, y buscando piso desde enero... Voy a abrir negocio y mudarme a la vez, todo esto coincidiendo con el primer cumpleaños de mi hijo. Eso, si no me da un infarto antes. Para ejemplo, mis últimas 48 horas:

Miércoles por la mañana:

- A las 11:30 hemos quedado en Mordor con con la dueña de la casa, para firmar el contrato de alquiler. Nos juntamos allí con SantaMadre, mi tia, y las 2 tías de la dueña que van a ser mis vecinas. Un trámite de media hora se convierte en 2, ya que hay que medir, sacar fotos, ver muebles que se han quedado en la casa y que a lo mejor nos valen.... Salimos de Mordor a las 2 de la tarde, hay que pasar por el super porque no tenemos ni para hacer espaguetis. En lo que Sr. Marido hace la compra, yo me paso por una mensajería y me peleo por teléfono con otra. Pongo una lavadora en lo que Tarek cocina. Duermo media hora, me tomo un té para ser persona, PF me lo tira por encima. Mi quemadura y yo nos vamos a trabajar, 3 horas de clase de alemán me esperan. 

- 18:00h Llamada perdida de número desconocido. En lo que mis alumnos terminan de hacer un ejercicio, devuelvo la llamada. Es el abogado de extranjería, que me devuelve la llamada para la renovación del NIE de marido. Apunto papeles como buenamente puedo, me vuelvo a clase. 

- 20:00h Mail de un proveedor, que necesita que le firme el papel X para que me puedan cobrar. Escribo a Tarek, que sube al niño al carrito a toda leche, y sale pitando a la reprografía del pueblo para imprimir el papel antes de que cierren. Mi nueva vida de empresaria está pidiendo una impresora a gritos. 

- 21:00h Llego a casa, cena, Tarek se va a pasear a los perros con el niño. Entre tanto, recojo la casa, recojo la cocina, firmo papel, escaneo papel, mando papel. Bajo a buscar a los perros en pijama, porque no dejan que el niño se duerma. Les doy de comer. Colapso en el sofá viendo "La Voz". 

- 00:00h Nos vamos a ver "La Voz" a la cama, pero yo me desvelo. Miro el móvil, mail de proveedor. Me pongo a hacer cálculos mentales. En algún momento cerca de la 1 y pico de la madrugada, conseguí dormir. 

JUEVES:

7:45 y yo con los ojos como platos y los cálculos de la noche anterior en la cabeza. Me voy a la ducha. 

8:00 Tarek se levanta y se pone en marcha. Al cabo de un rato me da por pasarme por el dormitorio y me encuentro a PF sentado en la cama, mirando a su alrededor como quien se sienta a ver el atardecer. Tarek tiene una entrevista de trabajo, así que se plancha la camisa y se marcha a sacar a los perros. Yo me visto, recojo, preparo el bolso.... y recuerdo que a las 12:30 viene el comercial de la mudanza. Tarek vuelve de pasear a los perros y me encuentra recogiendo la cocina compulsivamente. 

10:30 Dejo a Tarek en la entrevista de trabajo. Poco antes de bajarse del coche se da cuenta de que se ha dejado la cartera. "No pasa nada, si te voy a venir a buscar". Le deseo suerte y me marcho. Me llama a los 5 minutos, que no le dejan acceder al edificio sin NIE, Acelero, aparco en casa, cojo al niño, subo a casa, cojo la cartera, bajo a coche, ato al niño, vuelvo al sitio de la entrevista (menos mal que está cerca), le doy la cartera. Llega tarde de narices. 

10:45 Según estoy entrando en Pozuelo de nuevo, llamada al móvil. "Hola mira, que soy el comercial de la mudanza, que estoy aquí en tu calle pero no encuentro tu casa". Flipo, pero le doy indicaciones, le espero con el coche en una esquina, hago que me siga. Aparco coche, saco niño, le cuento al comercial que yo realmente le esperaba dentro de 2 horas, así que la casa está en estado de guerra total. El comercial ve mi ciénaga, porque no tiene otro nombre, me da presupuesto, se marcha. No ha llamado a los servicios sociales, vamos bien. 

11:15 Me llama mi amiga A., a la que hace años que no veo, que está dando un paseo cerca de mi casa con su hijo, que si bajo. Si, por supuesto que si. En lo que me pongo los zapatos entra email de trabajo. Intento hacer una transferencia desde el ordenador pero PF decide usar el teclado como instrumento musical. Tendrá que esperar. Me voy a pasear con A. y su preciosidad de bebé, mientras que PF decide que por mucho que no camine todavía (se lo está tomando con calma el colega) prefiere el suelo que ir en brazos. Quien necesita un gimnasio teniendo a PF? 

12:20 Mientras me despido de A. en la puerta de mi casa, llama Sr. Marido. Que ya ha terminado la entrevista. Vuelvo al coche, meto niño, ato niño, le pongo el DVD para que no me la arme, me la arma igual. Me doy cuenta de que necesito urgentemente otra ducha, y solo han pasado 4 horas desde la anterior. Sr. marido me pregunta que si llegamos a tiempo, que el comercial de la mudanza tiene que estar al caer. Ay alma de cántaro, espera que te cuento... 

