lunes, 27 de junio de 2016

Primer trimestre de embarazo, o como no cumplir ni una sola expectativa nunca jamás de los jamases



Y ahí estaba yo, con mi test positivo en la mano, sintiéndome tan normal como siempre, apoyada contra la pared del pasillo y pensando en el embarazo de PF y como me gustaría que ésta vez todo fuera una experiencia diferente.

Recordé todas las semanas vomitando, el ingreso en el hospital en el cual vomité en la puerta de urgencias a los 10 minutos de darme el alta, las noches sin dormir (una en particular la tengo grabada) por el ardor, los desmayos, los 30 kilos que engordé y de los cuales quedaban unos cuantos.... y me prometí que esta vez la cosa iba a cambiar. Que me iba a encontrar bien, que me iba a mantener activa, que no iba a engordar, que iba a hacer algo de ejercicio y seguir comiendo bien... resumiendo, que en este embarazo iba a estar FELIZ y lo iba a vivir de otra manera. Estaba de 5 semanas en ese momento, me encontraba genial y solo quería seguir así.

El sábado siguiente, estando de 6+2, y una hora antes de que Tarek fuera a buscar a su madre al aeropuerto (venía a pasar un mes) le pedí llorando que por dios, que se fuera a la farmacia a por Caribán. Vuelve, abro la caja, me encuentro el blister vacío. Tarek vuelve a la farmacia a toda leche a que se lo cambien. Ahora si, me tomo la primera pastillita. Algo hace, y es lo único que me hace sobrevivir las siguientes semanas, y digo sobrevivir, no encontrarme bien.

El día que cumplo 9 semanas tengo la primera cita en el hospital. "Como estás?" "Pues mira, desde ayer he vomitado la comida, la cena y el desayuno, es decir, lo que he comido antes de venir es lo primero que retengo en 24 horas". 

Me hacen una eco rápida, es uno y está bien, con buen latido y buenas medidas. Se me cae un peso ENORME de encima. Todos los miedos que no tuve en el embarazo anterior los tengo en este.

Paso los días en el sofá, comiendo lo que puedo, que muchas veces es únicamente melón o patatas cocidas. No vivo, sobrevivo. No estoy activa, no estoy feliz, salir de casa es un sufrimiento y la hora de la comida más todavía. Vomito mínimo 2 veces diarias, a veces después de muuuuchas horas de dolor de estómago. Cuidar de PF y llevar la casa y la tienda es un reto y prácticamente me dedico a arrastrarme entre una tarea y otra.

En la semana 10 tengo la primera cita con la matrona. No me encanta pero al menos me parece decente. Le pido que no me pese, me dice que bajo ningún concepto. Le digo que vale, pero que de espaldas. "Quieres que te regañe directamente?" "Pues mira, como no eres tu la que se siente como el culo cada vez que se mira al espejo o se pone un vaquero, mejor te lo ahorras". Se rie. Si es que tenía que haberlo visto venir.

En la semana 12 tengo al fin la eco importante, en la que solo pido 2 cosas:

1. Que tenga latido y esté bien
2. Que el pliegue nucal sea menor que el de PF (2,99. Por encima de 3 se considera marcador de síndrome de down).

Y las 2 se cumplen. Todo está perfecto, y mini-loquesea tiene un pliegue nucal de 1,6, ínfimo comparado con su hermano. El gine que me hace la eco se ha propuesto atravesarme con el ecógrafo y me ha hecho un daño de narices (además de darme mis resultados de los análisis a través de una mampara y no mirarme a la cara, en fin) pero me voy contenta. "Se ve lo que es?" (pregunto con ninguna esperanza y solo para evitar que Tarek me asesine según salimos por la puerta, porque él quiere que pregunte a toda costa). "Pues creo que una niña, pero no me hagas mucho caso" Vamos, resumiendo, que no ha visto nada.

Me receta Primperán para ver si mejora el tema vómitos. Me sienta bastante bien, pero por ir adelantando la historia, al tercer día me da una reacción cruzada y me da tal debilidad muscular que no puedo mover los brazos y a duras penas las piernas. Dejo la medicación y me quedo solo con Caribán, mientras sigo vomitando.

Conclusión:

Somos una pareja que ha tenido la suerte INMENSA de acertar 2 veces a la primera, y que ambas veces sean bebés sanos. Pero debe ser que, como todo se tiene que compensar en esta vida, yo paso los embarazos sufriendo. Esta vez no me consuela nada, porque ya se lo que es, lo que me queda, lo que me va a tocar y que poca solución tiene. Cada vez que alguien me dice "has probado....?" me pongo de una mala leche inmensa (35 semanas vomitando en el anterior +  las que llevo en este, me ha dado tiempo a probar muuuuuchas más cosas que tu, seguro). Así que otra de las cosas que tengo claro es que este será mi segundo embarazo y el último, porque no me siento con la capacidad de vivir esto otra vez. La última vez lo achacamos al estrés de la situación en Cairo, etc, pero ahora vivo en la montaña rodeada de vacas, así que está claro que no es el mundo, soy yo. Que no es mi destino disfrutar de un embarazo, así que aguantaré como pueda... y disfrutaré de mis hijos, que es mucho más divertido.

viernes, 24 de junio de 2016

Buscar el segundo


Creo que es la decisión a la que más vueltas le hemos dado desde que nos casamos. Y es que lanzarse a repetir ha sido infinitamente más difícil que decidirnos a tener el primero. Voy a intentar por todos los medios hablar de la decisión tal y como fue, sin tener en cuenta todas las incógnitas ya despejadas a mis actuales 23+1 semanas de embarazo. 

