viernes, 13 de noviembre de 2015

Gané



Cuando vinimos a España, si alguien me llega a decir que iba a tardar 25 meses en legalizar a mi marido, hubiera pensado que me estaban gastando una broma. 

La historia ya la sabéis, y es cierto que finalmente conseguimos un NIE temporal por un año, por padre de un niño español. Pero no es el que le correspondía, renovar cada año no era una opción (es un pastizal entre tasas y abogados), e incluso Tarek perdió una oferta laboral porque "tu NIE dura poco". 

En mayo, cuando yo ya fui oficialmente autónoma y la tienda estaba a punto de abrir, decidimos empezar el proceso para pedir el NIE por familiar de ciudadano comunitario, que es el que realmente le corresponde, y que dura 5 años. Conseguimos cita para el 11 de junio, el mismo día que inauguramos la tienda, y pese a que en Madrid caía el diluvio universal y que nos echaron de la comisaría porque "el niño llora y molesta" (una hora de coche, una hora de espera... como para no llorar), ese tenía que ser un gran día. Todos los papeles entregados, en 20 días más o menos tenéis la resolución. 

Lo que llegó a casa no fue la resolución, fue una petición de extranjería de ampliar la documentación. Perfecto, mi abogado me saca otro certificado de matrimonio del registro civil, el asesor me hace la declaración trimestral de IVA más rápida de la historia, y se supone que con eso tenemos todo solucionado. El 3 de agosto, a 2 días de que a Tarek le caducara el NIE que ya tenía, tenemos notificación. NIE denegado por falta de documentación. 

Lloré, grité, pedí ayuda donde supe, llamé mil veces al abogado, y hasta a extranjería, donde muy amablemente me dijeron que si eso ponía es que algo faltaba, y que para saber qué era exactamente me esperara a la carta que te mandan. Y que si la carta tarda un mes y a mi me urge, que me joda. Todo muy bonito. 

La carta "solo" tardó 10 días. Que la documentación del matrimonio no es válida. Es decir, un papel del registro civil español, sellado por triplicado, no es válido. Mi abogado presenta una alegación, demostrando que el papel es perfectamente válido y está entregado en plazo. Entre tanto, a esperar. Y como Tarek está sin NIE, toca renovar el que tiene. La broma se llama 100 euros en tasas, así que toca cruzar los dedos y esperar a que aprueben la alegación antes de que me toque pagar por un NIE que ni queremos ni necesitamos. 

Un 11 de septiembre, cuando yo ya ni miraba la página web de extranjería para no llevarme un disgusto, llega el cartero. "Cruza los dedos por mi, porque pueden ser muy buenas noticias, o una mala broma muy cara". Creo que pese al ruido del motor de su moto, oyó el grito que pegué mientras corría por el jardín. Que si, que tenemos razón, que la documentación estaba bien y entregada en plazo. Que Tarek ya tiene NIE. Y yo gané la partida. 

Desde entonces, un mes para conseguir cita para hacerlo (cola infernal incluida) y otro mes para recogerlo. Hoy, 13 de noviembre, tengo un bebé de 18 meses y un marido que viene de camino a casa con la flamante tarjeta que acaba de recoger. Cuando llegué a España estaba apenas de 11 semanas. Sin comentarios. 

Lo dicho, he ganado. He ganado 5 años de paz y el corregir una injusticia. Pero me queda la espina de que esta ley injusta siga en vigor. He dicho ya que me muero porque llegue diciembre?