12:45 Cambio megapañal, hago la transferencia, reviso los mails, pido cita para Tarek en extranjería, llamo al abogado. Comemos. Quiero dormir pero tengo cosas que revisar, y esta tarde me espera un proveedor y una visita a Ikea. 

Y a todo esto, tengo un cumpleaños que organizar, para un PF que merece un cumpleaños bonito, y no una madre que a día de hoy no tiene ni puñetera idea de donde, como, cuando y con quien celebrarlo. No voy a montar la mundial, pero si me gustaría que cuando sea mayor, vea las fotos de su primer cumple y vea que sus padres al menos le pusieron una vela, una tarta y un mantel en condiciones. Ideas para madres desastres con el DIY para que mi hijo no sople su primera vela sobre un mechero? 

jueves, 23 de abril de 2015

Emprender


Creo que no es ningún secreto a estas alturas. En esta casa, por aquello de que comer es una necesidad bastante primaria, y lo de las clases de idiomas no nos va a dar como para pagarnos una jubilación, hemos decidido tirarnos a la piscina. Voy a emprender mi propio negocio. 

El qué, como y cuando os lo contaré en breve. Pero de momento, vengo a desahogarme. Porque eso de emprender suena super divertido, emocionante, "serás tu propia jefa", bla, bla, bla, bla. Emprender es, con diferencia, lo más estresante que he hecho en mi vida. Ni mudarme a Egipto. Si estoy ilusionada? Hace unos meses puede que si. A día de hoy solamente estoy muerta de miedo. 

Empecé las cosas con calma, buscando proveedores, buscando diseñadores, dándole mil vueltas a la idea. Pero como nada puede salir a la primera, hay proveedores que se caen, otros que llegan, diseñadores que te dejan tirada, y de repente te encuentras con qué tienes que abrir YA y tienes mucho hecho, pero te falta un huevo. Y así llevo yo desde el pasado martes. 

De repente, y gracias a encontrar a la diseñadora adecuada que me ha puesto las pilas, me veo eligiendo logotipos, visitando bancos, contratando un gestor, haciendo pedidos.... y flipando por el camino. 

Cada paso que doy me da un subidón de adrenalina tal, que parece que me hubiera metido Speed y subido el Everest al mismo tiempo. Pero a su vez me supone un estrés brutal, cada decisión me supone 4 tilas y muchas ganas de volver a fumar, me da la sensación de que si doy un paso en falso todo se irá a paseo. 

Nervios, miedo, mucho estrés, muchas ganas de estar en varios sitios a la vez, ese es mi día a día actualmente. Como ya os he pedido otras veces, cruzad los dedos por mi. 

jueves, 9 de abril de 2015

Una experiencia inolvidable


Salí de casa. No iba especialmente arreglada pero me sentía bien. Quería estar guapa, que ya tocaba. Cogí el coche, puse la música a todo volumen y disfruté del trayecto. Iba nerviosa porque no quería llegar tarde a mi cita. 

Llego, nos sobra algo de tiempo, damos un paseo. Cuando llegamos me siento extraña, hace mucho que no hago nada parecido. Charlamos un poco, le cuento mis expectativas, mi vida, mis planes. Parece que me entiende, conectamos, nos reímos... me siento a gusto. Su tacto es agradable, sus manos, aunque a veces me incomodan, me hacen sentir bien. 

Siento calor, me gusta. Me relajo, me distraigo, disfruto de la música de fondo, no recuerdo cuando fue la última vez que me sentí así. 

Toca volver a la acción. Sus manos sobre mi son una delicia, y aunque hay un momento en el que me duele, se que va a valer la pena una y mil veces. Si hasta lo echaba de menos. 

Llega el momento de la verdad. Toca, estira, mueve, revisa, define, vuelve a tocar... y a mi me va creciendo la sonrisa en la boca. Remata con un toque maestro que no puede ser mejor. Esto ha sido la leche. 

El sábado pasado pisé una peluquería por primera vez en un año. No me teñía ni me hacía las cejas en condiciones desde mi boda. La última vez que me corté el pelo fue en la semana 35 de embarazo y me hicieron un masacre que por suerte se arreglaron gracias a Madi y al paso del tiempo. 

Vuelvo a tener cejas. Vuelvo a mi pelo negro. Vuelvo a tener un corte en condiciones. Pasé 3 horas en soledad y relajada. Después de esto, yo me como el mundo. 

jueves, 2 de abril de 2015

El cuento se repite



Casualidades de la vida, todo esto empezó estando nosotros de vacaciones en Cairo. Fue una de esas cosas que te hacen plantearte si de verdad coger ese avión es una buena idea. Creo que nunca he hecho un vuelo Cairo - Madrid estando en paz conmigo misma. 

