jueves, 15 de septiembre de 2016

El otoño y el Karma



Que esto, más que una visita de mi prima Murphy, ha sido un mal Karma. El de una cantidad nada desdeñable de gente acordándose de toda mi estirpe, para ser concretos. 

Recordáis como hace un par de días salíais a la calle en sandalias, manga corta y disfrutabais de un calor nada habitual en pleno septiembre? Pues mientras tanto yo estaba en mi sofá, con un ventilador delante, una barriga de 33-34 semanas de embarazo (hoy hacemos 35! yuhu!), muerta de calor y bramando en arameo. Que si, que ya se que es muy divertido lo de joderme los cálculos, esto ya era pasarse. 

Cuando nos dio por aquello de ir a por el segundo planificamos que el vástago no naciera en diciembre, pero tampoco en septiembre y me pasara el verano con un barrigón de embarazo casi a término. Teniendo en cuenta que mi FPP es el 20 de octubre, concluímos que el cálculo nos había salido bastante bien, todo esto basado en nuestra experiencia de lo que dura el verano en Mordor, es decir nada y menos. Yo contaba que, al igual que el año anterior, a mediados de agosto volvería a dormir con manta y salir a la calle con chaqueta de noche. Si añadimos que el 20 de agosto nos íbamos 10 días a visitar a nuestra querida Eva a Asturias, pues era blanco y en botella. Yo NO iba a pasar demasiado calor en agosto, y en julio, total, con 24-28 semanas todavía se soporta bien. 

Llegó julio, y con ello la noche más calurosa desde 1920. Yo podría haberlo tomado como un aviso, pero no.... esto no era nada que 2 ventiladores no pudieran arreglar. Luego vino agosto, y mientras pasaba las tardes (el ratito entre las 3 y las 6 de la tarde para morirse) resoplando y quejándome amargamente, contaba los días para nuestro viaje a Asturias y me aseguraba a mi misma que a la vuelta ya tendríamos el fresco habitual mordoriano sobre nuestras cabezas. Cuando Tarek me advirtió la última noche (el solo vino un finde, que tenía que trabajar, yo me fui con SantaMadre) que me preparara, porque Madrid en general y Mordor en particular no habían bajado sus temperaturas ni medio grado, yo no me lo quería creer. 

Llegó septiembre. Venga va, no vamos a pretender que el mismo día 1 la cosa mejore El día 5 debatía en Facebook con aquellas que estuvieron embarazadas en el verano del 2015, cada una convencida de que su verano fue peor (objetivamente el suyo tuvo temperaturas más altas, pero este ha durado bastante más). Seguían pasando los días y yo soltaba mi frustración con todo el que quisiera escucharme: Que en que buena hora se me ocurrió a mi que no iba a pasar tanto calor, que estaba harta, que tenía que llegar el otoño ya... La gente me consolaba diciendo que eran 2 días y que seguro que las temperaturas bajaban.... NO ME SIRVE, QUIERO UNA PUÑETERA TORMENTA. 

Y por fin llegó el martes 13 de septiembre, ese en el que oficialmente las temperaturas se desplomaban. Me levanté contenta e ilusionada, como si fuera el día de navidad.

Y efectivamente las temperaturas bajaron. Y yo pude vivir sin ventilador, me puse unos vaqueros, manga larga, e incluso creo que me tomé un te sin tener que ponerle kilos de hielo para no morir. Y esta tarde me fui a un pueblo más mordoriano todavía dar una charla de BLW. Que guay, iba conduciendo con música y sin tener que poner el aire acondicionado a todo trapo. 

Hubiera sido mi particular día de navidad si al salir de la charla no hubiera visto a 2 niñas señalando a mi coche mientras me subía. Arranqué y enfilé hacia casa con la mosca detrás de la oreja, no queriendo ni mirar no fuera a ser que aquello que sospechaba se hiciera realidad. No me quedaba muy claro si realmente había sucedido lo que yo no quería creer que había sucedido, o si esas sensaciones raras eran porque la calle estaba fatal asfaltada. Justo antes de entrar en la carretera me paré en el arcén y miré. Efectivamente....

HE PINCHADO UNA RUEDA.


Ahí estaba yo, en Mordor del norte, a las 20:30 de la noche, a punto de oscurecer, sin saber muy bien como decirle al señor de la asistencia en carretera donde me encontraba, con mi barriga de 34+4 semanas de embarazo.... Y CON UN FRÍO DE PELOTAS. 

No, no hizo falta que me lo dijera nadie. No querías frío? Pues toma 2 tazas. Gracias, mensaje recibido, no volveré a quejarme por la temperatura nunca más. 

3 comentarios:

  1. Ostrisssssssss

    Muero...

    Aquí se ha inundado la ciudad, si no es por los días que he estado en el pueblo no hemos tenido apenas verano.

    Bah.

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  2. Ay, qué rabia!!! Espero que no te resfriaras, que tienes que cuidarte mucho!
    Aquí hoy han bajado las temperaturas, pero ha hecho un verano genial , porque no hace tanto calor como en España.
    Besos, Drew!

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  3. jajajajajajajajaja!!!
    Si es que Murphy nunca anda muy lejos!!!
    Qué bueno!! mi medioegipcio nació un 23 de octubre!!! vaya coincidencia de fechas!!jajaja
    y como tu ya ando haciendo cuentas para encargar el segundo!! de este invierno no pasa!! ;)

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