jueves, 23 de abril de 2015

Emprender


Creo que no es ningún secreto a estas alturas. En esta casa, por aquello de que comer es una necesidad bastante primaria, y lo de las clases de idiomas no nos va a dar como para pagarnos una jubilación, hemos decidido tirarnos a la piscina. Voy a emprender mi propio negocio. 

El qué, como y cuando os lo contaré en breve. Pero de momento, vengo a desahogarme. Porque eso de emprender suena super divertido, emocionante, "serás tu propia jefa", bla, bla, bla, bla. Emprender es, con diferencia, lo más estresante que he hecho en mi vida. Ni mudarme a Egipto. Si estoy ilusionada? Hace unos meses puede que si. A día de hoy solamente estoy muerta de miedo. 

Empecé las cosas con calma, buscando proveedores, buscando diseñadores, dándole mil vueltas a la idea. Pero como nada puede salir a la primera, hay proveedores que se caen, otros que llegan, diseñadores que te dejan tirada, y de repente te encuentras con qué tienes que abrir YA y tienes mucho hecho, pero te falta un huevo. Y así llevo yo desde el pasado martes. 

De repente, y gracias a encontrar a la diseñadora adecuada que me ha puesto las pilas, me veo eligiendo logotipos, visitando bancos, contratando un gestor, haciendo pedidos.... y flipando por el camino. 

Cada paso que doy me da un subidón de adrenalina tal, que parece que me hubiera metido Speed y subido el Everest al mismo tiempo. Pero a su vez me supone un estrés brutal, cada decisión me supone 4 tilas y muchas ganas de volver a fumar, me da la sensación de que si doy un paso en falso todo se irá a paseo. 

Nervios, miedo, mucho estrés, muchas ganas de estar en varios sitios a la vez, ese es mi día a día actualmente. Como ya os he pedido otras veces, cruzad los dedos por mi. 

jueves, 9 de abril de 2015

Una experiencia inolvidable


Salí de casa. No iba especialmente arreglada pero me sentía bien. Quería estar guapa, que ya tocaba. Cogí el coche, puse la música a todo volumen y disfruté del trayecto. Iba nerviosa porque no quería llegar tarde a mi cita. 

Llego, nos sobra algo de tiempo, damos un paseo. Cuando llegamos me siento extraña, hace mucho que no hago nada parecido. Charlamos un poco, le cuento mis expectativas, mi vida, mis planes. Parece que me entiende, conectamos, nos reímos... me siento a gusto. Su tacto es agradable, sus manos, aunque a veces me incomodan, me hacen sentir bien. 

Siento calor, me gusta. Me relajo, me distraigo, disfruto de la música de fondo, no recuerdo cuando fue la última vez que me sentí así. 

Toca volver a la acción. Sus manos sobre mi son una delicia, y aunque hay un momento en el que me duele, se que va a valer la pena una y mil veces. Si hasta lo echaba de menos. 

Llega el momento de la verdad. Toca, estira, mueve, revisa, define, vuelve a tocar... y a mi me va creciendo la sonrisa en la boca. Remata con un toque maestro que no puede ser mejor. Esto ha sido la leche. 

El sábado pasado pisé una peluquería por primera vez en un año. No me teñía ni me hacía las cejas en condiciones desde mi boda. La última vez que me corté el pelo fue en la semana 35 de embarazo y me hicieron un masacre que por suerte se arreglaron gracias a Madi y al paso del tiempo. 

Vuelvo a tener cejas. Vuelvo a mi pelo negro. Vuelvo a tener un corte en condiciones. Pasé 3 horas en soledad y relajada. Después de esto, yo me como el mundo. 

jueves, 2 de abril de 2015

El cuento se repite



Casualidades de la vida, todo esto empezó estando nosotros de vacaciones en Cairo. Fue una de esas cosas que te hacen plantearte si de verdad coger ese avión es una buena idea. Creo que nunca he hecho un vuelo Cairo - Madrid estando en paz conmigo misma. 

El caso es que esta vez la historia no va de mi, va de otra persona, llamémosla Z., y de su particular historia de terror. Nos conocemos por amigas comunes, pero nunca nos habíamos parado a charlar. Esa tarde, creo que venía yo del pediatra con PF, me mandó un mensaje diciendo que le habían contado que yo podría darle información sobre como conseguir el NIE para su marido. Me contó su historia, incluso más rocambolesca en algunos aspectos que la mía, pero con muchos elementos comunes: Una embajada que en vez de informarte de la verdad te cuenta otra película, el susto cuando llegas a España, la desinformación, los malos modos.... Cuando me iba contando lo que les había pasado nada me sorprendía pero todo me indignaba. Porque si había algo común en nuestras historias era la desesperación, la frustración, la rabia, el miedo, la incertidumbre... y el pensar que no vamos a poder vivir en NUESTRO país y nos vamos a ver obligadas a marcharnos porque nuestros maridos no pueden tener una residencia. 

 Esa misma noche le mandé un email larguísimo, contándole todo mi proceso, las opciones que tenía, cuales eran los papeles más difíciles de conseguir.... y sobre todo traté de mandarle ánimo, mucho ánimo, y tranquilidad. Que supiera que lo iba a conseguir. Que ella incluso lo tenía más fácil que yo, ella tiene una niña bastante mayor que el mio, yo tuve que esperar 5 meses hasta que naciera. Fue como retroceder 7 meses y verme a mi misma de nuevo, dolida, desesperada y nerviosa. 

Según iba avanzando me iba contando su proceso, a veces tropezaba con las mismas piedras, pero por suerte siempre teníamos una solución. Luego empezaron los problemas nuevos, pero la experiencia es un grado y la seguridad también, así que nada que no se pudiera resolver. Y llegó el día de entregar los papeles. 

Anoche me escribió para contármelo. Que la chica que les recogió los papeles le dijo que para el NIE por arraigo familiar también había que presentar medios económicos. Z., que ya sabe muy bien como va esto, le dice que no es cierto. Y que una amiga la ha asesorado bien. Le contestan que no hay que fiarse de amigas si no de ellos. Ella insiste. Lo comprueban. Vaya, va a resultar que Z. tiene razón. Le coge los papeles, pagan las tasas, todo correcto. Z. comenta lo injusta que es esta ley. La señora le contesta que no, que es una ley fantástica, que hay mucho matrimonio falso, y que si por ella fuera a muchos no les aceptaba ni los papeles. Que ella ha visto muchas cosas. 

Yo he visto como a mi marido le negaban la asistencia sanitaria por no tener papeles. He visto como era un ciudadano ilegal que podía ser detenido en cualquier momento, aunque estuviera casado con una española. He visto como perdía oportunidades laborales. He visto como lloraba mi hijo de 7 semanas cuando me tuve que ir a trabajar, porque si no no entraban ingresos. He visto como nos han tratado como mierda en comisarías de extranjería, y como cambian de actitud cuando hay un español delante. He visto la desesperación, la incertidumbre, el dolor y la injusticia que produce esta ley. He visto que no evita absolutamente nada, solo necesitas alguien con un trabajo dispuesto a hacer dinero. Es una ley que solo pone trabas a los que un día nos fuimos a otro país a trabajar. 

Tarek tiene que renovar en 4 meses y yo ya tengo pesadillas, literalmente. Lo pienso y solo quiero llorar. 

Señora, si a usted esta ley le parece estupenda, usted a mi me parece un poco hija de puta. 

Estoy hasta las narices de que una ley injusta le joda la vida a un montón de españoles cada día, solo porque se enamoraron de alguien que nació a unos cuantos kilómetros de aquí.