El caso es que esta vez la historia no va de mi, va de otra persona, llamémosla Z., y de su particular historia de terror. Nos conocemos por amigas comunes, pero nunca nos habíamos parado a charlar. Esa tarde, creo que venía yo del pediatra con PF, me mandó un mensaje diciendo que le habían contado que yo podría darle información sobre como conseguir el NIE para su marido. Me contó su historia, incluso más rocambolesca en algunos aspectos que la mía, pero con muchos elementos comunes: Una embajada que en vez de informarte de la verdad te cuenta otra película, el susto cuando llegas a España, la desinformación, los malos modos.... Cuando me iba contando lo que les había pasado nada me sorprendía pero todo me indignaba. Porque si había algo común en nuestras historias era la desesperación, la frustración, la rabia, el miedo, la incertidumbre... y el pensar que no vamos a poder vivir en NUESTRO país y nos vamos a ver obligadas a marcharnos porque nuestros maridos no pueden tener una residencia. 

 Esa misma noche le mandé un email larguísimo, contándole todo mi proceso, las opciones que tenía, cuales eran los papeles más difíciles de conseguir.... y sobre todo traté de mandarle ánimo, mucho ánimo, y tranquilidad. Que supiera que lo iba a conseguir. Que ella incluso lo tenía más fácil que yo, ella tiene una niña bastante mayor que el mio, yo tuve que esperar 5 meses hasta que naciera. Fue como retroceder 7 meses y verme a mi misma de nuevo, dolida, desesperada y nerviosa. 

Según iba avanzando me iba contando su proceso, a veces tropezaba con las mismas piedras, pero por suerte siempre teníamos una solución. Luego empezaron los problemas nuevos, pero la experiencia es un grado y la seguridad también, así que nada que no se pudiera resolver. Y llegó el día de entregar los papeles. 

Anoche me escribió para contármelo. Que la chica que les recogió los papeles le dijo que para el NIE por arraigo familiar también había que presentar medios económicos. Z., que ya sabe muy bien como va esto, le dice que no es cierto. Y que una amiga la ha asesorado bien. Le contestan que no hay que fiarse de amigas si no de ellos. Ella insiste. Lo comprueban. Vaya, va a resultar que Z. tiene razón. Le coge los papeles, pagan las tasas, todo correcto. Z. comenta lo injusta que es esta ley. La señora le contesta que no, que es una ley fantástica, que hay mucho matrimonio falso, y que si por ella fuera a muchos no les aceptaba ni los papeles. Que ella ha visto muchas cosas. 

Yo he visto como a mi marido le negaban la asistencia sanitaria por no tener papeles. He visto como era un ciudadano ilegal que podía ser detenido en cualquier momento, aunque estuviera casado con una española. He visto como perdía oportunidades laborales. He visto como lloraba mi hijo de 7 semanas cuando me tuve que ir a trabajar, porque si no no entraban ingresos. He visto como nos han tratado como mierda en comisarías de extranjería, y como cambian de actitud cuando hay un español delante. He visto la desesperación, la incertidumbre, el dolor y la injusticia que produce esta ley. He visto que no evita absolutamente nada, solo necesitas alguien con un trabajo dispuesto a hacer dinero. Es una ley que solo pone trabas a los que un día nos fuimos a otro país a trabajar. 

Tarek tiene que renovar en 4 meses y yo ya tengo pesadillas, literalmente. Lo pienso y solo quiero llorar. 

Señora, si a usted esta ley le parece estupenda, usted a mi me parece un poco hija de puta. 

Estoy hasta las narices de que una ley injusta le joda la vida a un montón de españoles cada día, solo porque se enamoraron de alguien que nació a unos cuantos kilómetros de aquí. 

lunes, 30 de marzo de 2015

Nonabox de febrero

De febrero casi ya en abril, pero en fin, es lo que tiene haber sido atacada por Murphy y sus virus, que le vamos a hacer. La caja Nonabox de febrero es... ambigüa. Según tus circunstancias puede ser la mar de útil. 

Nestlé - Leche de continuación:


Para las madres que usan leche artificial obviamente es un producto genial, porque no son baratas y es algo a lo que van a dar uso seguro. 

Bepanthol - Crema antiestrías: 


Idem, creo que hay pocas madres que no den uso a una crema antiestrías en algún momento del embarazo o post parto. Las mías por suerte han desaparecido, pero oye, siempre le viene genial a una amiga embarazada. 

Nivea - Crema Q10 plus antiarrugas:


Esto es una de las cosas que a mi siempre viene bien, porque reconozco que para lanzarme a probar cremas soy muy muy vaga. Ahí la tengo, nos miramos de vez en cuando, pensando si finalmente seré yo la que la abra o me la robará mi madre antes. 

Smileat - Potito ecológico: 



Potito ecológico de manzana y naranja, sin azúcares, conservantes o espesantes añadidos. El bote es bastante grande, así que para un bebé creo que incluso da para 2 o 3 veces. PF no se ha comido un potito en la vida y finalmente decidimos no desperdiciarlo intentándolo (iba a acabar de champú) y se lo dimos a alguien que si lo necesitaba, pero si tuviera que darle un potito, con este si lo hubiera intentado. 