Yo soy hija única y tenía claro que no quería que mi hijo lo fuera. Tarek en cambio es el pequeño de 3 y decía que solo no se está tan mal. El votaba por una diferencia de edad de unos 4 años, yo le decía que lo que me faltaba es volver a empezar cuando PF fuera ya medio independiente. El quería tener una estabilidad laboral mayor, yo argumentaba que la seguridad total no existe y que total, peor que cuando nació PF no íbamos a estar.... En fin, que parecía que no nos íbamos a poner de acuerdo nunca jamás. Así que dividimos los pros y los contras en motivos coherentes y motivos absolutamente chorras, a ver si eso arrojaba algo de luz. 

Motivos coherentes:

- La diferencia de edad: Aunque Tarek estaba convencido de que era mejor que PF fuera algo más mayor y autosuficiente, yo afirmaba que a menor diferencia de edad, mejor relación. La conclusión final fue que basar la posible futura relación entre ambos por la diferencia de edad era una chorrada porque seguramente no tenga nada que ver. 

- Mi edad: Tenía 31 en ese momento. Joven para las estadísticas, pero con fecha cercana de fin para mi. Porque yo lo siento, pero mi decisión personal es que con 35 años me planto. Y como valorábamos la posibilidad de tener un tercero, o tenía el segundo ya o no daba tiempo ni en broma. 

- El realismo: Llamadme gafe, oscura, ceniza o lo que os de la gana, pero yo creo que es ser realista. PF fue fruto del primer intento serio de búsqueda. Cuantas posibilidades teníamos de volver a repetir un embarazo sano y viable a la primera? Yo contaba con la posibilidad de que podía no ser así, y que ese tiempo también había que tenerlo en cuenta. 

- Las ganas: Que yo quería otro y punto y fin. Y Tarek también, lo que pasa es que el no lo reconocería jamás a no ser que le pusieran la situación ideal en bandeja, esa que no existe. 

- La lactancia: Este era un motivo coherente pero hacia el lado contrario, y es que yo me moría de la pena si PF no llegaba a los 2 años de LM y me daba mucho miedo la sensibilidad en el embarazo, la bajada de producción, directamente que no quisiera.... Por entonces PF tenía año y medio. 


Motivos chorras:

- Me daba una pereza enorme tener un bebé que ya coma de todo, esté a punto de dejar el pañal y casi casi le pueda dejar al cuidado de otra persona de noche para volver a empezar. Que al menos el lapso entre uno y otro fuera pequeño. 

- No tengo ninguna gana de parir ni en diciembre, ni en enero, ni en verano (junio, julio, agosto y septiembre). En el caso de diciembre y enero es que me da penita que el cumple se junte con las fiestas. Lo del verano, es que no me apetece nada de nada tener un barrigón enorme en pleno calorazo, que ya tengo bastante con ser hipotensa y sobrevivir. 

Con todos estos puntos, absurdos o no, nos plantamos en noviembre -  diciembre, con PF con 18 - 19 meses, yo a poco de cumplir los 32 y con las fechas metiendo prisa. Cuando finalmente confirmaron que Tarek seguiría teniendo trabajo durante un periodo de tiempo relativamente largo, finalmente le convencí. A finales de diciembre estaba instalando esa APP tan chula que tan bien me predice las ovulaciones y que con PF dio un resultado excelente. 

A principios de febrero estaba convencida de que NO habíamos acertado, depre y decepción incluida. Un 9 de febrero, de camino a un taller de porteo, me di la vuelta y volví a casa a por tampones porque estaba TOTAL Y ABSOLUTAMENTE SEGURA de que me estaba bajando la regla. Un viernes 12 estaba de camino a casa de una amiga a recoger un test de embarazo porque la susodicha seguía sin aparecer y yo no he tenido un retraso en 20 años. Ella me hizo un test de ovulación para confirmar su propia teoría, y no me dio el resultado, pero vamos, que era evidente. Ese mismo viernes 12 por la noche, porque fuimos incapaces de esperar al día siguiente, hicimos el test de embarazo, que dio un positivo alto y claro en apenas unos segundos, a diferencia de el de PF que era una minisombra que había que adivinar. 

Pues nada, como suele suceder en mis embarazos, mi intuición es una mierda. Positivazo al canto, y PF sería hermano mayor al rededor del 20 de Octubre de 2016. Para entonces tendrá exactamente 2 años y 5 meses y medio. El cálculo temporal nos había salido de lujo, ahora tocaba cruzar los dedos y esperar que todo fuera bien.