Snazaroo - Maquillaje para niños:


Mi piel superalérgica a un montón de cosas agradece que sea para niños porque... lo pienso usar yo!!! Solo necesito una escusa deportiva para ponerme en modo friki y pintarme la cara, no lo dudéis. Y si PF se deja, también. 

Avent - Biberón: 



Complemento perfecto para la leche de continuación que trae la caja. Como dije, para las madres que le dan uso, es la mar de útil. Yo este biberón ya lo tenía e incluso lo he probado, pero ya sabéis que PF insiste en el envase original, no es nada personal. 

Nasalmer - Aspirador nasal: 


Cuando recibí el anterior escribí la una maravillosa declaración de intenciones hablando sobre que yo nunca usaría este cacharro. Pues muy bien, yo me mantengo en mis trece, pero Sr.Marido, aterrorizado por subirse a un avión con un niño moqueando, le faltó tiempo para sacarlo de la caja. Este nuevo modelo que ha sacado Nasalmer también lo ha probado poco después de que nos llegara, y dice que le gusta más que el anterior. 

Y hasta aquí la caja de febrero. Como ya he dicho, productos útiles para un gran número de madres, si usas leche de continuación, entre la leche, el biberón y el potito ya tienes 3 productos que usas seguro. 

Os recuerdo que podéis suscribiros a Nonabox con un 10% de descuento pinchando aquí y usando el código NUBEAZUL. 

viernes, 27 de marzo de 2015

10 meses, o de como mi hijo se convirtió en un miniterrorista



Cuando yo era niña, solía pasar el rato escuchando música, leyendo libros y jugando sola. Jamás he intentado meter los dedos en un enchufe, jamás he intentado beberme el detergente, jamás me he dado con el pico de una mesa. He tenido una infancia tan tranquila, que los únicos puntos que me han dado en la vida fueron los que me dieron en la operación de apendicitis con 19 años. Nunca me he roto un hueso, lo más chungo que he tenido han sido esguinces. Vamos, que a mi madre no la conocían en urgencias. 

Tarek en cambio decidió intentar hacer salto de trampolín dentro de su bañera cuando tenía 4 años. Con 5 quiso saber lo que pasaba si quemaba un montón de algodón en el baño. Poco después, su hermano le convenció de que podía volar, y estuvo a punto de saltar por el balcón para comprobarlo. Con 8 años le dieron más de 30 puntos en la frente. Con 10, se pegó tal bofetón contra un balacín que necesitó cirugía para reconstruirle la cara. Se ha roto 3 huesos y dislocado un hombro. 

Hoy no vengo a contaros cuanto pesa ni cuanto mide el enano, principalmente porque no tengo ni idea. Hoy vengo a llorar. Mi hijo ha sacado mi pelo y mis ojos, pero en lo que se refiere al espíritu aventurero.... ha salido a su padre. Estoy acojonada.

Yo aposté a que con 10 meses el colega ya habría empezado a andar. Por mi bien y por el del resto de la humanidad, me equivoqué. No anda, ni falta que le hace. Si tiene prisa por alcanzar algo gatea a la velocidad del rayo. Si ese algo está en alto tiene 3 opciones: Ponerse de puntillas, subirse a la caja donde guardamos sus juguetes, o escalar. Si, hace un par de días también sabe escalar. Todo un mundo al alcance de las destructivas manitas de mi enano. Soy muy feliz. 

De todas formas, no hay mal que por bien no venga, que no solamente nos ha desvelado a quién se parece, ni sus habilidades físicas, si no que también nos ha ido dando pistas sobre sus intereses futuros. 

- Ya sabemos que si fuera músico, sería batería. No solo porque lo primero que haga con cualquier objeto sea golpearlo contra el suelo, ni porque se muera de risa si hago ritmos dando palmas. Lo que nos ha dado la pista definitiva ha sido que uno de sus juguetes favoritos sean los platos de los perros. Ha aprendido a lanzarlos dándoles efecto para que rueden al caer y así hagan más ruido. Los perros definitivamente se han refugiado en nuestro dormitorio. 

- También sabemos que le va a gustar eso de colaborar con las tareas de la casa. Porque no hay nada más divertido y atrayente que el lavavajillas. Hemos descubierto que la puerta aguanta 10 kilos, porque PF se sube a ella, y saca absolutamente todos los cubiertos que pille a mano. Yo quiero pensar que me está ayudando a sacarlo. 

- Es tan sumamente colaborador, que también quiere ayudarme a limpiar el baño. No hay nada más divertido que el retrete, y sobre todo, que tirar de la cadena. Hoy creo que también ha querido ayudarme a limpiar, porque le he pillado con la taza abierta y mi ropa interior en la mano. Supongo que no encontraba la bayeta. 

- La escoba, y sobre todo los montones de pelos recién barridos son un manjar difícil de resistir. 

- Por seguir mirando el lado positivo, sabe gatear por encima de la cama, subirse a la mesilla y bajar la persiana. Por si se me olvida antes de ir a dormir. 

- El agua de la ducha le da un miedo horroroso, pero la del cuenco de los perros.... pasión y devoción es lo que siente por ella. Eso, o intenta decirme que tengo que fregar más el suelo,  

- Los libros que han sobrevivido a 5 de sus primos han tardado menos de un mes en ser destruidos por sus manitas. 

- Lleva un par de semanas avisándome de que tengo que hacer cambio de armarios, con la sutil técnica de abrir mis cajones y sacar todos mis jerseys. 

- También ha encontrado el cajón de las cacerolas y disfruta dando conciertos con ellas. 

- Suerte que solo hay un enchufe en uso en toda la casa a su alcance, y lo tengo controlado, porque no entiendo como una cosa pequeña y blanca puede llamarle tanto la atención a un niño. 

Que oye, dentro de lo que todo esto supone, no me quejo. Que el chaval también ha sido rápido aprendiendo, y ya entiende perfectamente cuando le digo que eso no se puede tocar porque se va a electrocutar / se va a abrir la cabeza / se va a cortar / necesito esa ropa / pongaaquílaopciónquecorresponda. Pero oye, una cosa es que lo entienda y otra que le mole. Ya ha desarrollado un eeeeeeeh quejicoso que suena totalmente adolescente y que, si supiese articular palabras, diría sin ninguna duda "joe mamá, ya te vale, siempre cortando el rollo". 

En fin, que el niño ha salido al padre. Pese a ello, yo pretendo cumplir mi objetivo, que es simplemente no tener que llevarle a dar puntos hasta que cumpla los 18. Tarek rueda de la risa cada vez que lo menciono. Ya veremos quien acierta, ya... 

miércoles, 25 de marzo de 2015

De hornos, médicos, enfermos y una madre que se va de fiesta


Que título más largo me ha quedado, la madre del cordero. Pero es que hubo tela, mucha tela. Esta es la historia de como, tras año y medio de exilio, un embarazo y 10 meses de crianza, con todo en contra, conseguí irme de fiesta y no morir del todo en el intento. 

Miércoles 11 de marzo:

15h: Sr.Marido, PF y yo nos subimos a un AVE en dirección Barcelona. Voy a hablar de psoriasis en unas jornadas farmacéuticas, así que no tendré mucho tiempo para hacer turismo, pero espero poder ver al menos el mar y que Tarek disfrute de Barcelona. 
Nuestra primera preocupación es que los viajeros de preferente no nos tiren del tren en marcha por subirnos con un miniterrorista que ese mismo día cumple 10 meses. 

17:30h: Llegamos a Barcelona después de un viaje en el que PF se portó genial, nadie quiso matarnos, y yo pude hasta dormir y leer. Que vivan los trenes y que viva el espacio enorme de los asientos en clase preferente. 

18:30h: Terminamos el check in en el hotel. Tengo una cena a las 8. Ni de coña me da tiempo a ver el mar. Cambiamos plan turístico por cervezas en un bar.

19:00h: Tomándome mi caña 0,0 con limón soy consciente de que me estoy acatarrando. Mando a Tarek a una farmacia, y decidimos volvernos al hotel, a ver si puedo encontrar a Murphy por el camino y darle 2 hostias por inoportuno. 

20:00h: Vestida y perfumada me planto en la cena. Consigo cenar sin un niño que me tire trozos de pan, con una conversación adulta y una comida estupenda. Tarek, que estaba en la habitación con el enano, también tuvo un rato bastante satisfactorio. 

22:30h: Vuelvo a la habitación. Paracetamol y a dormir. 

Jueves 12 de marzo:

4:00h: Me despierto con el dolor de garganta de mi vida. 

6:00h: Sigo despierta con los ojos tipo buho y preguntándome como narices pienso hablar en un escenario con la garganta como la tengo. 

9:15h: Lo bueno de estar rodeada de médicos es que alguno te pasa algo para poder abrir la boca sin morir de dolor. 

11:00h: Gracias a la pastilla milagrosa, he conseguido hablar de lo que tenía que hablar sin morir de dolor, y sin decir demasiadas barbaridades. Me siento satisfecha. 

11:30h: Vuelvo a mi habitación. Me encuentro un niño llorando y un padre desesperado que obviamente no se ha ido a turistear. A tomar por culo mi buen humor. 

12:00h: Damos un paseo por el jardín del hotel. A Tarek le ataca un cisne. 

12:15h: Nos vamos a la estación de Sants. Tarek expresa que le gusta mucho más Barcelona que Madrid. Y eso que solo ha visto la ciudad desde el coche. El viaje en Ave igual de bien, gracias. 

21:00h: Tras llegar a Madrid, irme pitando a dar una clase, volver a casa, irme a recoger a los perros, volver a mi casa de nuevo, y cuidar a PF sola hasta que llegó Tarek, solo me quiero morir. 

Viernes 13 de marzo:

22:00h: Hemos sobrevivido a un día de clases non stop desde las 11 de la mañana hasta las 21:00h. Decidimos que nos merecemos unas pizzas para cenar. Cuando ya las hemos sacado del horno, PF toca la puerta y se pone a llorar. La mano no está roja, parece que no es nada. Cena tranquilamente. 

23:30: Tras una hora de lloros intermitentes, me lo llevo al centro de salud. Que qué le pasa al niño? Pues no tengo ni idea, pero o le he pegado las anginas o se ha quemado la mano. El celador me mira con cara de "ya tenemos a la madre primeriza histérica que trae al niño porque llora". 

Ven al niño. "A lo mejor son los dientes" Pues mire, no, el niño no llora así por los dientes. Al volver a mirar la mano, tiene 3 ampollas como 3 soles. Pues va a ser que si se había quemado. Le vendan la mano entera, parece una pezuña de burrito. 


Sábado 14 de marzo:

9:00h: Niño con la mano vendada, padre con dolor de oídos y de garganta, madre con voz de camionero y garganta cual estropajo. Creo que está claro quien NO se va de concierto hoy. 

19:00h: Justo cuando están abriendo las puertas de la sala en el concierto que yo me voy a perder, me llevo al niño al centro de salud a hacerle una cura, tal como me dijeron. 

Al quitarle la venda, casi no quedan ampollas. Le ponen un vendaje bastante menos aparatoso. El enano no se queja de dolor. 

20:00h: Después de 200000 millones de "Hazelfavordevestirteylargartedeunavez" por parte de Tarek, me pongo mis vaqueros, unos tacones (bajos, estoy desentrenada) y mi chaqueta de cuero (no me cierra, pero que más da) y me piro. No me lo puedo creer. 

21:00h: He aparcado el coche en la calle en un sitio enorme sin dar mi vueltas. He llegado al concierto antes de que empiece. Me he encontrado a una amiga agobiadísima vendiendo merchandising y me he metido a ayudarla. Que si, que ya se que no vengo de concierto a currar, pero es que yo en las mesas de merchan me lo paso genial. 

21:30h: Me dan el relevo y me voy a la primera fila a pasármelo bien. Y eso es exactamente lo que hago, pasármelo de puta madre. 

23:00h: Tras cantar, bailar, volver a vender merchan, saludar a un montón de gente que no veía desde que me fui y perder la voz por el camino, me voy a mi casa. Mañana voy a flipar, pero hoy me lo he pasado MUY bien. 

23:30h: Llego a casa. PF dormido, no me ha echado de menos. Yo con un subidón brutal. Tarek se descojona cuando me ve entrar haciéndole señas y hablando en susurros. La voz se quedó en algún sitio entre la calle Princesa y mi casa. 

15 de marzo:

ME QUIERO MORIR. No puedo hablar y encima parece ser que he pillado una conjuntivitis. Pero valió la pena. 

16 de marzo: A las 8 de la mañana, la familia al completo pasa revisión en el centro de salud. Cura en los dedos para el enano, una semana de antibiótico para el Sr. marido y para mi. 

Conclusión final: Mi noche de fiesta ha supuesto 10 días de hospital de campaña, una semana de pastillas, mucho estrés, ha necesitado un poco de suerte pero....

QUE ME QUITEN LO BAILADO. QUIERO MÁS. 

lunes, 16 de marzo de 2015

Hospital de campaña


El plan:
Ir a Barcelona el miércoles tarde porque tenía una charla el jueves. Aprovechar la tarde del miércoles para hacer turismo. El sábado, ir a un concierto que me apetecía mucho. Pasar el domingo en el parque en modo happy family. 

La realidad:
Pillé anginas en el AVE. La sesión de turismo quedó reducida a una cerveza con limón (sin tapa) en frente del hotel. La conferencia bien, gracias a pastillas varias. El viernes definitivamente caemos como moscas. El sábado, apurando las últimas fuerzas, me voy al concierto. El Karma, que es así de puñetero, me ha devuelto mi noche de fiesta en forma de voz de camionero. Tras una visita de TODA la familia al centro de salud esta mañana, tenemos diagnóstico. 

PF sigue con los dedos vendados tras quemarse con la puerta del horno. El rasguño del ojo que no sabemos de donde ha salido evoluciona favorablemente. 

Tarek tiene faringitis, que lo lleva bien, pero la otitis media que se ha pillado le tiene bien jo%&do. 

Yo tengo placas en la garganta y una fantástica conjuntivitis. Por si no lo sabéis, le tengo una fobia brutal a los colirios en los ojos. Tras una noche en la que PF durmió del tirón, yo llevo 2 sin dormir por la tos de los coj$%es

Soy la mar de feliz. Cuando resucite os cuento la noche de juerga. 

martes, 10 de marzo de 2015

Y yo, donde quedo?


Si hay una cosa que me cabrea desde que me quedé embarazada es que tenemos monotema en el blog. Y oye, que a mi me gustará mucho hablar de PF, pero no solo de bebés vive el hombre. Me encantaría contaros aventuras de Murphy y cosas similares, pero es que ni para Murphy tengo tiempo. Que no me oiga que la arma. 

Haciendo recuento, tengo un bebé, un piso (pequeño, pero con 2 perros que lo llenan todo de pelos), una mudanza pendiente (si, seguimos en ello. Por suerte, vamos definiendo el criterio de búsqueda), 2 formaciones en pleno apogeo, un proyecto en ciernes, un blog, un trabajo (que son pocas horas pero hay que hacerlas) y un marido al cual le gusta verme la cara de vez en cuando. Que cuando fue la última vez que me senté a no hacer nada? No me acuerdo. 

Tampoco recuerdo la última vez que vi una peli del tirón, ni la última vez que me di un baño caliente, ni la última vez que me hice las cejas en condiciones (solo hago apaños). La última vez que me corté el pelo fue cuando fui a visitar a Madi, teniendo PF 2 o 3 meses. La última vez que leí una novela fue "Los renglones torcidos de Dios" estando embarazada, y la última vez que me teñí el pelo fue en mi boda. No miento si digo que el último momento de ocio que tuve fue en Cairo. 

No me quejo demasiado, porque mola. Las formaciones me gustan, el trabajo no está mal, mi proyecto creo que va a estar bien y el blog siempre me ha dado alegrías. Mi marido es un santo y mi hijo también. Lo de la mudanza si que me tiene frita, a ver si encontramos algo pronto. 

El caso es que entre tanto "manda mails - limpia - juega con el enano - da teta - estudia" me empieza a faltar un rato para mi. Son 10 meses de crianza más 9 de embarazo en los que o bien he estado demasiado enferma como para salir, o demasiado ocupada en mi bebé. Y antes del embarazo no me pongo a contar, pero ya sabéis que con todo lo que pasó en Egipto tampoco es que estuviéramos para fiestas. En fin, que me empieza a pesar. 

Empiezo a tener ganas de tomarme un café en paz con una amiga. PF no me molesta, pero si que me agobia mucho estar pendiente de que no tire un vaso o similar, así que la opción es o buscar un sitio donde pueda jugar (chungo) o dejarle en casa. Y también tengo ganas de algún concierto, de ser por un rato Drew a secas y no solamente Drew mamá. Cuando salgo con el niño generalmente las conversaciones acaban girando en torno a él y por muy mono que sea, a veces me apetece hablar de cosas de adultos. 

Se que la solución es fácil, basta con dejar al niño con su padre o su abuela y salir. Pero me cuesta, me cuesta mucho. Por un lado pienso que hacerlo me vendrá bien, por otro, yo me puse como propósito no separarme de él (más que para trabajar) hasta mínimo el año, y queda tan poquito que me siento algo egoísta por no poder "aguantar". Por otro lado, si incluso a veces cuando me voy a trabajar me siento angustiada... como me voy a sentir si me marcho por un "capricho"?

Me he propuesto hacerlo más pronto que tarde, pero la culpa (Oh! La culpa! El sentimiento favorito de las madres!) me corroe. A veces, cuando tengo que conducir hacia el trabajo (hay uno de los cursos que me pilla a media hora de casa) pongo la música a todo volumen en el coche y vuelvo a casa como nueva, pero no puedo dejar de pensar en las ganas que tengo de poder disfrutar sin estar metida en el coche. Luego llego a casa, PF se me tira a los brazos y yo pienso que debería conformarme con ese rato de relax y no pedir más. 

Se que el hecho de estar tan ocupada es algo voluntario, y como ya he dicho lo disfruto, pero a veces pienso que donde me he quedado yo, yo misma en mi mismidad, y que si no debería recuperar un poco de esa Drew que fui y que se fue diluyendo al ritmo que me crecía la tripa. Si es que al final hasta voy a echar de menos a Murphy... 

Y vosotras? Cuando empezasteis a sentiros un poco más "vosotras"?

miércoles, 4 de marzo de 2015

Yo no soy una esclava


Si, estoy protestona y voy de polémica en polémica, que le vamos a hacer. Pero es que últimamente las cosas me pueden. Supongo que antes, cuando vivía más tranquila, podía pasar de casi todo, pero ahora que además de estar agotada, me paso el día peleando por tener una vida un poco mejor... pues supongo que las cosas me afectan más. 

Hace muchos años, cuando era niña, yo quería ser periodista. Quería viajar, quería escribir, quería tener una vida intensa. Me veía en un periódico, preferiblemente en internacional o en investigación, dando grandes noticias. Imaginaba una Drew más mayor pero con los mismos vaqueros, las mismas converse, y las mismas pocas ganas de depender de nada ni de nadie. Siempre me he imaginado trabajando y libre.

Hubo una época, cuando compaginar trabajo y estudios me permitió dedicarle más al trabajo que a la uni, en la que lo hice. No en el sector en el que yo me había imaginado, pero mi trabajo en el mundo de la música me gustaba. Me mantenía activa, disfrutaba, era un trabajo variado y sobre todo, muy absorbente. He trabajado noches, fines de semana, he tenido que volver al estudio un sábado por la tarde y he llegado a dormir en el suelo. Lo he disfrutado mucho. También me he estresado, agobiado, desesperado, y he deseado con todas mis fuerzas descansar o tomarme unas vacaciones. Todo tiene sus pros y sus contras, y no tengo claro cuando se inclinó la balanza hacia uno de los lados.

Creo que fue evolucionando poco a poco. Cuando tuve claro como funcionaba el mundo del periodismo una vocecilla interna empezó a decirme que el tiempo libre vale oro. Cuando decidimos buscar a PF y no teníamos intención de volver a España yo hablaba de las 16 semanas de baja como un lujo (en Egipto no hay). Semanas antes de parir, recuerdo decirle a mi jefa que no se preocupara, que a las 6 semanas yo volvía a trabajar sin problemas porque total, solo eran un par de horas. Y cuando llegó el momento, la angustia fue horrible. Solo una hora de separación de esa cosita pequeña que me necesitaba tanto era la mayor de mis pesadillas.

Esa ha sido realmente mi esclavitud. El verme obligada a salir de mi casa a trabajar, en vez de poder quedarme con mi hijo, que era lo que necesitábamos ambos en ese momento. Esclavitud es no tener libertad para elegir y yo no la he tenido. Yo he salido de casa a trabajar porque no me quedaba otra. Mi marido sale y lo disfruta. El, cuando se marcha, no piensa si su hijo tendrá hambre o si estará llorando. Claro que le echa de menos, claro que quiere volver a casa, pero sabe que su hijo está con su madre y que no le va a faltar de nada. Yo, como a día de hoy no me puedo desenroscar las tetas, me pregunto mil veces si necesitará algo.

Yo no quiero guarderías. No tengo hijos para que me los cuiden otros, los quiero cuidar yo. No quiero bajas insuficientes de 16 semanas. Tampoco quiero que me quiten los trabajos a tiempo parcial, porque si se trabajara fuera de casa prefiero estar 4 o 5 horas trabajando y volver a comer con mi hijo, en vez de dejarle también parte de la tarde. Quiero opciones que me permitan conciliar de verdad, como por ejemplo incentivar el teletrabajo (que puede funcionar muy bien, y lo digo tras varios años de experiencia), o la flexibilidad horaria. Quiero tener facilidades para crear mi propia empresa, y que me ayuden con los pagos de la seguridad social. Eso es para mi la libertad. Libertad para no perderme la infancia de mi hijo, para no arrebatarle la figura de apego que necesita tener a su lado, y para no morirme de hambre. Quiero poder elegir.

Es duro, y a veces se me hace cuesta arriba. Cargo con PF, con la casa, con tareas varias, con 2 formaciones y con varias horas de clases a la semana. A veces me gustaría tener más tiempo libre, me gustaría poder salir sola, me gustaría parecerme un poco más a la Drew de los conciertos y el trabajar a cualquier hora. Pero luego pienso en PF, y en su cara cuando entro por la puerta, y me doy cuenta de que las cosas son muy relativas. Que esto dura muy poco tiempo, y no vuelve. Los trabajos, las oportunidades, la vida social... esa siempre va a estar ahí.

El caso es que esta soy yo, estos son mis deseos, mis metas y mi forma de ver la crianza de mi hijo, No tiene que coincidir con la del resto de madres. Quien quiera volver al trabajo a las 16 semanas, o incluso a las 6, sin duda que lo haga. Porque lo que para mi es esclavitud para ellas es libertad, y lo que a mi me quita el sueño ellas lo esperan como agua de mayo. Y eso se tiene que respetar tanto como mi deseo de quedarme en casa.

Por eso, a las pseudofeministas que escribieron esto, les digo que por favor, no me llamen imbécil a la cara. Que yo no estoy esclavizada por cuidar a mi hijo, yo estoy esclavizada porque me tengo que separar de él para no acabar en la calle. Que sus guarderías se las queden para ellas, y que por dios no me quiten los contratos a tiempo parcial. Que yo no quiero ser como un hombre, no quiero su papel. Quiero que me dejen desempeñar el mío, el de mujer, el de madre que quiere, libre y voluntariamente, dedicar unos años de su vida al cuidado de su hijo. Que me ayuden a ganarme el pan sin separarme de él, que aumenten nuestras bajas ridículas, que nos ayuden a explicar a la sociedad que una mujer que se dedica a sus hijos es igual de válida e igual de valiosa que la que alcanza con gran esfuerzo su puesto soñado en su carrera laboral. Que no somos tontas, que sabemos hacer más cosas que cambiar pañales, que hay muchas formas de conciliar ambas facetas. Solo hacen falta ganas.

Yo quiero estar con mi hijo. Y tengo mil ideas en la cabeza para nuestro futuro. Lo que quiero es ayuda para que podamos hacerlas realidad juntos. Tan difícil es ayudarnos a conseguir eso?